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miércoles, 26 de agosto de 2015

El último coletazo de la crisis golpea ya al 40% de la economía mundial

China acapara todas las miradas. Pero no es el único país que atraviesa problemas. La lista incluye a nombres tan destacados como Brasil o Rusia, pero también a otros como Noruega o Canadá





El mundo asiste a una nueva sacudida de la crisis. Tras la primera oleada protagonizada por Estados Unidos en 2007 y 2008 y después de que el foco pasara a la Eurozona a partir de 2010, ahora son otros países los que alimentan los temores. El más significativo es China, pero la envergadura del gigante asiático no debe eclipsar al resto de los países que está en problemas. Porque la lista es más nutrida, y abarca a otros mercados emergentes y a los países productores de petróleo y materias primas.
En total, 28 de las 50 mayores economías del mundo -ver gráfico- están siendo golpeadas ya directamente por el último coletazo de la crisis. Lo sienten en su economía, en su divisa o en su bolsa... o en los tres a la vez. En dinero, esta realidad arroja otras cifras nada despreciables, porque esos 28 países representan el 40% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.
Estos casi 30 países comparten tres impactos principales. El primero, la brusca caída de las materias primas, una tendencia que afecta a un amplio abanico de países, desde varios de los principales emergentes, como Brasil o Rusia, hasta algunas de las mayores potencias, como Canadá o Australia, sin pasar por alto los petrodólares de los países de Oriente Medio. Para todos ellos, los ingresos procedentes de las materias primas son fundamentales no solo para crecer, sino también para cuadrar las cuentas públicas, con lo que incluso su solvencia puede verse dañada.

El gobernador del Banco Central de China (PBOC), Zhou Xiaochuan. (EFE)
El gobernador del Banco Central de China (PBOC), Zhou Xiaochuan. (EFE)

El segundo, la reactivación de la guerra de las divisas a partir de la decisión china de devaluar y empezar a liberalizar el yuan, una decisión a la que han seguido más devaluaciones, como las de Kazajistán y Vietnam, y una extensa oleada de depreciaciones en otras monedas emergentes, desde las vecinas al yuan, como el ringgit malasio, la rupia indonesia o el won surcoreano, hasta otras más lejanas, como el peso mexicano o la lira turca. Aunque algunos países pueden verse beneficiados, a través de sus exportaciones, por estas escaramuzas, otros saldrán perdiendo. Sin olvidar, además, que la depreciación de la moneda complicará la devolución de la deuda emitida por los países emergentes en una divisa distinta a la suya. Y no es poca cosa, porque esa deuda alcanza un volumen total de 10 billones de dólares.
Y el tercero, que como consecuencia de los problemas actuales -sumados a los que algunos, como Brasil o Rusia, ya arrastraban de antes- crecerán menos o directamente se contraerán en 2015, una realidad que frenará a la economía y el comercio mundial -y, por extensión, el resultado de las empresas, sus inversiones y la creación de empleo-. Como anticipo, en julio el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya rebajó las previsiones para el crecimiento mundial del 3,5% al 3,3% en 2015, el ritmo más bajo desde 2009. Tras los últimos acontecimientos de China, el tijeretazo continuará cuando el FMI revise sus cifras en otoño, puesto que el propio organismo dirigido por Christine Lagarde ha precisado que desde 2009 el 75% del crecimiento mundial ha venido de los mercados emergentes y en desarrollo.

En recesión... o muy cerca

Lo hará porque esos impactos ya están dejando una evidente huella en sus economías. En algunos casos, en 2015 directamente verán cómo su crecimiento se esfuma para volver directamente a la recesión. Sobresalen dos países: Brasil, para el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una caída del 1,5% que, en caso de confirmarse, sería la mayor desde 1990; y Rusia, que se enfrenta una contracción del 3,4%, la mayor desde 2009. En conjunto, las dos economías representan el 5,5% de la economía mundial.
Más de la mitad de las cincuenta mayores economías del mundo están siendo golpeadas ya directamente por el último coletazo de la crisis económica
En otros casos, su crecimiento se frenará hasta reflejar las tasas más bajas de los últimos años. Sobresale, lógicamente, China. Aunque termine creciendo un 7% o cerca -es lo que dicen las estadísticas oficiales, aunque las sospechas de que están infladas es creciendo-, será su ritmo más bajo desde 1990. También destaca Canadá, cuya economía ya se contrajo de forma inesperada en el primer trimestre de 2015 y al que el FMI ya recortó en julio su crecimiento del 2,2 al 1,5%, el más bajo igualmente desde 2009. Como prevención, el Banco de Canadá ya ha retomado las rebajas de los tipos de interés para intentar respaldar su economía. Y algo similar se observa con Noruega, cuya dependencia del petróleo ya provocó que la economía se contrajera en el segundo trimestre y amenaza frenar al máximo el crecimiento del conjunto del año.
Solo estos cinco países ya aportan más del 20% del PIB mundial, con lo que su recesión y su frenazo repercutirán en la marcha de la economía del planeta. Pero es que, además, otras naciones que se encuentran entre las 50 mayores economías del mundo, como Indonesia o Singapur, también están enviando síntomas de que su economía se está contrayendo.

Y puede ampliarse

Pero hay un problema adicional: la lista de espera de países que pueden empezar a verse afectados está creciendo. El primero es Japón. Es decir, la tercera mayor economía del mundo. Con sus vecinos depreciando sus monedas, una economía tan exportadora como la japonesa se verá afectada con toda seguridad. Por el momento, lo cierto es que el mercado ya asume que al Banco de Japón no le temblará el pulso a la hora de adoptar más medidas expansivas en defensa del yen y de su economía.
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. (Reuters)
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. (Reuters)

Y en las restantes potencias, Estados Unidos y las de la Eurozona, estos acontecimientos se miran con preocupación por dos motivos. Por un lado, el perjuicio para el comercio mundial. Y por otro, porque, el cóctel que conforman la caída de las materias primas y la avalancha de productos baratos que vendrán de China y los demás países cuyas divisas están cayendo revivirá la amenaza deflacionista.

En los primeros momentos de la crisis, allá por finales de 2006 y comienzos de 2007, se extendió la idea de que todo estaba bajo control. Al fin y al cabo, se decía, las hipotecas de alto riesgo o basura (subprime) suponían menos del 15% de todas las hipotecas vigentes en Estados Unidos, se decía. Cuando el epicentro de la crisis migró a la Eurozona, y en particular a Grecia, también se minimizaba su impacto potencial. El país heleno apenas representaba el 2,3% del PIB europeo, se relativizaba. En 2015... también hay matices. El mundo sigue creciendo al 3%, se precisa. Y los bancos centrales seguro que volverán a acudir al rescate, se añade. Pero el 20% de la economía mundial ya está sintiendo directamente este coletazo de la crisis y otro 20% está empezando a sentirlo. No parece poca cosa.

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