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sábado, 30 de abril de 2016

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DIVISAS 4X

Con dinero fiduciario, todo es relativo


ATM




A finales de marzo, el precio del euro en términos de dólares EEUU cerró a 1,1378. Era un aumento del 4,7% respecto de febrero, cuando aumentó un 0,3%. La tasa anualizada de crecimiento del precio del euro en términos de dólares EEUU saltó al 6% en marzo desde el -2,9% en febrero.
Euros to Dollars

¿Qué determina el valor de una divisa?

Según la mayoría de los expertos, los tipos de cambio de divisas parecen estar moviéndose en respuesta a tantos factores que resulta casi imposible evaluar hacia dónde se dirige probablemente el tipo de cambio.
En lugar de prestar atención a la multitud de factores, es más sensato centrarse en la variable esencial.
En lo que se refiere a la determinación de tipo de cambio de la divisa, esta variable son los cambios relativos en el poder adquisitivo de las diversas monedas.
Es el poder adquisitivo relativo de las diversas monedas el que establece la tasa subyacente de cambio.
Un precio de una cesta de bienes es la cantidad de dinero pagada por la cesta. También podemos decir que la cantidad de dinero pagada por una cesta de bienes es el poder adquisitivo del dinero con respecto a la cesta de bienes.
Si en EEUU el precio de una cesta de bienes es de un dólar y en Europa una cesta idéntica de bienes se vende por 2 euros, entonces la tasa de cambio entre el dólar EEUU y el euro debe ser de dos euros por un dólar.

La oferta monetaria y el poder adquisitivo

Un factor importante en establecer el poder adquisitivo del dinero es la oferta de dinero. Si con el tiempo, la tasa de crecimiento de la oferta monetaria de EEUU excede la tasa de crecimiento de la oferta monetaria europea, en igualdad de condiciones, esto pondrá presión sobre el dólar EEUU.
Como el precio de un bien es la cantidad de dinero por bien, esto significa ahora que los precios de los bienes en términos de dólares aumentarán más rápido que los precios en términos de euros, en igualdad de condiciones.

Los cambios de precios no se producen a la vez ni por igual

Los cambios en una oferta monetaria local afectan a su poder adquisitivo general con cierta demora y esto significa que los cambios en la oferta monetaria relativa afectan al tipo de cambio de divisa también con cierta demora.
Cuando se inyecta dinero en la economía, empieza con un mercado concreto antes de ir a otros mercados. Esta es la razón para la demora.
Cuando entra en un mercado concreto, impulsa al alza el precio de un bien en este mercado. Se gasta más dinero que antes en bienes concretos.
Esto a su vez significa que la información pasada y presente  acerca de la oferta monetaria puede emplearse en la determinación de probables movimientos futuros en el tipo de cambio de divisa.

La demanda de dinero

Otro factor importante para establecer el poder adquisitivo del dinero y el tipo de cambio de divisa es la demanda de dinero. Por ejemplo, con un aumento en la producción de bienes, la demanda de dinero hará lo mismo.
La demanda de los servicios del medio de intercambio aumentará, ya que ahora deben intercambiarse más bienes. Como consecuencia, para una oferta concreta de dinero, el poder adquisitivo de este aumentará. Menos dinero conseguirá ahora más bienes.
Varios factores, como el diferencial de tipos de interés, pueden causar una desviación del tipo de cambio de divisa del nivel dictado por el poder adquisitivo relativo. Sin embargo esas desviaciones podrán en marcha fuerzas correctivas.

El papel de los bancos centrales

Vimos antes que si el precio de una cesta de bienes en EEUU es de un dólar y en Europa de dos euros, entonces de acuerdo con el marco del poder adquisitivo, el tipo de cambio de divisa debería ser de un dólar por dos euros.
Pero supongamos ahora que la Fed aumenta su política de tipos de interés mientras que el banco central europeo mantiene sin cambios su política de tipos.
Como consecuencia de la ampliación del diferencial de tipos de interés entre EEUU y la Eurozona, el resultante aumento en la demanda de dólares empuja el tipo de cambio en el mercado hacia un dólar por tres euros.
Esto significa que el dólar está ahora sobrevalorado cuando se compara con el poder adquisitivo relativo del dólar frente al euro.

La demanda de una divisa se ve afectada por los intentos de obtener ganancias con el arbitraje

Mientras se mantenga esta situación, merecerá la pena vender la cesta de bienes en dólares, luego intercambiar los dólares por euros y luego comprar la cesta de bienes con euros, obteniendo así una ganancia de arbitraje. Por ejemplo, las personas podrían vender una cesta de bienes por un dólar, intercambiar el dólar por tres euros y luego intercambiar los euros por 1,5 cestas, ganando 0,5 de una cesta de bienes.
El hecho de que el tenedor de dólares aumente su demanda de euros para beneficiarse del arbitraje hará luego que los euros sean más caros en términos de dólares, empujando el tipo de cambio de vuelta a la dirección de un dólar por dos euros. Siempre se pondrá en marcha un arbitraje si se desvía el tipo de cambio, por cualquier razón, del tipo de cambio subyacente.
Todos estos factores continúan afectando al valor relativo del dólar EEUU respecto del euro. En relación con el euro, sin embargo, el dólar EEUU está aumentando de valor mientras el euro disminuye. Después de cerrar en el 5,5% en junio de 2014, el diferencial de crecimiento del dinero entre EEUU y la Eurozona cayó a -4,8% en febrero de este año. Esto significa que en comparación con la Eurozona, el crecimiento monetario de EEUU se ha debilitado significativamente. Desde una perspectiva monetaria, esto sugiere que el dólar EEUU continuará aumentando de valor frente al euro en los próximos meses, en igualdad de condiciones.
AMS Growth Differential: US vs Eurozone

Publicado originalmente el 28 de abril de 2016. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

¿Pagan los ricos su “parte equitativa”?


Este mismo mes se filtró la información de un bufete de abogados panameño que mostraba que muchos ricos habían creado empresas fantasmas en Panamá para ocultar ingresos y evadir impuestos.
De los 11,5 millones de documentos filtrados, solo 211 personas (un 0,00006% de la población de EEUU) con domicilios en EEUU (no todas ellas ciudadanos) estuvieron implicadas en los documentos. Sin embargo, políticos y miembros de los medios de comunicación de Estados Unidos tomaron la filtración como un ejemplo de que los estadounidenses con rentas altas no están pagando “su parte equitativa”.

Toda la idea de una “parte equitativa” es problemática

Para empezar, debemos señalar que el mismo concepto de “parte equitativa” es equívoco, al suponer que todo lo que hacen los gobiernos es absolutamente esencial, así que debería aceptarse como un fait accompli que los agentes públicos son administradores buenos y fiables de los más de tres billones de dólares en ingresos fiscales que se recaudarán de los contribuyentes este año.
La suposición principal en este caso es que pueden hacerse más cosas buenas si más gente pagara más impuestos.
Sin embargo, si los contribuyentes no-ricos creen que están pagando más que su parte equitativa, pueden querer reducir su propia “parte” buscando recortes tanto en impuestos como en gasto para todos (incluyéndose ellos mismos), en lugar de reclamar que se envíe más riqueza a los agentes públicos. Después de todo, una vez se recauda el dinero de los impuestos, todos pagamos de nuevo el gastopúblico en forma de ciclos económicos, distorsiones del mercado y favoritismo político.

Casi todos pagan impuestos

La idea de que los ricos tienen que pagar más es el reverso del argumento planteado por los contribuyentes de rentas altas que se quejan de la cantidad de impuestos pagados por contribuyentes de rentas bajas. El meme de “la mitad de los estadounidenses no paga impuestos” ha estado pululando durante varios años y el 15 de abril, por ejemplo, Marketwatch y otros noticieros tenían titulares como “el 45% de los estadounidenses no pagan el impuesto federal de la renta”. Esa declaración es técnicamente cierta en un sentido muy estricto, aunque la abrumadora mayoría de los asalariados sí pagan un impuesto sobre la renta a través de la muy regresiva retención en la nómina que rivaliza con el impuesto de la renta en términos de ingresos públicos totales.
Algunos defensores de los contribuyentes de altas rentas incluso llevarán las cosas un paso más adelante y difuminarán las líneas entre distintos tipos de impuesto. Esto llevará a declaraciones abiertamente falsas como esta de una estratega jefe de inversiones de Charles Schwab:
[Gracioso, pero cierto: Una encuesta de Gallup dice que el 57% de los estadounidenses cree que sus impuestos son demasiado altos, pero solo el 55% de los estadounidenses pagan impuestos]
La frase “solo el 55% de los estadounidenses pagan impuestos” ni siquiera se acerca a la realidad bajo ningún patrón, pero la repetición de dichas frases ayuda a  perpetuar la idea de que todos tienen algún tipo de “parte equitativa” y que la gente (supuestamente la gente de otro grupo socioeconómico) probablemente no esté pagando la suya. Si no hacemos cola para pagar nuestra parte equitativa, ¿cómo hará el gobierno todas esas cosas maravillosas que hace?

Los ricos en realidad sí pagan la mayoría del ingreso fiscal

La retención en la nómina es un impuesto considerable sin que importe lo rico o pbre que seas. Sin embargo, en términos de dólares recaudados por gobiernos, está claro que la gente con rentas superiores sí proporcionan la mayoría del lucro.
El 1% superior paga el 37% de todos los ingresos. Entretanto, el 50% inferior de los perceptores de rentas (familias ganando por debajo de aproximadamente 30.000$) pagan en torno al 3% de todos los ingresos fiscales de renta. Atendiendo a las declaraciones con respecto al nivel de renta, Pew informa:
En 2014, la gente con renta bruta ajustada, o RBA, por encima de los 250.000$ pago poco más de la mitad (el 51,6%) de todos los impuestos individuales de la renta, aunque supusieron solo el 2,7% de las declaraciones presentadas, según nuestro análisis preliminar de los datos de Hacienda. Su tipo fiscal medio (total de impuestos pagados dividido por RBA acumulada) fue del 25,7%. Por el contrario, las gente con rentas de menos de 50.000$ supuso el 62,3% de todas las declaraciones individuales presentadas, pero pagaron solo en 5,7% de los impuestos totales. Su tasa fiscal media fue del 4,3%.
Usando estos datos, descubrimos que la gente que gana más de 100.000$ anuales proporciona más del 70% del ingreso del impuesto de la renta.
¿Pero qué pasa con las retenciones en nómina? Pew continúa:
Después de considerar todos los impuestos federales, el sistema impositivo de EEUU en su conjunto es progresivo. El 0,1% superior de las familias paga el equivalente al 39,2% y el 20% inferior tiene tipos impositivos negativos (es decir, reciben dinero de vuelta del gobierno en forma de desgravaciones fiscales reembolsables mayores que lo que pagan en impuestos).
El “20% inferior” está compuesto por personas que ganan menos de 23.000$ de renta. (Fuente: CNN).
Además, como señala Gary Galles, los impuestos de la Seguridad Social están pensados hoy de tal manera que benefician a los contribuyentes de rentas bajas más que a los de rentas altas:
Por ejemplo, para un perceptor que se jubilara a los sesenta y cinco años en 1993, la Seguridad Social abonaba el 59% de la renta gravada para la gente con menor renta, un 44%  para gente con rentas medias, pero solo un 25% para alguien por encima del máximo. Los perceptores de rentas mayores recibían un retorno bastante menor de sus contribuciones que los perceptores medios y menos de la mitad de los más bajos. Gravar las prestaciones de jubilados con rentas superiores aumenta ahora esta diferencia. En términos de prestaciones netas a lo largo de la vida, en dólares de 1992, una persona con rentas bajas jubilada en 2000 percibiría 27.983$ netos del sistema, un perceptor medio, 14.833$, pero un perceptor de alta renta perdería 23.129$.

Necesitamos recortes en gastos, no aumentos en ingresos

Otro problema de la explicación de la “parte equitativa” es que supone que el gasto público produce un “bien” que mejora la economía. Sin embargo, la verdad es que el gasto público solo distorsiona la economía alejándola de cómo la gente la hubiera estructurado en ausencia del impuesto. El mismo propósito de un impuesto, después de todo, es asignar recursos de una forma que es diferente de la que habría habido si se hubiera dejado a la gente en paz.
Además, no hay manera de saber si lo que gasta un gobierno se gasta en algo que la gente realmente valora o no. Sí, las carreteras son a menudo algo bueno, pero ¿cómo podemos saber si una carretera construida por un gobierno en un lugar concreto en un momento concreto es realmente lo que quiere la gente? Quizá esos recursos deberían haberse gastado en un rascacielos o en una pequeña empresa o en atención sanitaria.
La única forma de saber si el dinero se gasta de una forma que refleje las necesidades y deseos de los propietarios es permitir a los propietarios que lo gasten ellos mismos o convencerles para que lo entreguen.
Cuando los gobiernos gastan dinero, por el contrario, asignan recursos arbitrariamente basándose en el poder relativo de diversos grupos políticos de interés.
Así que los recursos que han sido gravado se han asignan mal y permiten al gobierno escoger ganadores y perdedores basándose en los caprichos de las clases dirigentes, en lugar de en los deseos y necesidades de los consumidores.
Por tanto, cuando los supuestos contribuyentes consiguen evitar los impuestos o reducir su carga fiscal, deberíamos agradecerles por mantener más recursos fuera de las manos del gobierno antes de que puedan asignarlos mal para atender los deseos de los poderosos políticamente.
Como señalaba Murray Rothbard, es importante tener en cuenta que el proceso de gastar dólares de impuestos es tan dañino como el proceso de recaudarlos. Al evitar el pago de impuestos, los evasores sí de benefician personalmente, pero también nos benefician a todos nosotros, al impedir que el dinero se use para distorsionar más la economía.

La gente rica gasta e invierte el dinero que mantiene

Aunque el gobierno federal recaudó una cantidad récord de impuestos el año pasado (en torno a 3,2 billones de dólares, una suma equivalente l 27% de la economía privada), se supone que hemos de creer que el gobierno por alguna razón e ve privado de lo que merece.
No deberíamos preocuparnos. Hoy en día, los gobiernos estadounidenses tienen más acceso a más grandes cantidades de riqueza que cualquier gobierno o grupo de gobiernos anterior en la historia del mundo. Se las arreglan muy bien.
Sin embargo, incluso cuando los perceptores de rentas altas consiguen privar a los gobiernos de algunas de sus ganancias, el dinero no desparece del mundo. Como todos los demás, a los ricos les gusta gastar su dinero y hacer más dinero invirtiéndolo. Esto se produce en beneficio principalmente de  vendedores, contratistas, intermediarios, prestatarios, comerciantes y multitud de otras personas que no son ricas y que viven de quitar (voluntariamente) su dinero a los ricos.
Pero incluso si los ricos guardaran su dinero bajo algún colchón, eso simplemente aumentaría el poder adquisitivo de todos los dólares que no estuvieran bajo un colchón, haciéndonos a todos más ricos en términos reales.

Los efectos colaterales de aumentar el poder del estado

En todo caso, aumentar el poder del estado haciendo que más gente pague lo que imaginamos que es una “parte equitativa” es sencillamente poner los cimientos para más intereses especiales poderosos, más ganadores y perdedores elegidos por el gobierno y más control sobre las vidas de la gente normal.
Como señaló Ludwig von Mises hace mucho tiempo, la verdadera democracia no se encuentra en distribuir recursos para ajustarse a la clase política dirigente, sino en permitir que los miles de millones de personas normales del mundo moldeen el mundo de acuerdo con sus propias valoraciones:
Los capitalistas, los empresarios y los granjeros son fundamentales en la dirección de los asuntos económicos. Están al timón y dirigen el barco. Pero no son libres de determinar su rumbo. No son supremos, son solo timoneles, obligados a obedecer incondicionalmente las órdenes del capitán. El capitán es el consumidor.
Por otro lado, cuando el gobierno de EEUU extrae más de 3 billones de dólares de los contribuyentes, solo elimina la libertad de elección de esos consumidores, mientras al tiempo se lleva los recursos que podría haber obtenido en forma de salarios, inversiones y regalos. Todos esos recursos se entregan en su lugar al Tesoro, donde se gastarán de una forma calculada para ayudar en lo posible a que los miembros del Congreso sean reelegidos.

Publicado originalmente el 25 de abril de 2016. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

Cómo George Soros tumbó la libra esterlina y ganó mil millones de dólares


george soros
Si por algo es conocido George Soros es por en 1992 haber logrado doblegar al Banco de Inglaterra, tumbar la libra esterlina y embolsarse cerca de mil millones de dólares directamente en su bolsillo y todo en tan sólo 24 horas, en una época en la que la palabra Hedge Fund casi ni era mencionada en la prensa.
Para muchos, el ataque de Soros a la libra esterlina es el perfecto ejemplo de la figura del malvado especulador al que se suelen referir los políticos. Sin embargo, creo que vale la pena repasar la historia del ataque de Soros a la libra esterlina, entre otras cosas porque igual nos permite darnos cuenta que el triunfo de los malvados especuladores no sería posibles sin los errores económicos de los políticos.

El ERM

Caminando hacia la integración europea y mucho antes de llegar a la moneda única en 1979 se creó en Europa el denominado ERM (Exchange Rate mechanism) por el que algunos países europeos acordaron establecer un tipo fijo en el tipo de cambio de sus divisas respecto al marco alemán con una banda de fluctuación del -/+ 6%. Con ello se abandonaba la fluctuación de tipo de cambio fijada por el mercado y se establecía así un tipo de cambio artificial anclado al marco alemán.
Sin embargo mantener un tipo de cambio fijo entre las divisas comporta que los Bancos Centrales de cada país tenían que intervenir en el mercado para mantener el tipo de cambio dentro del rango de fluctuación acordado.
Básicamente existen dos modos de manipular el precio de un tipo de cambio de divisas por un Banco Central.
El primero es vendiendo o comprando reservas en divisas. Si quieres que el franco francés se revalúe respecto al marco, el Banco de Francia ponía a la venta sus reservas de marcos y dólares y compraba francos. Si quería devaluar el franco francés se ponía a comprar en el mercado marcos alemanes, incidiendo así sobre la oferta y demanda de francos franceses y por lo tanto en su precio.
La otra opción que tienes es tocando los tipos de interés. Si quieres que tu moneda se devalúe, bajas los tipos de interés y haces menos atractivo que los inversores inviertan en tu moneda, si subes los tipos de interés al pagar más por el dinero atraerás inversores que compraran tu moneda y por lo tanto esta incrementará su precio. Sin embargo, tocar los tipos de interés tiene sus efectos secundarios no deseados. Subir tipos para apreciar tu moneda también implicará ralentizar el crecimiento económico en tu país al encarecer el precio del dinero.

El error del Reino Unido

En 1990, en el Reino Unido, la situación económica no era precisamente buena. Un elevado nivel de inflación, baja productividad, exportaciones no competitivas, muchos empezaban a ser los partidarios de poner en orden la política monentaria atándose a un organismo externo que obligara a poner disciplina monetaria y económica en el país.
Por entonces Primera Ministra del Reino Unido. Margaret Tatcher  siempre se había opuesto a la entrada del Reino Unido en el sistema ERM. Sin embargo, en 1990, una debilitada Dama de Hierro no pudo oponerse a la corriente que corría entre los miembros de su propio partido conservador que liderados por John Major querían que el Reino Unido entrara en el sistema de tipo de cambio fijo europeo.
En octubre de 1990, el Reino Unido entraba finalmente en el sistema ERM a un tipo de cambio de 2,95 marcos alemanes por cada libra esterlina, lo que obligaba a Londres a mantener el tipo de cambio entre la banda de fluctuación acordada que iba de los 2,78 a los 3,13 marcos alemanes por libra esterlina.
La cosa pareció funcionar bien en el Reino Unido entre 1990 y 1992. La inflación bajo, los tipos de interés se redujeron y el desempleo quedó en unos niveles históricamente bajos. Sin embargo, en 1992 las cosas se empezaron a torcer para la economía Británica. Afectada por una recesión económica mundial el paro se disparó del 7,7% al 12,7%.
En condiciones normales el Reino Unido podría haber bajado los tipos de interés e impulsado el gasto público para reducir la inflación, pero dentro del sistema ERM esta política económica agresiva para combatir la crisis hubiera significado que la libra esterlina hubiera perdido su banda de fluctuación de precios respecto al marco. Así que mientras al pueblo británico le tocaba lidiar con una recesión el gobierno se encontraba con las manos atadas en materia de herramientas económicas.

Mientras tanto en Nueva York…

En 1992, George Soros tenía 62 años de edad y era responsable desde su creación en 1970 del Quantum Fund. Un Hedge Fund que invertía el dinero siguiendo tendencias macro económicas. Soros era ya por aquel entonces un hombre rico, pero ni era tan rico ni tan conocido como lo es hoy en día y más en una época en donde los Hedge Funds no eran especialmente conocidos por el gran público.
En 1992 ya era vox populi que el gobierno británico había cometido el error de entrar en el ERM con un tipo de cambio respecto al marco alemán demasiado alto. También es cierto que todo el mundo también estaba convencido de que mientras el Banco de Inglaterra siguiera comprando libras a 2,95 marcos alemanes el status quo del sistema ERM se mantendría.

Danke Schön !

Todo parecía estar mas o menos calmado y bajo control hasta que en verano de 1992 los alemanes decidieron clavarle un puñal por la espalda al Reino Unido.
El 25 de agosto, Reimut Jochimsen, miembro del consejo del Bundesbank, indicó en un discurso que podría darse una potencial reodenación del ERM.
El 10 de septiembre, un funcionario del Bundesbank indicó a la prensa que una devaluación de la libra esterlina era inevitable.
La puntilla llegó cuando en una entrevista concedida al WSJ por Helmut Schlesinger, por entonces presidente del Bundesbank, concedió que la posiblidad de que un par de divisas pertenecientes al ERM corría peligro de tener que abandonar el sistema si la bajada de tipo de interés en Alemania no daba el resultado esperado.
La gran apuesta
Al día siguiente cuando el George Soros abrió el WSJ y leyó lo insinuado por Helmut Schlesinger la suerte para libra estuvo echada. Desde el mes de agosto, el Quantum Fund  había estado construyendo una posición de cerca de $1.500 millones para apostar a una caída del tipo de cambio de la libra esterlina. Con las palabras de  Schlesinger el mercado había simplemente dejado de creer que el Reino Unido tenía la voluntad y la capacidad de mantener los tipo de cambio de su divisa.
Druckenmiller, un miembro del equipo de Soros en Quantum Fund, también había leído la noticia en el WSJ esa misma mañana y se fue a ver a Soros a su despacho. Le preguntó si incrementaban la apuesta contra la libra esterlina. La respuesta de George Soros no pudo ser más contundente y clara….
[quote]vé a la yugular[/quote]
Los políticos dle Reino Unido metiéndose en un sistema de tipos de cambio fijo a un precio demasiado alto y la indiscreción de los miembros del Bundesbank le habían servido a Soros una oportunidad en bandeja de plata. Apostando contra una caída de la libra esterlina había mucho que ganar y poco que perder. Así que Soros decidió aprovechar la oportunidad e ir directo con todo a la yugular del Banco Central de Inglaterra. Las probabilidades de que la libra esterlina se revaluara con fuerza eran mínimas, y las probabilidades de una caída eran cada vez más altas.

La pesadilla dura un día

Aquel día, mientras en Europa se iban a dormir, en el Quantum Fund de  Soros se inició una actividad frenética  buscando en el mercado a cualquiera que les prestara dinero  y poniéndose cortos en libras esterlinas. Otros hedge funds también habían visto la apuesta clara y empezaron a replicar el movimiento de Soros, En un sólo día, Soros había incrementado su apuesta por una caída de la libra esterlina de $1.500 a $10 mil millones.
Cuando en el día siguiente, el denominado miércoles negros, los mercados abrieron en Londes, los funcionarios del Tesoro Británico vieron asombrados como miles de millones de dólares en libras esterlinas había sido vendidas en el mercado y que el tipo de cambio de la libra esterlina caía a niveles que la dejaban peligrosamente muy cerca de los niveles de tipo de cambio mínimos establecidos en el sistema ERM.
A las 8:40 am los funcionarios del Banco de Inglaterra, respondieron al mercado comprando mil millones de libras. La compra no movió el precio de la libra esterlina ni un tick. En esos momentos ya todo el mundo estaba vendiendo libras esterlinas.
A las 9.00 am , Norman Lamont, Ministro de Economía del Reino Unido, llamaba al Primer Ministro  John Major  y le explicaba que era posible que el Banco de Inglaterra no fuera capaz de comprar suficientes libras para detener la caída del precio de la libra esterlina  y contener la hemorragia.  La única opción que les quedaba era subir los tipos de interés para intentar así disuadir a los especuladores. Major se opuso a subir los tipos de interés. En medio de una recesión económica era algo que el gobierno no se podía permitir sino quería hundir aún más el país en la recesión y suicidarse políticamente.
A las 10:30 am Normal Lamont volvió a llamar a Major. O subía tipos o los especuladores iban a sacar a la libra del ERM.
A las 11:00 am, el Gobierno de Major anunciaba una subida de tipo de 200 puntos básicos del 10% al 12%. No paso absolutamente nada, la libra esterlina seguía cayendo. Poco después el Gobierno Británico anunciaba una nueva subida de tipos de 300 puntos básicos, del 12% al 15%.
¿Resultado? Nada. A esas horas todo el mundo ya intuía que si el Gobierno Británico había tomado una medida tan desesperada como subir los tipos de interés en 500 puntos básicos en plena recesión económica solo podía ser debido a que el Banco Central de Inglaterra se había quedado sin capacidad de poder comprar libras esterlinas y tapar la hemorragia.
Al otro lado del atlántico Druckenmiller y Soros leyeron la señal de la subida de tipos de interés correctamente. Un último acto de desesperación y una señal de que el final estaba muy cerca y que era el momento de darle la puntilla y el empujón definitivo a la libra esterlina. 
A las 7:30 pm, el Reino Unido sacaba la bandera blanca y Norman Lamont, Ministro de Economía del Reino Unido, anunciaba que el Reino Unido abandonaba el ERM o tipo de cambio fijo y que iban a dejar que la libra esterlina fluctuara libremente.


Game Over

La jornada había dejado claros vencedores y claros perdedores. Ese día, la libra cayó un 15% respecto al marco alemán y un 25% respecto al dólar.
Soros y su Quantum Fund, que habían apostado cerca de $15 mil millones a la caída de la libra esterlina vieron como en sólo un mes el valor de los activos de Quantum Fund pasaba de los $15 mil a los $22 mil millones. Una ganancia de $7.000 millones. Teniendo en cuenta que los gestores de un hedge fund se suelen embolsar un 20% del importe de las plusvalías, ese año Soros y los demás socios de Quantum Fund  se llevaron a su bolsillo más de $1.400 millones, convirtiendo a Soros en multi millonario.
Quantum fund
La compra masiva de libras esterlinas por parte del Gobierno británico para llevar a cabo una defensa sin sentido de su divisa le costó a los contribuyentes cerca de 3.300 millones de libras. En el sin sentido de no reconocer un error político y económico  (La entrada en el ERM a un tipo de cambio demasiado elevado) el Gobierno Británico había  optado por transferir directamente 3.300 millones de libras del contribuyente a los malvados especuladores para intentar ocultar su error político y elevar un 50% los tipos de interés en mitad de una recesión económica.
Con la credibilidad hecha añicos, John Major, defensor a ultranza de la entrada del Reino Unido en el ERM, sufrió una severa derrota electoral en las siguientes elecciones.

EL SISTEMA CAPITALISTA GLOBAL-SOROS

soros.pdf by Javier De Ory Arriaga

viernes, 29 de abril de 2016

Reflexiones sobre el Origen y la estabilidad del Estado





Permítanme empezar con la definición de estado. ¿Qué debe ser capaz de hacer un agente para poder ser calificado como estado? Este agente debe ser capaz de insistir en que todos los conflictos entre los habitantes de un determinado territorio, sean traídos ante él para la toma de decisiones en última instancia o para ser objeto de su revisión final. En particular, este agente debe ser capaz de insistir en que todos los conflictos que le afecten a él mismo sean juzgados por él o su agente.
E implícita en la facultad de excluir a todos los demás de actuar como juez en última instancia, como segunda característica definitoria de estado, está el poder de cobrar impuestos del agente y de determinar unilateralmente el precio que deben pagar por sus servicios quienes buscan justicia.
Sobre la base de esta definición de estado, es fácil entender por qué podría existir un deseo de controlar el estado. Porque quien tiene el monopolio del arbitraje final, dentro de un territorio determinado, puede hacer leyes. Y aquél que puede legislar también puede cobrar impuestos.
Sin duda, esta es una posición envidiable.
Más difícil de entender es cómo alguien puede lograr el control del estado. ¿Porqué otros tendrían que tolerar tal institución?
Quiero enfocar la respuesta a esta pregunta en forma indirecta. Suponga que usted y sus amigos resultan estar en control de esa extraordinaria institución. ¿Qué haría para mantener su posición (siempre y cuando no tuviera ningún escrúpulo moral)? Sin duda alguna usaría parte del ingreso por concepto de impuestos para contratar algunos matones. Primero: para conservar la paz entre sus súbditos a fin de mantener la productividad, de manera que se aumente la producción para poderla gravar con impuestos en el futuro. Pero más importante aún, puede ser que necesite a estos matones para su propia protección en caso de que el pueblo despierte de su somnolencia dogmática y lo desafíe.
Esto no funcionará, sin embargo, en particular, si usted y sus amigos son una pequeña minoría en comparación con el número de súbditos. Porque una minoría no puede gobernar, en forma duradera, a una mayoría únicamente por la fuerza bruta. Debe gobernar con la opinión a favor.
La mayoría de la población debe ser convencida de aceptar voluntariamente su gobierno. Esto no quiere decir que la mayoría deba estar de acuerdo con cada una de sus medidas. De hecho, es muy posible que crean que muchas de sus políticas están equivocadas. Sin embargo, es necesario que crean en la legitimidad de la institución del estado como tal, y por lo tanto, que incluso si una determinada política pudiera estar errada, ese error sea un accidente que uno deba tolerar en compensación de mayores bienes o mejores servicios proporcionados por el estado.
Sin embargo, ¿cómo puede uno persuadir de creer en esto a la mayoría de la población? La respuesta es: sólo con la ayuda de los intelectuales. ¿Cómo lograr que los intelectuales trabajen para usted? Para esta pregunta la respuesta es fácil.
El mercado de servicios intelectuales no es precisamente muy demandado ni estable. Los intelectuales estarían a merced de los valores fugaces de las masas, y las masas están poco interesadas en temas intelectuales y filosóficos. El estado, por otro lado, puede albergar los egos excesivamente inflados de los intelectuales y ofrecerles una posición cómoda, segura y permanente en su aparato de gobierno.
Sin embargo, no basta con que emplee sólo a algunos intelectuales. Esencialmente debe emplearlos a todos, incluso aquellos que trabajan en círculos alejados de los temas que a usted conciernen principalmente: es decir filosofía, ciencias sociales y humanidades. Porque aún los intelectuales que trabajan en matemáticas o ciencias naturales, por ejemplo, pueden, obviamente, pensar por sí mismos y por lo tanto se convierten en potencialmente peligrosos. Por lo tanto, es importante que usted también garantice su lealtad al estado. Dicho de otra manera: usted debe convertirse en un monopolio. Y esto se logra mejor si todas las instituciones educativas, desde el jardín infantil hasta la universidad, se someten al control del estado y todo el personal dedicado a la enseñanza y la investigación están certificados por el estado.
Pero, ¿y si la gente no quiere que la eduquen? Para ello, la educación debe ser obligatoria, y con el fin de someter a las personas a una educación controlada por el estado durante el mayor tiempo posible, todos deben ser declarados igualmente educables. Los intelectuales saben que tal igualitarismo es falso, por supuesto. Sin embargo, proclaman absurdos que agradan a las masas, tales como que todo el mundo es un Einstein en potencia con sólo darle suficiente atención educativa, y de paso, abastecen una demanda casi ilimitada de servicios intelectuales.
Nada de todo esto garantiza un pensamiento estatista correcto, por supuesto. Sin duda ayuda, sin embargo, a llegar a la conclusión correcta, si uno se da cuenta de que sin el estado podría quedar sin trabajo y podría tener que ensayar la mecánica de funcionamiento de las estaciones de servicio de gasolina, en lugar de tratar problemas tan acuciantes como la alienación, la equidad, la explotación, la deconstrucción de los roles de género y sexo, o la cultura de los Esquimales, de los Hopis, o de los Zulúes.
En cualquier caso, aún cuando los intelectuales se sientan menospreciados por usted, es decir, por una administración estatal particular, saben que la ayuda sólo puede venir de otra administración estatal y nunca de un asalto intelectual a la institución del estado como tal. Por tal razón, y no es de extrañar que, como cuestión de hecho, la inmensa mayoría de intelectuales contemporáneos, incluidos los más conservadores o sea los llamados intelectuales del mercado libre, son fundamental y filosóficamente estatistas.
¿Ha servido al estado la labor de los intelectuales? Yo diría que sí. Si preguntáramos si la institución del estado es necesaria, no creo que sea exagerado decir que el 99 por ciento de todas las personas dirán que sí sin vacilar. Y, sin embargo, este éxito se basa en motivos más bien frágiles, y todo el edificio estatista podría ser derribado si sólo la labor de los intelectuales fuera contrarrestada por la labor de intelectuales anti-intelectuales, como me gusta llamarlos.
La abrumadora mayoría de partidarios del estado no son estatistas filosóficos, es decir, sólo por el hecho de haber pensado en el asunto. La mayoría de la gente no piensa mucho en cuestiones filosóficas. Se limitan a vivir su vida diaria, y eso es todo. Así que gran parte del apoyo tiene su origen en el solo hecho de que el estado existe y ha existido siempre, en la medida de lo uno puede recordar (que generalmente no va más allá del período de su propia vida). Es decir, el mayor logro de los intelectuales estatistas es haber cultivado la pereza intelectual (o la incapacidad) natural de las masas y nunca haber permitido que el tema fuera objeto de un debate serio. El estado es considerado como parte intocable del tejido social.
La primera y principal tarea de los intelectuales anti-intelectuales, entonces, es contrarrestar esta somnolencia dogmática de las masas, ofreciendo una definición precisa de estado, como lo he hecho al inicio, y a continuación, preguntar si no hay algo verdaderamente notable, raro, extraño, perturbador, grotesco, de hecho ridículo, en una institución como ésta. Estoy seguro de que esa simple definición producirá serias dudas con respecto a una institución cuya necesidad anteriormente se daba por sentada.
Más aún, principiando con los argumentos menos sofisticados en favor del estado (sin embargo, y no accidentalmente, los más populares) y llegando hasta los más sofisticados: en la medida en que los intelectuales han considerado necesario argumentar a favor del estado, su argumento más popular, ya conocido en edades de jardín infantil, dice más o menos así: algunas actividades del estado no son sólo las de construir carreteras, escuelas, colegios, sino, además, las de entregar el correo y situar la policía en las calles.
Imagínese que no hubiera estado. No tendríamos entonces estos servicios. Por lo tanto el estado es necesario.
A nivel universitario se presenta una versión ligeramente más sofisticada del mismo argumento. Y empieza diciendo algo así: es cierto que los mercados son inmejorables para proporcionar muchas, incluso la mayoría de las cosas, pero hay otros bienes o servicios que los mercados no pueden proporcionar en cantidad o calidad suficientes. Estos otros, llamados bienes públicos, son bienes o servicios que otorgan beneficios a personas más allá de quienes realmente los producen o pagan por ellos. Se destacan especialmente entre éstos los de educación e investigación. Educación e investigación, por ejemplo, se argumenta, son bienes sumamente valiosos. Sin embargo estarían sub-producidos a causa de los free riders, es decir, de tramposos, que se benefician, por medio del llamado efecto vecindario, de la educación y la investigación sin pagar por ellas.
Por lo tanto, es necesario que el estado provea bienes (públicos) que de otra manera estarían sub-producidos o no producidos, tales como la educación y la investigación.
Estos argumentos estatistas pueden ser refutados con una combinación de tres ideas fundamentales: en primer lugar, en el argumento del jardín infantil, del hecho que el estado produzca carreteras y escuelas no se deduce que sólo el estado puede proporcionar este tipo de bienes. La gente tiene poca dificultad en reconocer que esto es una falacia. Del hecho que monos puedan montar en bicicleta no se deduce que sólo los monos puedan montar en bicicleta.
Y en segundo lugar, inmediatamente después, hay que recordar que el estado es una institución que puede legislar y cobrar impuestos, y por lo tanto, que los agentes del estado tienen poco incentivo para producir de manera eficiente. Sólo que las carreteras y escuelas del estado serán entonces más costosas y de menor calidad. Porque siempre hay la tendencia a que los agentes del estado utilicen la mayor cantidad de recursos posibles al hacer lo que hacen pero además trabajando lo menos posible. En tercer lugar, los más sofisticados argumentos estatistas involucran la misma falacia ya encontrada a nivel de jardín infantil. Pero incluso si uno estuviera dispuesto a conceder el resto del argumento, aún es una falacia concluir del hecho que los estados proporcionan bienes públicos, que sólo los estados puedan hacerlo.
Más importante aún, debe señalarse que toda la argumentación demuestra un total desconocimiento de la realidad más fundamental de la vida humana: es decir, la escasez. Cierto, los mercados no proveerán todas las cosas que uno pueda desear. Siempre habrá deseos insatisfechos, puesto que no habitamos el Jardín del Edén. Pero para lograr traer la existencia de tales bienes no-producidos, deben gastarse recursos escasos, que en consecuencia ya no se podrán utilizar para producir otras cosas, igualmente deseables. Que existan bienes públicos junto a bienes privados no importa en este sentido, la escasez en si misma permanece sin cambio: más bienes públicos sólo pueden existir a expensas de menos bienes privados. Sin embargo, lo que es necesario demostrar es que un bien es más importante y valioso que otro.
Esto es lo que se entiende por economizar. Sin embargo, ¿puede el estado ayudar a economizar recursos escasos? Esta es la pregunta que debe responderse. De hecho, sin embargo, existen pruebas concluyentes de que el estado no economiza y no puede economizar: porque con el fin de producir cualquier cosa, el estado tiene que recurrir al cobro de impuestos (o a legislar), lo que demuestra irrefutablemente que sus súbditos no quieren lo que el estado produce, sino que prefieren en su lugar otra cosa como más importante. En lugar de ahorrar, el estado sólo puede re-distribuir: puede producir más de lo que el estado quiere y menos de lo que la gente quiere y, se debe recordar, cualquier cosa que el estado produzca lo hará de manera ineficiente.
Por último, es necesario examinar brevemente el más sofisticado argumento en favor del estado.
Después de Hobbes este argumento se ha repetido sin cesar. Dice así: en la etapa natural, antes de la creación de un estado, reina permanentemente el conflicto. Todo el mundo reclama derecho a todo, y el resultado es una guerra interminable. No hay forma de salir de este predicamento por medio de acuerdos porque, ¿quien hará cumplir tales acuerdos? Siempre quela situación apareciera ventajosa, una o ambas partes romperían el acuerdo. Por lo tanto, las personas reconocen que no hay más que una solución para el desiderátum de la paz: la creación, por acuerdo, de un estado, es decir, un tercero independiente, como juez y ejecutor de última instancia.
Sin embargo, si esta tesis es correcta, y todo acuerdo requiere un ejecutor externo que lo haga cumplir, entonces un estado por acuerdo nunca podría llegar a existir. Porque con el fin de hacer cumplir el acuerdo que debe desembocar en la creación de un estado (para hacer vinculante este acuerdo), sería necesaria la intervención de otro ejecutor externo, un estado previamente existente. Y para que este estado llegase a existir, aún antes otro estado debía haber sido postulado, y así sucesivamente, en una regresión infinita.
Por otra parte, si aceptamos que existen estados (y, por supuesto, existen), entonces este mismo hecho contradice la afirmación Hobbesiana. El propio estado ha llegado a existir sin ningún ejecutor externo. Presumiblemente, en el momento del supuesto acuerdo, no existía un estado previo. Por otra parte, una vez que un estado por acuerdo entra en existencia, el orden social resultante aún sigue siendo una auto-imposición. Para estar seguros, si A y B están de acuerdo en algo, sus acuerdos tienen fuerza vinculante por acción de un agente externo. Sin embargo, el propio estado no ha sido vinculado por ningún ejecutor externo. No existen terceros externos en lo concerniente a conflictos entre estado y súbditos así como tampoco existen para los conflictos entre los distintos agentes u organismos estatales. En lo referente a acuerdos hechos por el estado con respecto a sus ciudadanos o en los de una agencia estatal con respecto a otra, es decir, acuerdos de este tipo sólo pueden ser auto-impuestos por el estado. El estado no está obligado por nada, excepto por sus propias normas, aceptadas y aplicadas por sí mismo, es decir, son limitaciones que se auto-impone. Con respecto a sí mismo, por así decirlo, el estado se encuentra todavía en un estado natural de anarquía caracterizado por regulaciones y deberes auto-impuestos, porque no hay estado superior que pueda obligarlo.
Además, si aceptamos la idea hobbesiana de que la aplicación de reglas mutuamente convenidas requiere la intervención de un tercero independiente, esto en realidad excluiría el establecimiento de un estado. De hecho, constituiría un argumento concluyente contra la institución de un estado, es decir, contra la institución de un monopolio de toma final de decisiones y arbitraje. Porque entonces también debe existir un tercero independiente para decidir cada caso de conflicto entre nosotros (ciudadanos particulares) y cualquier agente del estado, y en igual forma también debe existir un tercero independiente para todos los casos de conflicto intra-estatal (y debe haber otra tercera parte independiente para el caso de conflictos entre los diversos terceros), sin embargo, esto significa, por supuesto, que ese estado (o cualquier tercero independiente) sería no estatal, de acuerdo a la definición inicial que presentamos anteriormente, sino simplemente uno de los otros muchos terceros, en libre competencia, que funcionan como árbitros de conflicto.
Permítaseme concluir entonces: el caso intelectual contra el estado parece ser fácil y sencillo.
Pero eso no quiere decir que en la práctica sea fácil. Sin duda, casi toda las personas están convencidas que el estado es una institución necesaria, por las razones que he indicado. Por lo tanto, es muy dudoso que la batalla contra el estatismo se pueda ganar tan fácil como podría parecer, al nivel intelectual y puramente teórico. Sin embargo, incluso si resultara ser imposible, al menos, divirtámonos un buen rato a costa de nuestros oponentes estatistas. Y para ello sugiero que siempre, persistentemente, se les enfrente con el siguiente desafío: supongamos un grupo de personas, conscientes de la posibilidad de conflicto entre ellas, y que alguien propone como solución a este eterno problema humano, que tal individuo sea designado como árbitro de última instancia, en cualquier caso de conflicto, incluidos aquellos conflictos en los que esa misma persona esté involucrada. Estoy seguro de que tal sujeto será considerado como un bromista o como una persona mentalmente inestable y, sin embargo esto es precisamente lo que todos los estatistas proponen.
Este documento fue presentado por primera vez en la 3ª reunión anual de la sociedad “Propiedad y Libertad”, que se celebró en Bodrum, Turquía, del 22 al 26 de mayo de 2008.
Traducido por Rodrigo Díaz.