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lunes, 29 de mayo de 2017

Trump propone vender la mitad de las reservas de petróleo de Estados Unidos

http://economipedia.com




El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, ha propuesto vender casi la mitad de la Reserva Estratégica de Petróleo. Las reservas de crudo de Estados Unidos cuentan con un total de 688 millones de barriles, sin embargo, con los planes propuestos por Trump, quedarían en torno a los 270 millones de barriles. Esto supone que la venta de petróleo se iniciaría con la venta de petróleo por valor de 500 millones de dólares para este año. Pero detrás de esta decisión, hay importantes motivos económicos que vamos a desentrañar.
Además de la venta de la mitad de las reservas de petróleo, Trump también planea permitir la explotación petrolífera en el Refugio Nacional del Ártico, en Alaska. Lo que el presidente norteamericano pretende con estas medidas es lograr un incremento de los ingresos fiscales.
Ya en nuestro artículo “Trump anuncia la mayor bajada de impuestos de la historia de EEUU” explicábamos que el presidente estadounidense reducía el impuesto sobre sociedades del 35% al 15%, así como también anunciaba rebajas fiscales para las personas físicas. Es evidente que toda rebaja de impuestos conlleva una reducción de los ingresos del estado, por lo que para compensar esta caída de los ingresos, entre otras propuestas, Trump aboga por la venta de la mitad de las reservas de crudo de Estados Unidos.

El objetivo de la venta paulatina de las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos es lograr que la deuda pública disminuya en 16.600 millones. Por otra parte, la Reserva Estratégica de Petróleo (Strategic Petroleum Reserve), creada como depósito de emergencia en 1975 con motivo de la crisis del petróleo de 1973, no correría peligro, dado que la producción nacional de crudo de los Estados Unidos ha aumentado considerablemente en los últimos años. El propio director de  la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, afirma que la producción nacional de petróleo ha incrementado y que por tanto, el riesgo de desabastecimiento se ha visto reducido de manera notable.
Anteriormente mencionábamos que otra de las iniciativas de Trump era la apertura del Refugio Nacional de Vida Salvaje en el Ártico, situado en Alaska. Esto supondría permitir explotaciones petrolíferas en una zona de gran valor medioambiental, sin embargo, desde la Casa Blanca, se cree que podrían conseguirse otros 1.800 millones de dólares por permitir el acceso a las compañías petroleras a este espacio natural.
Las estimaciones hablan de hasta 12.000 millones de barriles en el Refugio Nacional del Ártico. Ahora bien, esta medida se ha topado con la oposición rotunda de los defensores del medio ambiente. También hay que añadir que es posible que muchas compañías petroleras, dados los costes de operar en lugares remotos de Alaska, no se sientan interesadas por acceder a estas zonas.
En el plano internacional, los planes de venta de petróleo de Trump, chocarían frontalmente con los recortes de la producción de petróleo que baraja la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). Como explicábamos en nuestro artículo “La OPEP se reune hoy en Viena para decidir el futuro del petróleo”, los estados miembros de la OPEP, meditan una reducción de la producción de petróleo con el objetivo de impulsar los precios del crudo.

domingo, 24 de julio de 2016

Costes eléctricos y competitividad industrial





El aumento de los precios de la electricidad es un tema recurrente, que preocupa a la industria dada su relevancia como uno de los factores que afectan a la competitividad. La tarifa eléctrica es siempre motivo de confrontación entre las distintas opciones políticas. Para la objetividad y claridad necesaria en el debate, es útil acudir a las bases estadísticas oficiales y los estudios que se realizan por organismos independientes. Recientemente se ha publicado un estudio por Orkestra (organismo perteneciente al Instituto Vasco de Competitividad) titulado Precios de la energía y competitividad industrial en el que, utilizando los datos facilitados por el INE y EUROSTAT, pone de manifiesto algunas cuestiones relativas a la pérdida de competitividad industrial por el continuo crecimiento de los costes eléctricos.
En la última década la electricidad ha experimentado varias subidas de precios, debido fundamentalmente a los mayores costes reconocidos que han provocado subidas de las tarifas insoportables para nuestra industria. En el caso de la electricidad, según datos del estudio citado, para los períodos 2007‐2009 y 2010‐2014, en España se pasó de 113 a 140; en Alemania de 152 a 188 y en Francia de 88 a 105 euros/MWh, como datos promedio. A la luz de estas cifras, parecería que la industria española no se enfrenta a mayores precios energéticos que los países analizados. Sin embargo, teniendo en cuenta, por ejemplo, que en Alemania, existen exenciones que podrían llegar a alcanzar los 80 euros/MWh para la industria intensiva en energía, simulando los precios finales de la electricidad en Alemania para una banda habitual de grandes consumidores de electricidad, estos se reducen por debajo de los niveles de Francia, que ofrece a su industria los menores precios de electricidad.
La evolución de los precios de la electricidad ha ido acompañada, en el caso de España, de un incremento relativo menor de los precios de los productos; como no se han podido repercutir en su totalidad los aumentos de costes en aumentos de precios de venta, se deben asumir internamente las subidas energéticas. Como promedio, para los sectores industriales españoles el precio de la energía ha aumentado un 19% por encima de los precios de los productos que ofrecen. Esta cantidad contrasta con los datos promedio de los demás países europeos de referencia, donde dicho aumento no es mayor del 9%, para Francia o del 3% en Alemania.
En todo caso y a pesar de la electricidad, las exportaciones han aumentado en la mayoría de los sectores, pero a costa del deterioro de los márgenes de nuestras industrias. Deberían aligerarse en lo posible los costes regulados que se tienen en consideración en el cálculo de las tarifas, para tratar de equiparar dichos costes con los referentes europeos, de forma que la competitividad por este factor no se vea perjudicada. Así, deberían sacarse de la tarifa algunas de las partidas de los costes regulados y trasladarlas a los Presupuestos Generales del Estado (PGE), como los llamados costes extrapeninsulares (si en un territorio con costes eléctricos más caros se quiere disponer de la misma tarifa que en la Península lo lógico es que esa solidaridad interterritorial se traslade a los PGE); lo mismo cabe decir de los importes de principal e intereses que, cada año, debe pagar el consumidor por el déficit tarifario acumulado de años anteriores, producto de haber retrasado y mitigado, mediante la técnica de laminar el coste y llevarlo hacia el futuro, pues ello es producto de una política del gobierno que no debería perjudicar a los consumidores actuales de electricidad.
Parece que la única intención del Gobierno para compensar a las empresas eléctricas por las distintas sentencias de Tribunal Supremo favorables a las compañías es aumentar la partida asignada a la comercialización regulada; tales aumentos solo afectarán a los consumidores que no hayan optado por suscribir contratos de comercialización y se mantengan dentro de la tarifa regulada. Pero, desafortunadamente, no se anuncian medidas para abaratar los costes eléctricos de nuestras empresas industriales grandes consumidoras de electricidad.
ALBERTO CARBAJO JOSA FUE DIRECTOR GENERAL DE OPERACIÓN DE RED ELÉCTRICA

sábado, 4 de junio de 2016

Competencia desleal: la energía subsidiada supone un 6,5% del PIB mundial

Los subsidios son un polvorín de importantes consecuencias medioambientales y para la salud pública, amén de frenar inversiones y restar competitividad


Foto: Foto: Reuters.


Muy interesante el informe que acaba de publicar el Instituto IFO sobresubvenciones a las energías fósiles a nivel global.
De acuerdo con sus autores, su volumen agregado, entendido como la diferencia entre lo que los consumidores debieran pagar por ellas y lo que realmente pagan, supone un 6,5% del PIB mundial, que no es, ni mucho menos, moco de pago. Mientras en algunos estados como el español los carburantes son importante fuente de recaudación impositiva, en muchos otros se han convertido en instrumento para contentar a la ciudadanía y mantener la cohesión social.

Se trata de un análisis, como todos, sujeto a hipótesis de partida discutibles, tanto en su concepción como en su cuantificación.
Así, subsidio se entiende como todo precio final que no cubre el coste de aprovisionamiento y distribución, el impacto medioambiental y los impuestos. A partir de aquí, cada uno de esos elementos admite múltiples interpretaciones sobre qué debe ser incluido y qué no y en qué medida.
De hecho, la parte del león del importe total se la lleva la ausencia en lo que paga el consumidor de penalizaciones por el impacto de estos combustibles en el calentamiento global o en la contaminación del aire (22% y 46% respectivamente). Algo subjetivo y cuestionable. La subvención a la compra -que se concentra en el mundo en desarrollo- o los tributos apenas suponen un 11% y un 8% respectivamente del total. El resto serían ‘externalidades’ (tiempo perdido en atascos…). Eso sí, estas cifras encuentran su origen en un estudio comparado entre las naciones que sí castigan al que daña el ecosistema y las que no.
Lo importante, en cualquier caso, son sus implicaciones.
Normalmente, se trata de políticas insostenibles en el tiempo, ya que están sujetas a la volatilidad tanto del precio de las materias primas como de las cuentas públicas. Las más de las veces, tales ayudas suelen terminar de manera abrupta en el peor de los momentos posible, lo que produce un efecto distinto al que pretenden conseguir. La fórmula ha devenido ineficaz en muchos países y, de aceptarse su discutible existencia, requiere de un replanteamiento que pase por otro tipo de medidas por parte de quienes las imponen.
Pero es que, además, este tipo de subvenciones tiende a perpetuar modelos energéticos que distan mucho de ser los óptimos en términos de sostenibilidad y salud pública, con importantes consecuencias tanto a corto como a medio plazo. Por ejemplo, el carbón es receptor del 52% de las ayudas, por 33% del petróleo y 10% del gas natural.
Por último, suponen un desincentivo para nuevas inversiones o mejoras deeficiencia y, por ende, una merma de competitividad.
De hecho, el propio estudio señala que su eliminación total -que elevaría el precio del carbón en un 200%, por 52% de los derivados del crudo o el 45% del gas natural- reduciría las emisiones agregadas de CO2 para el conjunto del planeta en un 21% y las muertes por polución en un 55%, mejoraría las cuentas públicas en un 4% del PIB y contraería los costes asociados al tratamiento de todo tipo de enfermedades crónicas ligadas a los ‘malos aires’ en un 2% con importantes beneficios, por tanto, para los sistemas públicos de salud. Algo que compensaría con creces el impacto para el bolsillo ciudadano.
Todo, como siempre, sujeto a conjeturas analíticas y a análisis diversos de sensibilidad.

Sea como fuere, lo cierto es que de los pocos fenómenos de demanda que pueden crear empleo local y tirar de la actividad se encuentra la economía circular, la posibilidad de alargar el ciclo de vida de los productos y facilitar su aprovechamiento, sobre la base de un marco energético sostenible. Es evidente que, más allá de los números, que pueden ser más o menos aventurados, este tipo de subsidios son un obstáculo para lo principal a la hora de desarrollar iniciativas ligadas a esa ‘circularity’: el cambio de mentalidad, el salto de la posesión al uso y del albedrío a la corresponsabilidad.
Sinceramente, todos estamos obligados a llevarlo a cabo antes de que sea demasiado tarde.
Si informes como este sirven de algo, bienvenidos sean.

martes, 24 de mayo de 2016

Petróleo a 50 dólares



Los bajos precios del petróleo marcaron la evolución del mercado bursátil durante el primer trimestre. A menos de 30 dólares por barril los vaticinios sobre una espiral de quiebras de compañías de fracking que arrastrarían en su caída al sistema financiero norteamericano y, por extensión, al mundial, estaban a la orden del día.

Dos meses más tarde, rozando los 50 dólares por barril, un precio al que las productoras no convencionales ya cubren costes, ya no vale el argumento. A este precio, las compañías de fracking y arenas bituminosas ganan lo suficiente como para pagar gastos corrientes y servir la deuda, pero no bastante como para invertir en nueva capacidad, limitando así la oferta. Un petróleo que oscile en una banda de precios de entre 40 y 60 dólares por barril aparece ahora como el escenario más verosímil: aquel que maximiza el precio sin necesidad de que los productores de la OPEP reduzcan su actividad. Precios superiores ponen potencialmente en mercado producción adicional, procedente de Estados Unidos y Canadá. Precios inferiores, ponen en serio riesgo la estabilidad de las cuentas públicas de muchos países exportadores de petróleo. 

Aunque para Europa, la gran importadora de petróleo, visto aisladamente, un precio de 30 dólares  debería ser mejor que un precio de 50 por barril, puesto que libera más renta disponible para la inmensa mayoría de consumidores, si se miran las cosas más globalmente puede no ser así. La inestabilidad política en los países productores o, simplemente, el riesgo de que tengan que hacer líquidas sus reservas en inversiones financieras para cuadrar el presupuesto, puede crear una convulsión en los mercados, una percepción general de riesgo, que tenga unos efectos más perniciosos que el ahorro de los particulares en el surtidor de gasolina.

Por la parte de la demanda no hay sorpresas. Es previsible que aumente en 1,2 millones de barriles/día este año. Un incremento algo inferior al del año anterior, pero superior a la media de los últimos diez años y al que, previsiblemente, se vaya a dar durante las próximas dos décadas. Las estimaciones de demanda de petróleo de la OPEP hasta 2040 contemplan un aumento agregado de 15 millones de barriles/día para el conjunto de los próximos 25 años. En media, se prevé que el aumento anual de demanda sea de 0,6 millones de barriles/día, resultado de un aumento ligeramente superior al millón de barriles/día en las economías emergentes, y una disminución próxima al medio millón en las desarrolladas.

La demanda va normal y la oferta se está normalizando. La consolidación, durante uno o dos trimestres, del precio del petróleo en el entorno de 50 dólares, sería una muy buena noticia para los mercados financieros. Y especialmente, contra lo que indicaría un análisis simple, para el mercado bursátil europeo.

jueves, 12 de mayo de 2016

Arabia Saudí se prepara para un futuro sin petróleo

El segundo Príncipe heredero, Mohamed Bin Salman, ha lanzado un ambicioso programa de reforma económica que reduzca la dependencia del crudo. Pero los desafíos son formidables

Foto: Una gasolinera en el pueblo saudí de Salwa, en la frontera entre Qatar y Arabia Saudí, el 29 de enero de 2016 (Reuters).
Una gasolinera en el pueblo saudí de Salwa, en la frontera entre Qatar y Arabia Saudí, el 29 de enero de 2016 (Reuters).


Imaginen una Arabia sin petróleo. No es una fantasía: algunos estudios aseguran que ocurrirá en una fecha tan temprana como 2030, es decir, en menos de una década y media. La perspectiva es terrorífica para una Arabia Saudí cuyos ingresos públicos dependen en más de un 90% de los hidrocarburos. El país ha logrado evitar el colapso que algunos le pronosticaban debido al auge del ‘fracking’, a base de hacer caer el precio del crudo de tal forma que la tecnología de extracción del petróleo de esquisto deje de ser rentable salvo para las empresas más fuertes. Algunos expertos consideran que esto le ha dado al Reino un respiro de al menos diez años. Pero no basta.

La idea del final de los yacimientos de hidrocarburos en la Península Arábiga está lejos de ser nueva. Por ello, países como Qatar o los Emiratos Árabes Unidos llevan ya años tratando de diversificar sus economías, promocionando sus estados como importantes centros financieros mundiales e impulsando las industrias locales. Ambos han logrado reducir el porcentaje de su PIB dependiente del petróleo y el gas a alrededor de un 49% en el primer caso, y a un 25% en el segundo.

Qatar y los Emiratos Árabes Unidos ya han reducido el porcentaje de su PIB dependiente del gas y petróleo a un 49% y un 25% respectivamente

En Arabia Saudí, en cambio, el peso de la tradición es aún mayor que en los citados, y existen importantes obstáculos a cualquier tipo de reforma, empezando por el propio mecanismo sucesorio: ha sido necesario que falleciese el monarca Abdullah Bin Abdulaziz, cuyo estado de salud semicomatoso en los últimos tiempos era un secreto a voces, para que no ya su heredero –su medio hermano Salman, de 80 años-, sino los herederos de éste, hayan podido plantear un cambio semejante.

La sorpresa la dio el Príncipe heredero sustituto, Mohamed Bin Salman, hijo del actual monarca, el pasado 25 de abril durante una entrevista con el canal Al Arabiya. “El Reino puede vivir para 2020 sin depender del petróleo. La dependencia saudí del crudo ha perturbado el desarrollo de muchos sectores en los últimos años”, afirmó.

Ese plazo de cuatro años levantó muchas cejas escépticas, pero en los siguientes días el joven príncipe ha demostrado que iba en serio: entre las medidas anunciadas están la reducción de los subsidios estatales para el combustible, la electricidad y el agua, una subida de impuestos, y la privatización de numerosas áreas, como la educación, la sanidad y, sobre todo, parte de la todopoderosa petrolera nacional Aramco, valorada en entre 2.000 y 3.000 millones de dólares.

El Rey Salman habla con su hijo y segundo Príncipe heredero, Mohamed Bin Salman, el 9 de mayo de 2016 (Reuters)

"Visión Saudí 2030"

La iniciativa contempla sacar a concurso el 5% de las acciones de esta empresa, una medida de una audacia asombrosa, por el valor estratégico de Aramco: incluso un mero 1% supondría la mayor oferta pública inicial de acciones de la historia, por delante de las de Alibaba y Facebook. Esto permitiría al Reino establecer el mayor fondo soberano del mundo, por un valor de 2 billones de dólares (por delante incluso del de Noruega, de 865.000 millones).

Pero además de estos pasos, más o menos ‘ortodoxos’, el plan, denominado “Visión Saudí 2030”, contempla otros como la extracción de otros recursos minerales como “oro, fosfato y uranio”, que abundan en Arabia Saudí, y la promoción del Reino como centro financiero y de transporte.

Mohamed Bin Salman quiere privatizar la educación, la sanidad y parte de la petrolera estatal Aramco. También quiere crear un 'holding' militar que fabrique la mitad de las armas del ejército saudí

“El primer pilar de nuestra visión es nuestro estatus como el corazón del mundo árabe e islámico”, derivado de la presencia de los Santos Lugares del mundo musulmán, “un regalo de Dios más precioso que el petróleo”, se lee en el documento explicativo hecho público por el régimen saudí. “El segundo pilar es nuestra determinación de convertirnos en un centro de inversión global. Nuestra nación posee fuertes capacidades inversoras, que dirigiremos para estimular nuestra economía y diversificar nuestros recursos”, añade.

“El tercer pilar es transformar nuestra estratégica y singular localización en un nódulo global que conecta tres continentes, Asia, Europa y África. Nuestra posición geográfica, entre vías marítimas claves a nivel global, convierte al Reino de Arabia Saudí en el epicentro del comercio y la puerta al mundo”, indica también el plan.

Mohamed Bin Salman quiere también establecer un ‘holding’ militar que estimule el desarrollo de la industria de defensa local, de forma que al menos la mitad del material bélico que usa el ejército saudí sea producido por el propio país. Esto no solo crearía numerosos empleos, sino que permitiría reducir la abultada factura en compras de armamento.

Obras de edificiación del futuro Distrito Financiero Rey Abdullah, al norte de Riad, el 11 de abril de 2016 (Reuters)

¿Apertura al turismo?

Otro de sus aspectos más chocantes es una futura, aunque tímida, apertura al turismo extranjero, anatema para los ultraconservadores clérigos de uno de los países más cerrados del mundo, al menos para los no musulmanes. Además, el príncipe quiere emprender una ambiciosa reforma educativa que reduzca la enseñanza religiosa y la sustituya por verdaderos planes de estudios que preparen a los jóvenes para una economía verdaderamente productiva. El plan quiere, además, reducir el desempleo del actual 11,5% a un 7%, e incrementar la participación laboral femenina del 22% hasta al menos un 30%.

La revista Forbes considera que el plan tiene el potencial de acabar suponiendo “la transformación más radical del Reino desde su fundación en 1932”. Aunque cuenta con el respaldo del monarca, a él se oponen algunos elementos reacios al cambio. Recientemente, el propio Rey Salman se vio obligado a disciplinar a la “policía religiosa”, reduciendo sus competencias. La reforma, sin embargo, cuenta con el respaldo de muchos saudíes de la generación del Príncipe Mohamed. “Como jóvenes no queremos una economía que se base solo en el petróleo”, declara Sultan Al Otaiba, un analista financiero de 27 años, al diario emiratí “The National”.

Que Mohamed Bin Salman va en serio lo demuestra la sustitución del Ministro del Petróleo, el veterano Ali Al Naimi, en el cargo desde 1995, por Khalid Al Falih, director de Aramco, la semana pasada. Al Falih no solo es la primera persona en ocupar en este puesto que no pertenece a la familia real, sino que pertenece al círculo cercano del príncipe. El nombramiento va acompañado de una reorganización ministerial y de la designación de un nuevo gobernador del Banco Central, entre otros cambios.

Arabia Saudí no sólo se encuentra sumida en una intervención militar directa en Yemen. También tiene que lidiar con la condición de la minoría chií, y con la presencia creciente del Estado Islámico

Pero a la hora de acometer este tipo de reformas, Arabia Saudí se enfrenta a obstáculos mucho mayores que los de sus vecinos de Qatar y los Emiratos. El país no sólo se encuentra sumido en una intervención militar directa en Yemen que se está revelando difícil de gestionar –y cuyo trasfondo es la pugna con su archienemigo, Irán, por el liderazgo regional, que Teherán lleva visos de ganar-; también tiene que hacer frente a dos desafíos internos formidables: la condición de una minoría chií denostada por los clérigos radicales y gran parte de la población, pero imposible de ignorar, y el creciente peso del Estado Islámico, no sólo en los países fronterizos sino también en suelo saudí.

Todo ello, además, en un momento en el que cada vez más voces cuestionan en Washington la conveniencia de mantener en los mismos términos la tradicional alianza con los saudíes. Sumado todo ello, lo que queda es una batalla por el alma de Arabia Saudí. Si el segundo heredero a la corona logra sacar adelante su programa, podría devolver al país a un cómodo lugar entre las naciones modernas. Si, por el contrario, este se revela imposible, Arabia está abocada a la inestabilidad cuando, como parece inevitable, se acabe el petróleo. Tanto, que la Casa de Saud que da nombre al reino podría no estar allí.

martes, 10 de mayo de 2016

¿Ha pasado la gran oportunidad de invertir en materias primas?


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A Warren Buffett, el mejor inversor de todos los tiempos, le gusta comprar compañías para toda la vida. "Cuando compras acciones de McDonalds, debes hacerlo como si fueras a montar una franquicia. No para vender al día siguiente si sube la acción, sino porque confías en el negocio y quieres tenerlo muchos años", explicaba en su reciente conferencia anual.


La mayoría de gestores españoles, como los de la gestora azValor, son firmes seguidores de esta filosofía. Sin embargo, en ocasiones específicas, las oportunidades de mercado les llevan a seguir un camino que pudiera parecer el opuesto: con numerosas entradas y salidas en cortos periodos de tiempo.

Como reflejaba Miguel Campoviejo en este artículo en Unience, la red social de inversores, en el primer trimestre la firma dirigida por Álvaro Guzmán de Lázaro realizó un notable cambio entre las principales posiciones en la cartera de su fondo azValor Internacional, respecto a cómo terminó 2015, que tuvo como protagonista a un sector muy claro: las compañías de materias primas.

Por ejemplo, la minera Antofagasta, que en diciembre era el valor con más peso en la cartera, con una ponderación superior al 6% ya ha salido del Top 10. O Rio Tinto, que antes suponía un 5,6% del patrimonio, pasó a representar sólo un 3,3% al cierre de marzo. Lo mismo que Range Resources, que desde un peso del 5,5% se redujo hasta el 3,2% al final del tercer trimestre.

Los gestores han aprovechado para recoger ganancias, tras la espectacular subida que han protagonizado muchos de estos valores desde los mínimos de principios de año. El ejemplo más claro, la minera Antofagasta, que casi llegó a duplicar su precio en apenas unas semanas, pasando de 346 a cerca de 600 peniques. Todavía mayor ha sido el avance de Range Resources, que se fue desde los 20 dólares hasta más allá de los 41 por acción.

"Muchas de estas compañías han tenido en apenas unas semanas la revalorización que esperábamos para varios años", explicaba Guzmán de Lázaro, director de inversiones de azValor, en la conferencia de inversores que la firma celebró a finales de marzo.

¿Entonces? ¿Ha pasado ya el tren de las mineras? Los gestores consideran que hay que ir caso por caso, analizar bien cada empresa, pero muchos siguen viendo oportunidades, a pesar de las fuertes subidas,  "justamente estos son los precios a los que compramos", respondía a un usuario esta semana Xavier Brun, gestor de Solventis Eos Sicav, en este artículo en el que explicaba con todo detalle su tesis de inversión en Antofagasta.

Eso sí, seguirá siendo un sector, sólo apto para aquellos que no tengan problemas de corazón y que no sufran cuando ven grandes movimientos en las cotizaciones. En la evolución de estas acciones tiene un alto peso el comportamiento de la materia prima en la que se basan, donde se ven enormes volatilidades... Como también recordaba Warren Buffett a sus accionistas en su reciente conferencia.

lunes, 9 de mayo de 2016

El petróleo apunta a un suelo y permite la recuperación de las bolsas


El petróleo apunta a un suelo y permite la recuperación de las bolsas

El petróleo está intentando consolidar un suelo en los niveles de 45 dólares actuales y los expertos descartan nuevos desplomes, lo que permite la actual recuperación bursátil


Foto: 21ª Feria Internacional del Petróleo celebrada en Teherán la semana pasada (Efe).
21ª Feria Internacional del Petróleo celebrada en Teherán la semana pasada (Efe).


El desplome del petróleo por el temor a una recesión global provocada por China ha sido una de las principales causas de la crisis sufrida por la bolsa entre agosto del año pasado y febrero de éste, debido a las repercusiones en las economías y las inversiones de los países productores. El barril llegó a perder los 30 dólares en Londres en enero, pero desde ahí inició una recuperación que lo ha llevado a la zona 45-50 dólares que que se mueve en las últimas semanas. ¿Ha pasado el susto y los demás mercados pueden mirar a otro lado? La mayoría de los expertos cree que sí, aunque todavía hay un riesgo elevado.

Es el caso de Barclays, que en su último informe sobre este mercado describe una situación en la que se enfrentan, por un lado, una reducción de la producción por causas inesperadas (riesgos en Irán y Venezuela y menor oferta fuera de EEUU), y por otro, el exceso de capacidad que sigue existiendo respecto a la demanda global. Esto se va a traducir en una estabilización del precio en torno a los niveles actuales: de hecho, el analista del banco británico Michael Cohen eleva su objetivo del Brent para este año a 44 dólares, 5 por encima de su previsión anterior.

Evolución del barril de petróleo en el último año.

Ahora bien, como siempre sucede en el mercado, no espera una línea horitontal de la cotización, sino nuevos altos y bajos. La diferencia es que ahora estarán provocados por factores estacionales, y considera que las coberturas que se hacen por anticipado (en el mercado de futuros) compensarán la caída de la producción, la reducción de inventarios y las necesidades de refino. Así, espera una subida hasta junio y una recaída en el tercer trimestre debido a la menor presión de la demanda.

Dentro de este juego de equilibrios, Barclays descarta grandes subidas de precios porque los inventarios son muy elevados y porque la producción se ajusta muy lentamente. En el lado bajista, señala que Arabia Saudí pretende maximizar las exportaciones, pero en el alcista advierte de que la oferta de Venezuela va a ir a peor por la grave crisis que atraviesa este país.
Marc Faber: lo peor ha pasado

Esta firma no está sola. Un nombre muy llamativo que ha cambiado su visión sobre las materias primas es Marc Faber, conocido como 'Doctor Doom' (algo así como el Doctor del fin del mundo). Este gurú considera ahora que lo peor ha pasado para el petróleo y que, como mucho, sufrirá una caída adicional de 10 dólares. Esta visión se deriva de los esfuerzos de los países productores por controlar su oferta, que se toma muy en serio porque "la producción a 30 dólares por barril ya no es sostenible".

El analista suizo Marc Faber (EFE).
A su juicio, la clave está en el enfrentamiento entre Irán y Arabia, pero su visión es la contraria que la del consenso: si la percepción general es que Arabia no quiere reducir su oferta porque es el productor con menores costes y puede permitirse unos precios más bajos que los demás, Faber considera que este país tiene mucho más que perder que Irán si los precios se mantienen bajos porque su economía es mucho más dependiente del petróleo: "¿Cómo quieres diversificar un desierto?", bromea.

Julius Baer mantiene la visión bajista

Pero no todo el mundo comparte esta visión optimista para el crudo. Así, el banco suizo Julius Baer, la subida de las últimas semanas se debe únicamente a los factores extraordinarios que han afectado a la producción en Nigeria o Venezuela, pero "el mercado sigue inundado de petróleo porque la subida de la oferta de Oriente Medio compensa con creces estas interrupciones temporales", según su analista Norbert Ruecker. En su opinión, la clave está en el petróleo procedente del 'fracking' en EEUU, y "con un mercado de futuros que ofrece la oportunidad ahora de asegurarte precios para el año que viene por encima de 50 dólares, no nos sorprendería ver que la producción norteamericana se mantiene elevada contra pronóstico".

Su conclusión es que "el reciente rebote de los precios va a prolongar el exceso de oferta y a retrasar aún más el reequilibrio del mercado. Si añadimos el sentimiento alcista actual, las apuestas masivas por una subida de precios por parte de los 'hedge funds', vemos más potencial bajista que alcista en el petróleo y rebajamos nuestra recomendación de neutral a cautelosa".

martes, 26 de abril de 2016

Defendiendo la democracia hasta la última gota de petróleo



El pobre presidente Barack Obama viajó a Arabia Saudí la semana pasada, pero su monarca, el rey Salman, estaba demasiado ocupado como para darle la bienvenida en el aeropuerto de Riad.

Este desaire fue considerado en todo el mundo árabe como un gran insulto y una violación de la hospitalidad tradicional del desierto. Obama debería haberse negado a bajar del avión y debería haber regresado a casa.

Por desgracia, no lo hizo. Obama fue a inclinarse ante el nuevo monarca saudí y ante su impetuoso hijo, el Príncipe Nayef bin Muhammed. Ambos están furiosos porque Obama se ha negado a atacar a Irán, a Hezbolá en el Líbano, y al régimen de Assad de Siria.

También están enfadados porque puede que EE.UU permita que los familiares de las víctimas del 9/11 demanden a la familia real saudí, de quien muchos sospechan que estuvo implicada en el ataque.
Curiosamente, los supervivientes de los 34 marineros estadounidenses muertos a bordo del USS Liberty cuando fue atacado por aviones de guerra israelíes en 1967, se han negado a iniciar cualquier recurso legal.

Los saudíes, que también están petrificados por Irán, contraatacaron, amenazando con retirar 750 mil millones de dólares en inversiones de EE.UU. Otros líderes de los emiratos del Golfo se pusieron de parte de los saudíes, pero de una forma más discreta.

Haciendo caso omiso del desaire que acababa de sufrir, Obama aseguró a los saudíes y a los monarcas del Golfo que los EE.UU. los defenderían de todas las amenazas militares – reafirmando así su papel como protectorados occidentales. Lo que sea por promover la democracia.

De hecho, Arabia Saudí y los estados del Golfo han sido protectorados estadounidense-británico-franceses desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ellos venden petróleo a las potencias occidentales a precios bajísimos y compran cantidades fabulosas armamento a estas potencias a cambio de que sus familias gobernantes reciban la protección de los países occidentales.

Como el anterior presidente de Libia Muammar Gadaffi me dijo una vez, “los saudíes y los emiratos del Golfo son familias muy ricas que compran protección de Occidente y que viven detrás de altos muros.”

El derrocamiento y asesinato de Gadaffi se vio favorecido por las potencias occidentales, especialmente por Francia, y por los jeques del petróleo. Gadaffi había denunciado constantemente a los saudíes y a sus vecinos del Golfo como ladrones, traidores a la causa árabe, y marionetas del Occidente.

Muchos árabes e iraníes estaban de acuerdo con Gadaffi. Mientras que el Islam ordena a todos los musulmanes compartir su riqueza con los necesitados y ayudar a otros musulmanes en peligro, los saudíes gastaron incontables miles de millones en casinos, palacios y prostitutas europeas, mientras que millones de musulmanes mueren de inanición. Los saudíes gastaron aún más miles de millones en armas de alta tecnología occidentales que no pueden utilizar.

Durante la terrible guerra de Bosnia (1992-1995), los saudíes, que se arrogan el título de “Defensores del Islam” y sus lugares sagrados, apartaron los ojos cuando cientos de miles de bosnios fueron masacrados, violados, y expulsados de sus hogares por los serbios y cuando las mezquitas fueron dinamitadas.

La dinastía saudí se ha aferrado al poder a base de un gasto social abundante y de cortar las cabezas de los disidentes, a los que  acusa de forma rutinaria con cargos de tráfico de drogas. Los saudíes tienen uno de los peores historiales de derechos humanos del mundo.

La familia real de Arabia Saudí tiene miedo de sus propios militares, e intentan mantenerlos débiles e ineptos, excepto la fuerza aérea. Pero confían en la Guardia Nacional, una fuerza tribal beduina también conocida como el Ejército Blanco. En el pasado, pagaron a Pakistán para que mantuviese 40.000 soldados en Arabia para proteger a la familia real. Estos soldados hace mucho que no están, pero los saudíes están presionando al empobrecido Pakistán para haga regresar a su contingente militar.

La guerra de Arabia Saudí respaldada por Estados Unidos contra el extremadamente empobrecido Yemen ha demostrado que su ejército es incompetente y no le preocupan las bajas de civiles. Los saudíes corren el riesgo de quedar atrapados en una larga guerra de guerrillas en las salvajes montañas de Yemen.

EE.UU., Gran Bretaña y Francia mantienen discretamente bases militares en el reino y en la costa del Golfo. La Quinta Flota de Estados Unidos tiene su base en Bahrein, donde un levantamiento a favor de la democracia ha sido recientemente aplastado por la policía y las tropas paquistaníes alquiladas. Hay informes señala que 30.000 soldados paquistaníes pueden estar estacionados en Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar.

A principios de este mes, los saudíes y la junta militar de Egipto anunciaron que iban a construir un puente que atravesase el Estrecho de Tirán (que conduce al Mar Rojo) para alcanzar la península del Sinaí en Egipto. El objetivo claro de un gran puente en esta región remota y desolada es facilitar el paso de las tropas egipcias y sus fuerzas blindadas hacia Arabia Saudí para proteger a los saudíes. Egipto ahora depende del dinero de Arabia para mantenerse a flote.

Pero el aparentemente interminable suministro de Arabia Saudita de dinero se ve ahora amenazada por la caída en picado de los precios del petróleo. Riad acaba de anunciar que pedirá 10 mil millones de dólares en préstamos al exterior para compensar su déficit presupuestario. Esto es un acontecimiento sin precedentes y lleva a muchos a preguntarse si los días de la barra libre de gasto saudí están llegando a su fin. Sumemos los rumores de una amarga lucha de poder en esta familia real de 6.000 miembros y de una creciente disidencia interna, y la ultrarreaccionaria Arabia Saudí podría convertirse en el nuevo punto caliente de Oriente Medio.


Publicado originalmente el 03/03/2016.
Traducido del inglés por Verónica Santamaría, editoria de revista Libertario.es. El artículo original se encuentra aquí.

La mayor quiebra solar, el fin de la burbuja de deuda





The sun ain´t gonna shine anymore, the moon ain´t gonna rise in the sky” Walker Bros

La quiebra de SunEdison, una de las mayores empresas de energía solar del mundo, no nos debería sorprender a los españoles porque hemos vivido un caso similar en casa. Con una deuda de más de 16.000 millones de dólares, y activos estimados en 20.700, el caso de SunEdison se une a las más de 1.200 quiebras de empresas solares en EEUU y Europa desde 2010. Si hay un sector que se lanzó a la promesa de eternas subvenciones con el mayor endeudamiento posible, ese es el solar. Pero a él hay que añadir ejemplos en el carbonero (vean la quiebra reciente del gigante Peabody), con más de 26 empresas quebradas, y las empresas de fracking ineficientes, unas cincuenta compañías que han tenido que declararse en quiebra, aunque suponen menos del 1% de la producción de EEUU, según Reuters.

No es una casualidad. Porque el problema no es de tecnología, ni de buenos y malos, sino de modelo de negocio. “Es tirar a balón parado”, me decía el ejecutivo de una empresa solar en 2010 cuando planeaban una salida a bolsa que luego resultó fallida. “Nuestro negocio es como un bono, y la deuda no tiene riesgo”. Eso se lo escuché a un empresario petrolero en Dallas también. Ay.

En el sector del carbón, las que se lanzaron a endeudarse para “consolidar” o porque esperaban que la demanda se recuperase “el año que viene”. En el sector del fracking las decenas de microempresas creadas por dos cowboys y un préstamo bancario de 25 millones dólares para un pozo de 30 dólares porque “a largo plazo el petróleo subirá a $200”. Es todo uno y lo mismo. Unos se escondían bajo la bandera verde y otros la de la seguridad de suministro, pero no han caído por falta de apoyo o por la tecnología.

Es el modelo de negocio apalancado, como explicaba aquí.

El que nace por burbuja, muere por burbujero. Los eficientes, de todos los sectores, sobrevivirán y se los merendarán. Como ha ocurrido toda la vida en el sector energético. No achaquemos a falta de compromiso medioambiental lo que es un evidente error de endeudamiento y de fraude escondiendo deuda fuera del balance y dando estimaciones optimistas para “inflar” la acción.

El problema es que en una parte importante del sector solar aún piensan que el problema es que no se les “apoya” lo suficiente o que se tiene que apartar por ley a otro y sostener su negocio por un bien superior mientras acaparan subvenciones.“Las energías fósiles reciben más subvenciones que las renovables” argumentan. Sólo olvidan, oh sorpresa, que el 95% de las subvenciones “a los combustibles fósiles” son reducciones de precios a los consumidores en petroestados, mientras que las subvenciones “verdes” son beneficios para las empresas cargados como mayores precios en la factura de los consumidores. No es lo mismo bajarle el precio al consumidor vía subvenciones que subírselo vía primas a las empresas. En cualquier caso, el que considere que debemos imitar a los petroestados en su política energética debería pensárselo mejor.

¿Por qué quiebran los solares en mayor medida que el carbón y el petróleo si las instalaciones globales crecen a máximos históricos? Por el mayor endeudamiento (hasta 90% por proyecto). Un modelo de “correr para quedarse quieto” por el cual, cuando se reduce ligeramente el crecimiento, la caja no cubre los costes.

Mientras el eólico y parte del solar funciona con modelo industrial, en el subsector solar aún perdura en gran parte el modelo constructor-promotor. Sí, las carboneras y petroleras caen porque, como siempre ha sido, se creen sus propias historias sobre el precio a largo plazo…Pero… ¿Por qué quiebran los solares en mayor medida que el carbón y el petróleo si las instalaciones globales crecen a máximos históricos?Por el mayor endeudamiento (hasta 90% por proyecto). Es un modelo de “correr para quedarse quieto” por el cual, cuando se reduce ligeramente el crecimiento, la caja no cubre los costes. Dependencia de subvenciones cuando la tecnología ha reducido enormemente los costes, haciendo que, a pesar de dicha reducción, la rentabilidad se desplome más rápido. Pensar que el crecimiento de demanda -que ha sido mayor al esperado- no iba a hacer el efecto llamada de crear una sobrecapacidad estructural.

Como la burbuja inmobiliaria. De libro. La cultura del pelotazo, y un modelo que ya era insostenible incluso con subvenciones perennes, una ansiedad vampírica por los subsidios que les pagamos los demás. La tecnología solar no ha estado madura para ser una alternativa ni para soportar la enorme deuda que tomaban los operadores pensando que era una especie de “regalo político”, y eso ha hecho que se cuestione dicho apoyo. Es el problema de hacer la energía un negocio que no es industrial, sino financiero. Como el constructor-promotor: pedir prestado y esperar que el gobierno -es decir, el contribuyente-, lo pague.

Más de 65.000 millones de dólares de deuda basura bajo la excusa de “a largo plazo todo sube”. Y esperando que lo pague usted en subvenciones o inflación. Igual que los cowboys endeudados del fracking rezando para que Arabia Saudí recorte la producción para pagar su ineficiente estructura de costes y balance, o el dinosaurio carbonero que pensaba que el gobierno le ayudaría por “mantener mucho empleo”. Los solares se escudaban, para el mismo error, en el buenismo verde y el ‘Yes, We Can’. Pensaban que la demanda eterna justificaba los planes más apalancados. Y que sería otro el que ajustaría el exceso. O lo forzaría el gobierno de turno haciendo “hueco” al ineficiente cerrando por decreto al competitivo.

Los bonos solares se vendían, encima, como una alternativa de “cero riesgo” con un 5% de rentabilidad, y hasta un 10%, comparado con el “alto riesgo” de otros sectores energéticos. La cuadratura del círculo. Por supuesto, no existen cero riesgos a esos tipos, y las quiebras ya llegan a un 11% de las emisiones. Convirtieron los paneles en falsos equivalentes a bonos, cuando el subyacente incorpora riesgo (es una tecnología intermitente y cara) y el bono se degrada cuando se constata la sobrecapacidad global, bajan los precios de las materias primas y los reguladores de los países observan que no es la opción más razonable.

Para reducir emisiones las únicas tecnologías disponibles son las renovables. Sin embargo, incorporan costes y retos técnicos. Por eso el gas natural es esencial: Son más caras que las tecnologías de producción convencional, y ese coste hay que pagarlo. ¿Quién? Deberían ir cerrando, desde la competencia, las energías que contaminan y los modelos caros y endeudados. Como ha ocurrido en EEUU gracias a la combinación de gas natural y renovables.

Hemos vivido el equivalente a la burbuja inmobiliaria, pero orientado a la energía. Esa enorme sobrecapacidad ahora será absorbida por los eficientes.

Sin embargo, la mayoría de las empresas más contaminantes del mundo son semi-estatales y con seguridades sociales encubiertas, por ello se subvencionan y se traslada el coste siempre al contribuyente, y encima no se reducen las emisiones. Tener una fiscalidad y sistema de incentivos que perpetúa al endeudado y contaminador es parte del desastre de la Unión Europea que paga más del doble de media por electricidad y gas que EEUU. Esta semana se ha firmado en Nueva York el acuerdo de París; sin estos ingredientes de pragmatismo es pura liturgia sin hechos. Porque no se penaliza al que contamina ni al ineficiente.

Las energías renovables son más complejas de gestionar a nivel red, ya que el viento y el sol son un recurso intermitente. El consumo de energía es continuo y desacoplado del viento y del sol. El sistema eléctrico apoyado en renovables necesita de potencia (MW) de respaldo siempre disponible, firme (que no falle cuando se le necesita) y flexible (que suba y baje potencia muy rápido, para acomodarse a la intermitencia de sol/viento). Y eso no lo soluciona una batería que cuesta miles de dólares en cada casa. Estamos hablando de centrales eléctricas de ciclo combinado, con gas natural, un combustible fósil, pero de bajas emisiones. Son necesarios, como ha identificado la Comisión Europea en su informe reciente, unos mecanismos complementarios para garantizar que no haya apagones. Sale más barato que construir cientos de kilómetros de redes y miles de centrales primadas.

Como no vamos a mejorar en eficiencia y en reducción de emisiones es sosteniendo a los ineficientes. En EEUU se ha avanzado más rápido desde la competencia y dejando que quiebren. Es sorprendente que en Europa no cierre y se subvencione el carbón. Sea Peabody, o de fracking, Energy XXI o solares, SunEdison, estos modelos no son los garantes de que la luz permanezca encendida y el depósito lleno. El sector energético necesita de empresas responsables y reguladores ortodoxos que pongan en marcha estas soluciones.

Hemos vivido el equivalente a la burbuja inmobiliaria, pero orientado a la energía. Esa enorme sobrecapacidad ahora será absorbida por los eficientes. La guerra entre tecnologías, que comentábamos en La Madre de Todas las Batallas (Deusto), no se va a librar llorando porque se acabó la deuda barata o las subvenciones, sino por competencia entre operadores prudentes.
Pueden quejarse, pero es imparable.

viernes, 22 de abril de 2016

El petróleo barato empuja a los países del Golfo a pedir dinero al mercado por primera vez en años


Arabía Saudí planea colocar deuda soberana por primera vez en 25 años

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A pesar de que el precio del crudo se ha recuperado y ha superado la barrera de los 46 dólares por primera vez desde noviembre, los principales exportadores de crudo están pasando por una situación complicada a nivel presupuestario, con sus déficit disparándose. En este contexto, según recoge Bloomberg, tanto en Abu Dhabi como Arabia Saudí están planeando recurrir al mercado para pedir dinero en emisiones de deuda, algo que no ha sucedido en años.


Abu Dhabi, que cuenta con aproximadamente el 6% de las reservas totales de petróleo, está preparándose para emitir un bono en dólares por primera vez en siete años. "Con un poco de suerte, esto reactivará el mercado e inyectará algo de movimiento", declaró Abdul K Hussain, consejero delegado de Mashreq Capital DIFC a la agencia de noticias.

"Habrá un nivel de interés diversificado. Si se le pone un precio justo a la operación, tiene una buena actuación y el mercado continúa apoyando, entonces, llegarán nuevas emisiones", concluye Hussain.
De hecho, según señaló este mismo mes el ministro de Estado de Arabia Saudí, Mohammad Bin Abdulmalik Al-Sheikh, el país se está preparando para su debut en el mercado de renta fija en dólares, algo que podría llegar "tan pronto como en septiembre", si bien el timing de la operación dependerá de las condiciones del mercado. En caso de cumplirse las previsiones, sería la primera vez que Arabia acude al mercado en 25 años.

De hecho, según recoge Bloomberg, el reino saudí ha cerrado un préstamo de 10.000 millones de dólares por parte de bancos extranjeros, su primera operación de este tipo en al menos 15 años con la intención de amortiguar el agujero presupuestario que los expertos cifran en torno a los 100.000 millones de dólares este año.

Una operación que los analistas califican como un intento de tomar el pulso al mercado. "Este préstamo es un buen modo de ver cómo están las cosas antes de emitir deuda soberana", declaró a la agencia Monica Malik, economista jefe de Abu Dhabi Commercial Bank.

Además, Malik cree que la mejora en los precios del petróleo y la fuerte demanda de los inversores significa que "podrían ser capaces de emitir más deuda de la que habrían emitido al final del año pasado". Desde que comenzó el año el oro negro se apunta un ascenso del 23% y desde mínimos la subida es del 65%, si bien en términos interanuales aún retrocede un 27%.

Las agencias de rating califican tanto a Abu Dhabi como a Arabia Saudí con el grado de inversión, con la tercera y la cuarta nota más alta, respectivamente, a pesar de que ambos reinos han sufrido deterioros en las mismas durante los últimos meses a consecuencia de las caídas del petróleo

martes, 19 de abril de 2016

El petróleo y la deuda de alta rentabilidad

Las expectativas para la eurozona son positivas por su menor exposición
Una estabilización alrededor de los 30 dólares precipitaría el impago

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La caída de los precios de las materias primas desde mediados de 2014, especialmente el petróleo, ha provocado pérdida de valor de la deuda de alta rentabilidad del sector energía y segmentos de menor calificación crediticia. De hecho, el aumento de diferenciales de rentabilidad a vencimiento respecto a la deuda del Estado ha estado en niveles de estrés, con contagio a la clase de activos. Hay que tener en cuenta que su correlación en los últimos doce meses con el precio del petróleo ha llegado a ser de menos del 0,8 en EEUU y zona euro, algo inusualmente alto, no visto desde la crisis financiera de 2008. Además ha aumentado en la zona euro desde comienzo de año, pues los mercados interpretan la caída del petróleo como signo de menor crecimiento global. El contagio a otros sectores es indicativo de que los mercados consideran que afecta a los beneficios y reduce la capacidad para que paguen su deuda.


Como el aumento de diferenciales produce aumento del coste de la deuda, la nueva emisión en dólares y euros ha disminuido los últimos doce meses. En EEUU ha estado en el nivel más bajo en cinco años. Además el sector bancario ha sido objeto de atención, especialmente en la zona euro. No está claro si las preocupaciones son debidas principalmente a los cambios en la regulación de la deuda subordinada de los bancos, o los inversores cuestionan la rentabilidad de los mismos por su exposición de préstamos al sector energía y países emergentes. El caso es que los seguros de crédito para la deuda de alta rentabilidad de empresas de energía de EEUU han aumentado en consonancia con la caída del petróleo. Un movimiento similar se ha visto desde otoño 2015 en el seguro de crédito para índices de deuda de alta rentabilidad en euros. Además, las tasas efectivas de impago en deuda de alta rentabilidad de Moody's aumentaron en 2015 hasta 3,2% en EEUU y 3,4% en la zona euro, algo no visto desde 2012-2013. Sus previsiones son que llegue a 4,4% en EEUU y disminuya 2,9% en la zona euro para finales de 2016. La discrepancia se debe a la divergencia de políticas monetarias y grado de exposición al sector de energía. También influyen las condiciones de los préstamos. La facilidad de los bancos para prestar a empresas no financieras es indicativo atrasado de la morosidad en deuda de alta rentabilidad en EEUU, y las condiciones se han ajustado notablemente el último trimestre, por primera vez desde el final de la crisis financiera. Así que la morosidad puede elevarse al 5% en 2016.

Otros factores causan ampliación de diferenciales de rentabilidad a vencimiento y bajada de precios en esta deuda, como la falta de liquidez. Desde la crisis financiera los fondos convencionales y cotizados ETF han aumentado exposición a deuda empresarial. Los ETF representan entre 15% y 30% de volúmenes diarios de contratación de este tipo de deuda en EEUU. Al mismo tiempo intermediarios, agentes y bancos han disminuido la exposición, principalmente por razones reglamentarias, pues las actividades de creación de mercado requieren una costosa inmovilización de capital. Pero fondos y ETF no tienen los mismos objetivos y están particularmente expuestos al estado de ánimo de los inversores, teniendo que vender bonos para atender reembolsos. Este mecanismo conlleva deterioro en momentos de estrés, con liquidación por falta de compradores y presión en todos los segmentos de deuda de alta rentabilidad. Ello puede acentuar el contagio a la deuda de mejor calificación, sobre todo en energía y materiales.

De todas formas, en conjunto tenemos una visión más positiva en la deuda de alta rentabilidad de la zona euro, cuya exposición a energía es 6% en comparación con 12% de EEUU. Su sector bancario representa 22% del índice en comparación con 5% de EEUU, si bien sus emisores son de mejor calidad, con sólo 6% de menor calificación CCC o inferior frente a 13% en EEUU. Además, su exposición a emergentes es más limitada que en EEUU, 9% frente a 12%. A ello se añade que la política monetaria es más acomodaticia en la zona euro, y el BCE comprará deuda empresarial, aunque el interés negativo para los depósitos bancarios acentúa la tensión. El caso es que para las empresas de la zona euro el crecimiento de préstamos ha vuelto a ser positivo a mediados de 2015, mientras se observa reducción de la facilidad de crédito en EEUU.

En general, un repunte del precio del petróleo hasta 45 dólares por barril (West Texas Intermediate) puede proporcionar un importante alivio para la deuda de alta rentabilidad de las empresas vinculadas a energía en EEUU, y una señal positiva para esta clase de activos. Por el contrario, una estabilización de precios alrededor de 30 dólares por barril puede precipitar el impago en el sector de energía, con aumento de rentabilidades a vencimiento. En ese caso la tasa de impagos posteriormente tendería a normalizarse, pudiendo proporcionar punto de entrada en deuda de alta rentabilidad de EEUU.

Arabia Saudí entra en guerra abierta con Irán por el crudo y puede hundir el barril a 30$

Arabia Saudí entra en guerra abierta con Irán por el crudo y puede hundir el barril a 30$

Se ha reavivado un nuevo frente en la guerra que libra Arabia Saudí por la hegemonía del petróleo. Irán ha vuelto al circuito tras levantarse las sanciones y quiere su parte

Foto: Maqueta de una bomba de petróleo de Gazprom (Efe)
Maqueta de una bomba de petróleo de Gazprom (Efe)

Se ha reavivado un nuevo frente en la guerra que libra Arabia Saudí por la hegemonía del petróleo. Y es, que una vez que Estados Unidos ha comenzado a reducir su producción, a la fuerza por la imposibilidad de mantener el fracking en determinados pozos con el barril a estos niveles, Irán, que hasta hace poco estaba fuera de juego por las sanciones internacionales a su programa nuclear, ha vuelto al circuito y quiere su parte.

Básicamente esto es lo que ha ocurrido este fin de semana en Doha, donde han fracasado las negociaciones entre los señores del crudo para reducir la producción, a pesar de que se suponía que ya estaba pactado previamente por Rusia, Venezuela, Qatar y Arabia Saudí. 

Sin embargo, ha ocurrido lo que buena parte del mercado, en el fondo, sabía: Arabia Saudí no tiene vocación de mártir para sacrificarse por la causa. No en vano, no es ella la que necesita urgentemente que suban los precios, lastrados un 70% desde 2014 por un problema de exceso de oferta y debilidad de la demanda, teniendo en cuenta que es el país con los menores costes.

“Hay una guerra por la cuota de mercado y Arabia Saudí ha decidido bombear para no perder peso y expulsar a los productores de más alto coste como algunos pozos de fracking, el crudo ultrapesado de Venezuela o los pozos más profundos como los del Mar del Norte”, explica Gonzalo Escribano, investigador del Real Instituto Elcano.

Hay una guerra por la cuota de mercado y Arabia Saudí ha decidido bombear para no perder peso y expulsar a los productores de más alto coste

Por ese motivo, Arabia Saudí está en niveles récord de extracción, más cuando Irán no está por la labor de congelar su ritmo de producción, sino todo lo contrario, quiere recuperar la presencia que tenía en el mercado antes de las sanciones y llegar a los 4 millones de barriles diarios.

Además, que se lo pueden permitir, ya que el barril a los 40 dólares sigue siendo rentable para los países del Golfo y, aunque el coste de Arabia Saudí es el secreto mejor guardado, fuentes del mercado estiman que el precio medio por barril podría situarse en el entorno de los 7 dólares, mientras que el de “Irán es algo superior, aunque no mucho más”, asegura Escribano.

Mohammed Bin Salman (Reuters)
Mohammed Bin Salman (Reuters)

Una guerra que ha verbalizado, de nuevo, el príncipe de Arabia Saudí, Mohammed Bin Salman, que ha advertido que si otros países elevan la producción, ellos responderán de la misma manera. De hecho, ya a primeros de abril aseguró que a pesar de que su país está preparado para recortar la producción junto al resto, “si hay alguien que decide subir la producción, entonces no vamos a rechazar ninguna oportunidad que llame a nuestra puerta”. 

Así, el mayor exportador de petróleo del mundo está en condiciones de incrementrar el bombeo en más de un millón de barriles al día, alrededor de un 10%, hasta los 11,5 millones si hay demanda para ello, adelantó ya la semana pasada el príncipe, que es a su vez el presidente del Consejo Supremo de la empresa estatal de petróleo. O incluso hasta los 12,5 millones de barriles en seis a nueve meses, frente a los 10,2 millones que extrae a día de hoy.

El barril puede caer hasta los 30 dólares

Con todo, tras el susto inicial del mercado, ayer el precio del barril se desplomó hasta un 5% hasta los 41 dólares en el caso del Brent, hoy parece que la calma ha vuelto con repuntes que rondan el 1,5% y sitúan el barril de referencia en Europa en los 43 dólares. Y eso que desde el pasado mes de febrero el precio se había disparado un 30% al calor del acuerdo a cuatro para congelar la producción.

La pregunta ahora es qué va a pasar si la situación continúa por esta deriva. “¿Por qué se empeñan en hablar de acuerdos si saben que van a fallar y luego el precio va a caer? Mandan señales al mercado muy complicadas”, afirma Escribano, que sin embargo no ve el barril mucho más bajo que ahora por varios factores como la capacidad de recuperación de Irán, la caída de la producción por la salida del mercado de los productores con mayores costes y los bajos precios que animen la demanda. Es más, en línea con el consenso el experto apuesta a que es posible que vaya subiendo levemente para situarse en el entorno de los 50 dólares por barril.

No piensan lo mismo desde otras firmas como Saxo Bank, que avisa de que el petróleo podría sufrir otra caída hasta los 30 dólares, en tanto que los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo “han mostrado una vez más una completa falta de liderazgo” y “el crudo no ha caído todo lo que se esperaba tras la falta de acuerdo”.

De hecho, consideran que el precio del barril está principalmente en manos de Arabia Saudí. “Lo que podría alterar esta ecuación es que Arabia Saudí vuelva a usar su arma del petróleo contra Irán”. Y añaden: “Si deciden aumentar la producción para mantener la cuota de mercado, podríamos ver el precio del crudo caer de nuevo hacia los mínimos de 30 dólares”.

Doha fracasa y el petróleo no baja, sube

La imposibilidad de llegar a un acuerdo se esperaba que tendría consecuencias negativas para el precio del crudo al menos en el corto plazo. Sorprendentemente, no ha sido así

Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

El enfrentamiento a muerte entre Irán y Arabia Saudí hizo fracasar el pasado domingo la reunión de 16 países productores en Doha, la capital de Qatar, entre productores OPEC y no OPEC, en la que se proponía congelar los niveles actuales de producción. El crudo Brent, que se había hundido al mínimo de 12 años en el pasado mes de enero, había subido un 50% desde entonces -cerraría a 43,1 dólares el barril el pasado viernes- ante el acuerdo alcanzado entre los dos mayores productores mundiales, Rusia y Arabia Saudí, para limitar la producción. Aunque muchos analistas consideraban el acuerdo necesario, pero no suficiente, para conseguir un equilibrio entre la oferta y la demanda de crudo, la imposibilidad de llegar a un acuerdo se esperaba que tendría consecuencias negativas para el precio del crudo, al menos en el corto plazo. Sorprendentemente, no ha sido así.

El ministro de Petróleo de Qatar afirmó al término de la conferencia que el grupo “necesita más tiempo” -hasta junio- para poder llegar a un acuerdo, pero afirmó en forma manifiestamente optimista que ha mejorado el equilibrio de oferta y demanda, lo que no es cierto, y que no era tan urgente el acuerdo. La realidad es que Iran ha calificado de “ridícula” la pretensión de que el país congele su producción antes de que consigan alcanzar el nivel previo al embargo, que era de cuatro millones de barriles día, cuando en el momento actual afirman que solo están produciendo 3,3 millones, pero Irán fue mucho más lejos: ni siquiera se dignó asistir a la reunión. Arabia Saudí, que como mayor exportador mundial tenía la llave del acuerdo, ha considerado inaceptable la actitud desafiante y prepotente de Irán y ha hecho descarrilar cualquier posible acuerdo.

¿Y ahora qué?

Pues los precios del crudo cayeron un 5% en los mercados asiáticos la misma noche del domingo, aunque Europa redujo la caída en la apertura a menos del 3% y al final de la tarde en EEUU el crudo apenas caía (el West Texas) y subía (¡¡¡¡) el Brent. La previsión de ayer del 'Wall Street Journal' afirmando que el crudo se desplomaría hasta los 30 dólares parece puro sensacionalismo, pero que suba en lugar de bajar era totalmente inesperado.

Y a nivel de empresas, la sorpresa ha sido mayor aún, el XOP:US (SPDR S&P Oil&Gas Exploration&Production), el índice más amplio de petroleras norteamericanas o cotizadas en el S&P, y que yo les recomendé como inversión junto con el XME:US (SPDR Metals & Mining ETF) a final de enero, cuando parecía que el Apocalipsis se había adueñado de las bolsas de valores, subía más de un 2% contra todo pronóstico a media tarde, acumulando una subida del 60% desde que se lo recomendé. Aunque una subida igual no la esperen ya en lo que queda de año, así que para aquellos que me hicieron caso, mi recomendación hoy es que tomen al menos la mitad del beneficio y con el resto esperen. ¡Ah!, y mantengan el XME -que también subía ayer casi un 2%- aunque la ganancia acumulada desde fin de enero es del 89%.

El efecto ha quedado compensado por la huelga de trabajadores de petróleo en Kuwait, que ha reducido la producción del emirato en 1,7 millones de barriles

Digo esto porque, aunque la caída ayer del petróleo ha sido modesta, y las petroleras no solo han caído sino que han subido, en las próximas semanas lo que ocurra no es claro, aunque la mayoría de analistas espera que se produzca una caída de precios. Sin embargo, esta caída obligará a nuevos recortes de producción, particularmente a los productores de petróleo y gas de 'fracking' en EEUU, lo que ayudará a restablecer más rápidamente los equilibrios de oferta y demanda. Sin embargo, lo ocurrido tiene una explicación coyuntural, porque el efecto de no haberse llegado a un acuerdo en Doha ha quedado casualmente compensado por la huelga de trabajadores de petróleo en Kuwait, que ha reducido la producción del emirato en 1,7 millones de barriles, lo que comparado con un exceso de oferta de 1,5 millones, significa que mientras dure la huelga, oferta y demanda están equilibradas; pero es más, si la huelga de Kuwait se mantiene un tiempo más, será suficiente para eliminar todo el incremento de 'stocks' que se ha producido en el segundo trimestre. Y aunque se trata de un hecho puntual, es muy ilustrativo de cómo pequeños accidentes en la producción pueden desestabilizar los mercados en pocos días.

Para Goldman Sachs, que es el banco de inversión mundial más activo en 'trading' de materias primas, la bajada de precio será buena para los mercados al final del día: “Creemos que el que no se haya llegado a un acuerdo en Doha es probablemente mejor a largo plazo, porque permite continuar con el proceso de rebalancear la oferta y la demanda y no hay rebalance sin presión y la presión solo puede venir de menores precios”. Goldman dijo tambien ayer que mantiene su previsión de 45 dólares por barril para el cuarto trimestre para el crudo West Texas Intermediate (WTI), que se encuentra hoy en 39 dólares, y que su previsión para el año 2017 sigue siendo una media de 58 dólares para el WTI. Ahora bien, una caída de precio para este segundo trimestre de hasta 35 dólares es ahora más probable ante la decisión de no congelar la producción. Creen que pasarán entre seis y nueve meses antes de que se produzca un déficit de producción que presione al alza los precios.

Para los analistas de Barclays, la recuperación del mercado petrolero va a continuar a pesar de la falta de acuerdo, y no creen que el precio caiga de nuevo por debajo de 30 dólares, como afirmaban ayer por la mañana los más sensacionalistas, “la tendencia sigue siendo alcista porque los suministros no OPEC, particularmente el petróleo no convencional, van a seguir reduciéndose -en 700.000 barriles día, según la Agencia Internacional de la Energía- y la demanda, aunque no crece como el año pasado, sigue aumentando. Si los precios subieran por encima de 40 dólares, el llegar a un equilibrio costaría mucho mas tiempo”. Pero de todas maneras, y aunque en la reunión de Doha no se haya llegado al acuerdo de congelar las producciones, casi ninguno de los países presentes tiene capacidad para incrementar la producción de su nivel actual.

El reino saudí puede incrementar su producción un 10%, o un millón de barriles día, de forma inmediata y doblar esta cantidad entre seis y nueve meses

La clave de todo el tema está en el enfrentamiento cada vez más acusado y virulento entre Irán y Arabia Saudí. Irán ha incrementado la producción en 400.000 barriles día desde que finalizaron las sanciones, y quiere incrementarlo más aún, como ya he explicado, y es aquí donde está el problema, ya que el príncipe saudí Mohammed bin Salman, hijo del rey y nuevo hombre fuerte del reino, ha amenazado con responder a un nuevo incremento de la producción iraní con nuevos incrementos en la suya. El reino saudí puede incrementar su producción un 10%, o un millón de barriles día, de forma inmediata y doblar esta cantidad entre seis y nueve meses, lo cual sí que llevaría de nuevo el precio del crudo a 30 dólares o menos, "30 o 70 dólares es lo mismo para nosotros, no necesitamos precios del petróleo altos".

Claro que esto podría ser visto por muchos, y no solo por Irán, como una auténtica acción de guerra - los 'ratings' crediticios de más de 10 países productores, incluidos Rusia, todos los emiratos, Irán, Irak y la propia Arabia Saudí, se verán recortados según Moody's, si la reunión del domingo de Doha fracasaba, y ha fracasado-, y sin la protección de EEUU el reino saudí no podría defenderse de un ataque exterior. Pero es que EEUU empieza a verse seriamente perjudicado tambien. Los mayores bancos de EEUU, JP Morgan, Wells Fargo, Bank of America y Citigroup, tienen una exposición con empresas energéticas de 190.000 millones de dólares, y 110 empresas norteamericanas de servicios y producción de petróleo y gas han quebrado. Su deuda es de casi 27.000 millones de dólares. Es decir, antes o después, EEUU tendrán que explicar a los saudíes que no pueden hacerse tantos enemigos a la vez, porque aunque son muy ricos son también muy vulnerables.

El enfrentamiento Irán-Arabia Saudí

Como es perfectamente conocido, aunque musulmanes, la visión religiosa de ambos países es radicalmente diferente. Los saudíes son suníes, y los iranís, chiíes. Los dos se ven a sí mismos como los herederos espirituales de Mahoma y pugnan por el derecho a liderar a los musulmanes. Pero esto se ha enconado exponencialmente en tiempos recientes. Arabia Saudí ejecutó hace tres meses a un prominente clérigo chií, Nimr al Nirm, y a 47 personas más acusadas de terrorismo, lo que llevó a la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países, e Irán ha amenazado a los saudíes con una “venganza divina” (“ este erudito oprimido por sus creencias no estaba implicado en ningún movimiento armado ni en conspiraciones encubiertas”, afirmaría Al Jamenei, líder supremo de Irán), pudiendo destruir los campos petroleros saudíes en minutos.

Los dos se ven como los herederos de Mahoma y pugnan por liderar a los musulmanes. Esto se ha enconado exponencialmente en tiempos recientes

Pero, además, la influencia iraní no cesa de crecer. En Irak, Siria y Líbano gobiernan los chiiíes, y los grupos suníes, incluidos los terroristas del ISIS, simplemente están perdiendo la guerra; en Yemen, considerado siempre un 'protectorado' saudí, la minoría chií derrocó al Gobierno prosaudí, y aunque la situación se ha estabilizado temporalmente, los saudíes han sido incapaces de restablecer la situación. Tienen una poderosa aviación pero un ejército demasiado débil para recuperar nada. Todo esto es lo que ha llevado al fracaso en Doha, es decir, todo es un problema político y esto puede ser bueno o puede ser malo. El sábado por la tarde, sin embargo, parecía que los saudíes estaban de acuerdo con el texto del acuerdo, pero todo cambió el domingo por la mañana.

El influyente ministro de petróleo, Ali al-Naimi, un octogenario saudí que ha estado al frente de todo durante más de 20 años, insistió en que el acuerdo debería incluir una cláusula suspensiva, según la cual si el acuerdo no era firmado por Irán, este no sería válido, lo que equivalía a romper el mismo, ya que Irán ni siquiera estaba presente. Después de horas de duras conversaciones, fue imposible encontrar un texto que satisfaciera a Al-Naimi, que ha hecho de poli bueno mientras que el príncipe Salman ha sido el poli malo pero ahora es quien tiene todo el poder. Y la reunión terminó sin posibilidad de llegar a ningún acuerdo. El ministro ruso de energía, Alexander Novak, culpó a los saudíes del fracaso sin citarlos expresamente: “Pienso que hay países que han venido aquí para firmar un acuerdo, no para discutir la presencia de otros países que ni siquiera están participando”. “Hemos perdido el tiempo discutiendo porque cuando todo estaba acordado algún país ha cambiado de opinión”.

No parece que en Doha los saudíes hayan hecho muchos amigos, y sí poderosos enemigos. De momento, Irán ha empezado a enviar tropas de élite de la guardia revolucionaria a Siria para ayudar a Bashar al Asad a acabar de una vez por todas con los movimientos apoyados por los saudíes, lo que con la enorme ayuda de la aviación rusa, cuya eficacia está siendo terrorífica, ha cambiado por completo el signo de la guerra. En definitiva, el problema de Doha ha sido político, y la política se está decidiendo por las armas.