Buscar este blog

martes, 29 de septiembre de 2015

El romance económico entre China y EEUU puede 'estallar' tras 40 años

China en 2013 llegó a poseer 1,316 billones en bonos del Tesoro de EEUU
china-usa-manos.jpg
 
China y EEUU han mantenido una poderosa relación económica durante décadas. Ambos países se han beneficiado de estos lazos que ahora podrían estar a punto de romperse. El gigante asiático se está adentrando en un nuevo modelo económico en el que 'financiar' a EEUU podría dejar de ser uno de los pilares. Hoy se ha conocido que China será el primer inversor del 'plan Juncker' que pretende movilizar 315.000 millones de euros.

China se ha caracterizado por ser un país principalmente exportador. Este modelo económico alcanzó su máximo explendor en 2007 cuando la exportaciones alcanzaron el 40% del PIB. Los grandes superávits comerciales y por cuenta corriente de China eran utilizados en gran parte para financiar a EEUU.
 
Este largo proceso ha terminado convirtiendo a China en el segundo mayor tenedor de bonos del Tesoro de EEUU, sólo por detrás de la Reserva Federal. Ahora, la relación podría haber comenzado a cambiar. A medida que el consumo y la inversión interna van ganando peso en China, las exportaciones y el superávit por cuenta corriente comienzan a ser menores (ahora las exportaciones equivalen al 27% del PIB, un descenso considerable). China que 2013 llegó a poseer 1,316 billones de dólares en bonos del Tesoro de EEUU siendo el mayor tenedor extranjero con diferencia, ahora con 1,240 billones lucha con Japón (1,197 billones) por seguir manteniendo el primer puesto.
Exportaciones de China sobre el PIB. Fuente: Banco Mundial
 
Stephen Roach, antiguo economista jefe de Morgan Stanley y exdirector de la división de este banco en Asia, explica en Project Syndicate que "EEUU y China han caído en una trampa de dependencia mutua que ya ha comenzado a cambiar... Esta relación nació a finales de 1970, cuando EEUU luchaba contra la estanflación y la economía China estaba tocada después de su Revolución Cultural. Ambos países iniciaron un matrimonio de conveniencia: China proveía a EEUU de bienes baratos y permitía a sus consumidores llegar a final de mes, mientras que EEUU se convertía en la demanda externa que China necesitaba para dirigir su estrategia exportadora".
 
"China ahora está cambiando y a EEUU no le gusta este giro. No sólo está cambiado su modelo económico desde las exportaciones al consumo, sino que también está redefiniendo su carácter nacional", explica el execonomista jefe de Morgan Stanley. El gigante asiático está intentando ser una economía aún más influyente, está creando sus propias instituciones como el Banco de Inversiones Asiático, el Banco para el Nuevo Desarrollo o el Fondo de la Ruta de la Seda. Además, está invirtiendo una gran cantidad de dinero para crear un ejército moderno, basado en armas más técnicas y sofisticadas, pero con menos militares.
 
El incremento de la inversión interna en China ha sido espectacular en los últimos años, pasando de representar el 26% del PIB en 1990 al actual 47%. Pekín ha comenzado a utilizar el ahorro interno para gastarlo en China en lugar de usarlo para financiar a EEUU. "China está absorbiendo su propio ahorro, usando los superávits para construir un mejor futuro para sus ciudadanos en lugar financiar las necesidades de EEUU, un vacío que le va a ser muy complicado de llenar a los estadounidenses", explica Roach.
 
Este economista señala que la codependencia entre EEUU y China es tan inestable como la codependencia humana: "Cuando una parte de la pareja cambia con el tiempo, mientras la otra se mantiene igual, ésta termina sintiéndose despreciada". En este caso EEUU es la víctima y China la que está cambiando.
 
Y es que la transformación de China está siendo de calado. El gigante asiático ha pasado de presentar superávits por cuenta corriente del 10% del PIB en 2008 al superávit del 2,1% de 2014. La inversión y el consumo están absorbiendo el ahorro nacional, por lo tanto queda una menor parte para financiar al resto del mundo, es decir, a EEUU y su endeudamiento. Una relación que comenzó a finales de los 70 y que podría estar a punto de estallar casi cuarenta años después.

El fraude de Volkswagen no justifica más intervencionismo del Estado

 
El fraude no significa que el libre mercado no funcione bien
 
 
El sonado fraude cometido por la compañía alemana Volkswagen ha desatado las exigencias de un redoblado intervencionismo estatal en la industria automovilística. Al parecer, que Volkswagen haya engañado a sus clientes y haya incumplido las regulaciones estatales sobre su sector constata una vez más la inviabilidad del liberalismo económico y, por consiguiente, la imperiosa necesidad de un Estado omnipotente que controle y supervise cada una de las actividades que tienen lugar en el sector privado.

Dejando de lado el debate de si la regulación estatal que ha burlado Volkswagen era o no necesaria, lo que sí parece indudable es que la automovilística ha engañado a sus clientes, respaldando el prejuicio de que el libre mercado degenera en la ley del más fuerte. Pero semejante visión del liberalismo económico parte de un error de concepción fundamental: el liberalismo se asienta sobre el escrupuloso respeto a la libertad individual, a la propiedad privada y a los contratos voluntarios. Cualquier transgresión de alguno de estos tres presupuestos no constituye un desarrollo lógico del libre mercado, sino un atentado contra el mismo. Liberalismo no es confiar ingenuamente en que ninguna empresa vaya a pretender engañar nunca a sus clientes o proveedores, sino permitir que las partes establezcan consensuadamente los términos de sus interacciones, y que se hallen obligadas a cumplir con lo convenido.
 
Por supuesto siempre habrá empresas o particulares que intentarán defraudar a los demás, al igual que siempre habrá delincuentes que querrán atracar y apropiarse de la propiedad ajena: pero ello no significa que el libre mercado no funcione, sino que los derechos de las personas deben ser protegidos para que el libre mercado funcione. Y tan necesaria tutela de los derechos de las personas no tiene por qué efectuarse a través de órganos administrativos ad hoc que se inmiscuyan en todas las transacciones entre agentes privados, sino que basta con que los tribunales sancionen a los defraudadores y les obliguen a reparar el daño causado: no en vano, ya han comenzado a emerger por todo el mundo las demandas colectivas contra Volkswagen por parte de los usuarios engañados. Nada de ello es contrario a los principios del libre mercado sino, por el contrario, consustancial a los mismos.
 
Con todo, el caso de Volkswagen posee más aristas que aquellas que a los críticos del libre mercado les gustaría reconocer. Al cabo, cada vez son más abundantes las evidencias de que las autoridades comunitarias conocían el fraude de la automovilística alemana desde hacía varios años: en diversos informes publicados por el Parlamento Europeo y la Comisión Europea desde 2010, ya se alertaba de que Volkswagen estaba empleando aparatos prohibidos para manipular las emisiones de óxido de nitrógeno de los vehículos diésel. Por consiguiente, el problema no se circunscribe aquí al fraude de una empresa, sino a la complicidad exhibida en ese fraude por burocracias estatales constituidas con el propósito de detectarlo y evitarlo.
 
Si el fraude cometido por Volkswagen requería de una limitación del ámbito del mercado libre, ¿acaso el fraude cometido por los reguladores estatales no requiere de una limitación del ámbito del intervencionismo gubernamental? La asimetría moral que algunos dispensa al mercado y al Estado no está justificada: si los presuntos fallos del mercado conducen a exigir menos mercado, los ciertos fallos del Estado deberían conducir a exigir menos Estado.
 
A falta de que los críticos antiliberales pongan en práctica tan meritorio ejercicio de coherencia, de momento el escándalo de Volkswagen únicamente nos recuerda dos hechos que ya deberían ser ampliamente conocidos: el primero, que a veces las personas -incluidos políticos y reguladores- intentamos engañar al resto en nuestro propio beneficio, y tales fraudes deben conllevar la obligación de reparar y compensar el daño causado a las víctimas; el segundo, que existe una muy estrecha conexión neomercantilista entre muchas grandes empresas y las estructuras estatales que restringen la libertad de todos. Ninguno de ambos hechos debería llevarnos a reclamar menos libertad de mercado sino más: más respeto a las libertades individuales, a la propiedad privada y a los contratos voluntariamente suscritos. Es decir, proteger e indemnizar a las víctimas de los fraudes que han padecido y romper la alianza entre los Estados y los grupos de presión.

Manipulación, sistemas automáticos y cómo no salir escaldado del mercado

 
La unión de los sistemas ultra rápidos de ejecución de órdenes y la manipulación está dando muchos quebraderos de cabeza a los reguladores
Foto: Foto: Reuters.
 
En un informe de la SEC, se admite que la manipulación, en el mercado norteamericano, ha subido un 37% en la última década. Y todo ello a pesar de existir pena de cárcel y altas multas para los infractores. Es la ley de la selva y, como dijo Voltaire, quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero….Enron, la manipulación del Libor y de los tipos de cambio por parte de varios bancos, el caso WorldCom o la más reciente historia sobre Avon, así lo demuestran. ¡Y muchas hasta se repiten!. Sin ir más lejos, en el suceso comentado de Avon, se cumplimentó ante la SEC una oferta de compra sobre la empresa de cosméticos, que se difundió por los sistemas públicos oficiales e hizo subir la cotización de las acciones un 20% ese día. Unos 600 millones de dólares de capitalización. Al final, resultó ser una empresa ficticia la que hacía la supuesta oferta y el tipo que andaba detrás (un ciudadano búlgaro al que aún creo que buscan…) ya había hecho algo similar en al año 2012 y en 2014. Un puro bulo para sacar tajada de forma fácil y no muy complicada.
 
En nuestro país, historias como la de Fórum, Pescanova, Gowex,….ponen de manifiesto que la manipulación está a la orden del día en cualquier mercado.
 
Y esos manejos que impactan en los precios de los activos financieros, también se ven a más pequeña escala. Es decir, no hace falta trucar las cuentas anuales ni ocultar información para adulterar las cotizaciones. El mercado, en la última década, se ha convertido en mucho más salvaje, menos transparente y mucho más rápido. El trading mediante algoritmos ha sido uno de los grandes desarrollos desde la última crisis financiera. Las firmas de inversión han invertido en desarrollo de fórmulas y sistemas de trading que han revolucionado la forma de operar. Estos programas lanzados mediante ordenadores pueden especular, enviar ordenes de compra y venta, mostrar papel y dinero en varios niveles de profundidad…y todo ello en microsegundos. Es lo que se ha denominado el trading de alta frecuencia o HFT. Esos robots pueden combinar, incluso, el uso de redes sociales como Twitter y el envío de órdenes, de forma que se confunde al resto de participantes sobre la inversión real que se está desarrollando. Obviamente, hay algoritmos dedicados a sacar el máximo partido a estrategias de inversión bien definidas y argumentadas que basan su actuación en años de experiencia y buena praxis.
 
Una de las consecuencias del uso de los HFT, donde no se atiende a razones económicas sino a la fórmula y diseño de la estrategia, ha sido el desarrollo de los Flash Crash. Se trata de caídas muy bruscas de las cotizaciones en un tiempo mínimo. En mayo de 2010, el Dow Jones perdió un 9% en cuestión de minutos para, poco tiempo después, recuperar parte de la caída.
 
 
En 2012, uno de los mayores ejecutores de acciones de Estados Unidos, sufrió un fallo técnico en sus sistemas de trading mediante algoritmos que terminó con una pérdida de más de 400 millones en 40 minutos. Otro flash cash se vivió cuando se manipuló la cuenta de una agencia de noticias en Estados Unidos y se comentó que el presidente estaba herido tras una explosión. El índice cayó 150 puntos en segundos. Todo ello constata que esos algoritmos, de trading automático, están diseñados para interpretar incluso, redes sociales y convertir palabras en operaciones.
 
La unión de los sistemas ultra rápidos de ejecución de órdenes y la manipulación está dando muchos quebraderos de cabeza a los reguladores. Y en un momento bajista, como el actual, podemos ver cómo hay mucho HFT trading a la caza de oportunidades. De facto, en un mercado bajista es más fácil manipular el mercado. Aquí intervienen los Short & Distort (S&D) , practica ilegal que, sin embargo, se da con frecuencia. Este tipo de manipuladores, utiliza posiciones cortas al tiempo que difunde información falsa sobre el activo. De esa forma, se potencia el miedo desde nombres en internet o mails, que parezcan fiables, normalmente que parezcan relacionados con la SEC.
 
Así las cosas, estaría bien que como inversores, desarrollásemos nuestro propio algoritmo de inversión. El legal, claro. Sólo hay que seguir las instrucciones definidas por nuestra estrategia y ejecutarla. Por ejemplo, si un inversor compra cuando la media móvil de 50 sesiones corta al alza la media de 200 y vende cuando la corta a la baja, esa instrucción es la que deberíamos programar. De ese modo, es fácil el monitorizar el precio de un activo y operar cuando se dan esos requisitos fijados.
Y en el momento actual de mercado podrá, a ciencia cierta, observar todo lo que aquí hemos comentado. Sólo falta ahora que lo sepa utilizar correctamente en su toma de posiciones

Cómo se financia el grupo yihadista ISIS

 
El ISIS o ISIL (Estado Islámico del Irak y del levante), el famoso grupo terrorista que ha invadido Irak, mucho más sanguinario y extremista que Al-Qaeda
 
 
25.06.2014
Foto: Yihadistas suníes posan en las afueras de Faluya (Reuters)
Yihadistas suníes posan en las afueras de Faluya (Reuters)
 
 
El ISIS, ISIL (Estado Islámico de Irak y del Levante) o simplemente IS (EI en español), el famoso grupo terrorista que ha invadido Irak –mucho más sanguinario y extremista que Al-Qaeda–, ha publicado su Memoria Anual (Annual Report). Según el Financial Times, el Instituto para el Estudio de la Guerra norteamericano (Institute for the Study of War) ha corroborado mucha de la información contemplada en estas memorias anuales. Aunque parezca increíble, al igual que hacen las principales multinacionales y asociaciones a nivel global, el grupo combatiente yihadista publica un extenso informe donde describe sin ningún pudor todas su fechorías al detalle, así como su financiación. En sus memorias anuales, en lugar de publicar sus ventas, activos, beneficios y deudas como cualquier multinacional, el ISIS expone detalladamente tanto en números como por su situación geográfica el número de bombas, asesinatos, misiones suicidas, los checkpoints, ciudades capturadas y número de “apóstatas que se han convertido". Sólo en 2013, declaran haber realizado 10.000 operaciones en Irak, 1.000 asesinatos, la colocación de 4.000 explosivos, así como haber hecho cientos de prisioneros radicales liberales y otros cientos de musulmanes convertidos.
 
El ISIS era conocido inicialmente como la Al-Qaeda de Irak, aunque se han separado de Al-Qaeda y de hecho compiten con ellos, si bien son mucho más sanguinarios. Se trata de un grupo combatiente o ejército, como lo quieran llamar, del que se estima que tiene unos 15.000 soldados que provienen de la fusión de un gran número de clanes de fe suní. Su objetivo declarado es establecer un califato suní en Irak, aunque también está en guerra en Siria contra el régimen actual. Quizás por la amenaza potencial sanguinaria de ISIS, las potencias occidentales pararon su plan de echar a Bashar El Assad de Siria y dejarlo en manos de este grupo yihadista. Irak e Irán acusan a Arabia Saudí y a otros países como Qatar y Emiratos de financiarlos. Algunas fuentes de Arabia Saudí reconocen con preocupación el hecho de que muchos de los combatientes de ISIS son saudíes, con el riesgo para el país que puede suponer su retorno.
 

En octubre de 2004, este grupo de combate se unió a Al-Qaeda, pero sus sanguinarias actuaciones en Irak les provocaron la enemistad de parte de la población. En 2013, tras diversos cambios de nombre incluyeron la palabra “Levante” al combatir no sólo en Irak, sino también en Siria. ISIS es clave en la guerra en Siria y ahora ha invadido la región centro-norte de Irak.
 
Es curioso ver como la financiación principal de un grupo como este proviene del saqueo, al igual que hacían los mongoles de Genghis Khan o los vikingos. Es sorprendente comprobar que funcionan como un ejército del siglo XIII, saqueando y matando por doquier, y en cambio usan métodos tan modernos como la publicación de memorias anuales y, especialmente, por su excepcional estrategia en redes sociales. Repetidamente se está descubriendo como desde países europeos convencen a chicos para viajar y combatir en Siria y en Irak. La última noticia fue la detención en España de una supuesta red de captación de yihadistas para el ISIS el pasado 15 de junio.
 
Es más que sorprendente que un grupo radical en Irak tenga la capacidad de captar combatientes en las ciudades europeas. ISIS se ha hecho famosa muy recientemente con la invasión del centro de Irak, provocando una huida despavorida total del ejército iraquí preparado por los Estados Unidos. Como relataba el enviado de La Vanguardia Mas de Xaxas (@masdexaxas): "USA tiró 25.000 millones de dólares en formar a 1 millón de hombres del ejército iraquí que desertan ante la invasión del grupo armado ISIS".
 
La clave fue la captura de Mosul, la segunda mayor ciudad iraquí, que les permitió aumentar sus arcas. Por suerte hasta el momento, la gran mayoría de pozos petrolíferos del país, que suponen un 77% del total, están en el sur y, por tanto, aún lejos de la zona controlada por ISIS. Recuerden que la oferta de petróleo mundial se había equilibrado en 2013 gracias a la producción puesta en el mercado por Irak.
 
En Siria, ISIS se financiaba controlando los campos petroleros de la provincia de Deir Ezzor o bien pactando con tribus locales para extraer petróleo que exporta a Turquía transportándolo en camiones. 2014 está siendo un año excepcional a nivel financiero para el grupo terrorista. La captura de Mosul le supuso robar cientos de millones de dólares. Según Deutsche Welle, habrían obtenido más de 500 billones de dinares iraquíes, unos 420 millones de dólares, de los bancos de la ciudad, incluido el banco central. De acuerdo con el Council of Foreign Relations, y publicado en el Financial Times, el ISIS exigía impuestos revolucionarios a los negocios de Mosul antes incluso de su reciente captura, lo que le generaría unos ocho millones de dólares de ingresos mensuales. Según The Guardian, la captura de ordenadores y otros archivos informáticos proporcionó una valiosa información de las finanzas de ISIS según la cual, antes de la invasión de Mosul, tenía unos 875 millones de dólares en cash y otros activos, pero tras la conquista de la segunda mayor ciudad de Irak habría aumentado su riqueza en 1.500 millones de dólares adicionales.
 
Dos factores serían claves en la fuerte expansión de ISIS: la financiación (como decíamos, 2014 fue quizás su mejor año) y la exitosa estrategia de comunicación en las redes sociales, especialmente en Twitter, lo que les permite las continuas adhesiones de nuevos combatientes de países tan remotos como España. Según declaraciones de Aaron Zelin, experto en yihadismo, al Financial Times, las imágenes publicadas en Facebook, Twitter y YouTube de la ciudad de Raqqa, su bastión en el norte de Irak donde han creado un proyecto de estado, les han convertido en el grupo yihadista más atractivo para los nuevos combatientes en todo el mundo. Se estima que unos 2.000 se han incorporado a la guerra sólo en Europa.
 
La extrema violencia, muy superior a la usada por Al-Qaeda, de este grupo de Irak puede, según algunas fuentes de inteligencia, acabar siendo la tumba de ISIS, al ser imposible conseguir apoyos de la población y provocar su rechazo, aunque con el botín de guerra obtenido en Siria, y especialmente en Irak, pueden financiar armas más modernas y un ejército más numeroso.

La paradoja de Draghi: los tipos no subirán en Europa hasta… 2025

 
Los 'swaps' de inflación descuentan que no se alcanzará el 2% de inflación en la Eurozona hasta dentro de una década, lo que obligará a Fráncfort a seguir alimentando la caldera del dinero barato
 
Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)
El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)
 
Ayer conocimos los datos de inflación en España. Y fueron malos. Hasta el punto de llevarle a Carlos Sánchez a evocar a Japón en su análisis de la evolución del indicador. Algo que ya hicimos por estos lares por última vez hace un año cuando hablamos de los ‘Cinco miedos que quitan el sueño a Mario Draghi’.
 
Pues bien, no se pueden imaginar hasta qué punto la analogía es válida.
 
Buena parte del esfuerzo de los bancos centrales radica en evitar la trampa de la deflación. Una pérdida del nivel de precios del 10% supone una transferencia de renta de deudores a acreedores que, en la zona euro, llega hasta el 4,2% del PIB conjunto de la región de acuerdo con este imprescindible estudio del BCE -han leído bien, Banco Central Europeo- que vio la luz la semana pasada. Un porcentaje que se dispara hasta el 10% en el caso de España, con distinto impacto en función de si se trata de Gobierno o particulares y, dentro de estos, de endeudados o ahorradores.
 
Visto el panorama, no es de extrañar que los supervisores pongan todo su empeño en intentar que el coste de la vida suba en un porcentaje tal que les dé margen suficiente en los distintos momentos del ciclo para mantenerse lejos de dicha amenaza. Además, con ello, alivian la carga financiera real de los estados a la vez que consiguen un efecto de segunda vuelta en salarios y demás rentas referenciadas al IPC.
 
Se trata, por tanto, de un objetivo prioritario.
 
Todos los gráficos, 'Observador de Mercados', Servicio Estudios Bankia.
A tal fin no han dudado en abaratar hasta el límite (positivo y más allá) los tipos de interés de intervención, acometer programas de expansión monetaria con impacto inmediato en la economía financiera o lanzarse a extravagancias como la adquisición de activos de riesgo en su balance. Sin embargo, como ya hemos comentado en tantas otras ocasiones, han fracasado.
 
Sirva como muestra un botón.
 
La referencia central de cualquier banquero central que en el mundo se precie es un 2% de aumento de los precios, en lo que supone ya una sustancial rebaja sobre los niveles que manejaron como deseables en el pasado.
 
Démosla por válida.
 
Ahora miren para cuándo descuentan los 'swaps' de inflación que se va a alcanzar ese nivel en la Eurozona (y en EEUU).
 
Exacto, 2025.
 
Esto es, ¡dentro de una década!
 
En Estados Unidos, donde parece que la nueva gobernadora quiere levantar el pie del acelerador, el plazo se acortaría a la mitad.
 
Desde ese punto de vista, la caldera del dinero barato, barato se tendría que seguir alimentando desde Fráncfort durante los próximos 10 años. Y eso es, se mire como se mire, Japón en estado puro.
Recorrido no falta, como ven.
 
¿Una exageración?
 
Veremos.
 
Por más que estemos hablando de un momento puntual, de expectativas que pueden variar en días o semanas en función de distintos factores, como el nivel esperado de crecimiento económico, el problema es que no se ha querido abordar una cuestión principal: el necesario ajuste y/o reconversión de capacidad.
 
Llegamos de este modo al factor clave del que hemos hablado tantas veces.
 
El problema actual es de exceso de oferta, productiva y financiera, para una demanda lánguida. No es que lo diga un servidor, es que lo dice el 'output gap', esto es, ese diferencial entre PIB real y potencial que suele ser precusor de una caída generalizada del coste de la vida tal y como recordamos allá por febrero de 2014 en un post titulado ¿preclaramente? ‘Malas noticias: España abocada sí o sí a la deflación’. Un superávit de recursos que irá a más, al menos en el ámbito laboral, fruto de la tecnificación y la globalización.
 
 
Siendo así, la opción no puede pasar por elevar unas deudas soberanas que condenarán a generaciones venideras por los siglos de los siglos, ni intervenir estructuralmente los mercados financieros ocasionando la aparición y el estallido de burbujas. Es necesaria una adecuación al entorno que pasa por nuevas iniciativas productivas y de servicios, reutilización de factores de producción ya existentes y limpieza de los balances bancarios.
 
Pero mientras gobiernos y entidades financieras estén en el juego de la represión financiera, olvídense.
 
2025 será, al final, hasta demasiado pronto.

El final de Chimérica: repercusiones, beneficiados y perjudicados

Una alteración de muchos de los equilibrios que han fundado el gran crecimiento económico mundial de como mínimo los últimos 10 años, en especial el de los países emergentes, con China a la cabeza
 
Foto: Banderas de China (Reuters)
Banderas de China (Reuters)
 
En los dos 'post' anteriores (“Por qué la devaluación de China es un cambio de paradigma global” y “El final de Chimérica”), relataba cómo el movimiento ejecutado por sorpresa por las autoridades chinas en agosto era un cambio de paradigma global. Una alteración de muchos de los equilibrios que han fundado el gran crecimiento económico mundial de, como mínimo, los últimos 10 años, en especial el de los países emergentes, con China a la cabeza. Niall Ferguson y Moritz Schularick acuñaron el término 'Chimérica' para ilustrar esta simbiosis que era, según ambos, muy potente pero totalmente inestable.
 
Básicamente porque se basa en que los consumidores norteamericanos mantenían ritmos altísimos de consumo, superiores a lo que les permitía su propia capacidad financiera, con lo que han necesitado financiarlo con deuda. Estados Unidos, con altos déficits comerciales, de gasto público y en especial de su balanza por cuenta corriente, veía cómo China y Japón, con elevadas tasas de ahorro, y también los países exportadores de petróleo y gas le financiaban sus continuos déficits.
 
Europa y Japón, por otro lado, han quedado fuera de este pacto tácito entre las dos economías líderes y probablemente esto explicaría una parte del menor crecimiento económico. Es cierto que Europa y Japón han aprovechado el 'boom' económico asiático, con China a la cabeza, para ser exportadores netos, a diferencia de los EEUU, pero probablemente este aumento de PIB aportado por su sector exterior no ha compensado otros aspectos negativos, como la pérdida de competitividad por la apreciación de sus monedas versus el dúo dólar-renmimbi.
 
La fuerte revalorización del dólar contra la practica totalidad de las monedas mundiales presionan a China para actuar y depreciar su moneda
 
La debilidad del dólar y, por tanto, de la moneda china fijada al billete verde, derivada de la simbiosis relatada, podría haber terminado en dos fechas concretas, cuando el Gobierno de Shinzo Abe empieza a aplicar su 'Abenomics' y provoca deliberadamente el hundimiento de la moneda nipona en 2012 tras mas de 30 años revalorizándose. La segunda fecha clave es más reciente, verano de 2014 cuando los inversores ven el final de los continuados QE de la Fed y del posible inicio del QE en la Eurozona aplicado por el BCE. Ante esta perspectiva, el euro-dólar pasa en pocos meses de los 1,35 hasta los 1,05 a 1,15 actuales.
 
La fuerte revalorización del dólar contra la práctica totalidad de las monedas mundiales, junto a las fuertes depreciaciones de algunas de la divisas de las mayores economías del mundo (Rusia, Brasil, Turquía, Indonesia, Japón o incluso Australia), sumidas en una ya declarada “guerra de divisas”, presionan a China para actuar y depreciar su moneda. El obstáculo en su caso era que la simbiosis con EEUU afectaba a algo más que a sus divisas. A pesar del riesgo, China decide por sorpresa anunciar una leve depreciación de su moneda, lo que todo el mundo interpreta como el inicio del fin de esta relación de interés mutuo.
 
Este inicio de la ruptura del pacto tácito EEUU-China ha provocado, de momento, mucho nerviosismo entre los inversores de los mercados financieros, en los gobiernos y, en especial, entre los banqueros centrales. De hecho, como explicaba, probablemente el movimiento chino tenía por objeto, entre otros, evitar las previstas alzas de tipos de la Fed que indirectamente volverían a presionar al alza a su moneda. Como mínimo su objetivo era retrasarlas o bien reducirlas.
 
La ruptura del pacto tácito EEUU-China ha provocado mucho nerviosismo entra los inversores, en los gobiernos y en especial en los banqueros centrales
 
Tras la reciente reunión de la Fed de dos semanas atrás, sus miembros ceden y reconocen que en este nuevo entorno de incertidumbre prefieren, de momento, no subir los tipos de interés. Tanto Draghi como Yellen entienden que la alta volatilidad en los mercados tras el paso chino cambiaba parcialmente el entorno económico y financiero. Draghi y otros miembros del BCE ya insinúan un aumento de la cifra del QE anunciado a principios de 2015. De hecho, según calculaba Goldman Sachs, la tensión en las condiciones financieras provocadas por China equivalía de facto a dos alzas de tipos de la Fed.
 
China suele ser objeto de críticas, muchas veces injustas por ser realizadas desde un punto de vista occidental. Lo cierto es que la gestión del país en términos políticos, económicos y sociales, en mi opinión, es un ejemplo para el planeta. Unos 500 millones de personas han salido de la pobreza en solo 15 años en Asia, la mayoría en China. Es cierto también que su visión controladora de la economía no funciona muchas veces con las bolsas y mercados. Ha cometido algunos errores recientes sin duda como este.
 
La gestión del país en términos políticos, económicos y sociales, en mi opinión, son un ejemplo para el planeta
 
China de momento ha conseguido su primer objetivo, pero a cambio de sufrir un enorme nerviosismo en sus bolsas y de ver cómo los movimientos de caídas de las monedas de sus principales socios comerciales (Brasil, Canadá, Rusia, Australia, Nueva Zelanda, Chile o Perú) se aceleraban a la baja, con lo que su situación en el mercado de divisas es aún peor que en agosto, cuando inició su pequeña devaluación. Esta reacción presionará a nuevas devaluaciones futuras de la divisa china.
 
¿Cuáles son los perjudicados y beneficiados de las más que probables nuevas devaluaciones de la moneda china en los próximos meses?
 
- Países perjudicados: por orden de dependencia de su economía con China serían, en primer lugar, Australia, cuya economía tras 26 años consecutivos con crecimiento económico podría acabar en este segundo trimestre con un crecimiento estimado de -0,1%; Nueva Zelanda, Canadá, Chile, Brasil, Perú y la India serían las siguientes economías más ligadas a China. No hay que ser un premio Nobel para observar que prácticamente todos estos países son exportadores de materias primas.
 
Matemáticamente, los movimientos de la economía australiana se explican en un 85% por las variaciones de la china (ver aquí el cuadro de dependencia de China por países). Para estas economías, una menor exportación supondrá un menor crecimiento y, en consecuencia, una mayor debilidad de su divisas. Los países de la OPEP están sufriendo en sus carnes que su gasto publico ha crecido sin parar, y con el descenso en sus ingresos por venta de petróleo están aumentando sus déficits. Incluso Arabia Saudí, se estima, tendrá una déficit publico en 2015 cercano al -10%. Esto explica que la semana pasada, SAMA, su fondo soberano, ordenara la venta de una parte de su cartera de bolsa en manos de varias gestoras anglosajonas para cubrir su gran déficit.
 
- Continentes perjudicados: África será a corto plazo uno de los grandes perdedores. Un ejemplo es la crisis en Glencore Plc, la compañía minera británica. Unas semanas atrás anunció una ampliación de capital, venta de activos y reducción de costes. Anunció que cerraba dos de sus mayores minas de cobre, una en el Congo y la otra en Zambia, cuyos ingresos públicos dependen en un 80% de los impuestos a compañías mineras. También Latinoamérica sufrirá: Brasil por la exportación de hierro (no por las exportaciones agrícolas, que continuarán), Chile por el cobre, Peru por las 'commodities' y Venezuela por el petróleo.
 
- Activos perjudicados: obviamente las materias primas industriales son las mas perjudicadas. China supone en estos últimos años entre el 40 y el 50% del consumo mundial de cemento, mineral de hierro, plomo, zinc, acero o cobre. Aunque el porcentaje de consumo de petróleo es mucho menor, ya que el uso de coches es muy inferior a la media occidental, sin duda el parón chino ha frenado la demanda de crudo. Los precios bajos de petróleo parece que van a durar años. La oferta ha bajado muy poco, ya que el descenso de la producción EEUU no es aún muy grande y se compensa con el aumento en Arabia Saudí, que parece continuar con su estrategia de expulsar a los competidores con mayor coste.
 
- Países beneficiados: prácticamente todo el mundo se verá perjudicado si continúa la devaluación china y su economía crece menos, pero es cierto que los grandes beneficiados son las países más importadores de petróleo. En Europa, España, Italia, Lituania, Portugal y Grecia ya se están beneficiando de una menor factura energética. En el continente asiático, es curioso que China es un gran beneficiado, seguido de Japón, India y Corea del Sur.
 
También China supone el 46% del consumo de cerdos global, aunque en este caso es distinto, ya que el 100% es producción interna. Los activos agrícolas no se verán probablemente afectados. Pueden dejar de construir viviendas o aeropuertos pero no cambiarán los hábitos alimenticios. De hecho, en medio de esta tormenta, con datos de julio, China superó el récord histórico de importaciones de soja.

India y mercados emergentes: bajar tipos no suple desequilibrios

Bajar tipos intenta crear un entorno de mayor inversión. Sin embargo, dicha inversión no se ha materializado con las tres últimas bajadas

 
Foto: El gobernador del Banco de la Reserva de India, Raghuram Rajan. (Reuters)
El gobernador del Banco de la Reserva de India, Raghuram Rajan. (Reuters)
 
"The more things change the more they stay the same" Cinderella
 
En lo que va de año, 28 bancos centrales han bajado tipos. Ayer se sumaba India, reduciendo las tasas de interés por cuarta vez consecutiva. Y en semanas anteriores, han hecho lo mismo en Canadá, Noruega y Australia, economías afectadas por la caída de materias primas de la que China -como uno de los mayores consumidores globales- es parcialmente responsable.
 
Sin embargo, India era considerada una de las "beneficiarias" de la ralentización china. Sorprendente. Precisamente por estar más expuesta a los precios de las materias primas, como gran consumidor, y no exportar mucho, el crecimiento indio se estimaba más sólido, en un 7-7,5% gracias a menores precios del carbón, crudo y gas y una menor exposición a la ralentización del comercio mundial. Pero ya se ha revisado al 7% con una inflación del 3,8% comparada con un 6% de expectativa.
 
¿Entonces, por qué bajar tipos? La medida es probablemente cosmética y esconde una demanda interna muy dependiente de una inversión extranjera que se retira de mercados emergentes. Efectivamente, gran parte del problema indio es similar al de otras economías de los BRIC. Pérdida de divisas en el banco central, menor crecimiento y saturación de deuda... y bajar tipos intenta crear un entorno de mayor inversión. Sin embargo, dicha inversión no se ha materializado con las tres últimas bajadas.
 
La economía india depende de financiarse con el exterior en un entorno en el que el exceso de liquidez se escapa de las economías emergentes
 
La economía india está muy lejos de ser el "lugar seguro" para la inversión que se pretende vender, a menos que la veamos comparada con Brasil, China o Rusia. El menor de los males. Uno de los riesgos más evidentes es que la sensibilidad a los problemas globales es mayor de lo que muchos estimaban. Otro riesgo fundamental es la debilidad de los sectores ultracíclicos y el pobre nivel de gobierno corporativo e infraestructuras.

Con un déficit comercial estimado del 1,5% del PIB en 2016, que hoy se ha reducido a un 0,2% del PIB, y un déficit fiscal de los más altos de los países emergentes, un 4,5% del PIB, la economía india depende de financiarse con el exterior en un entorno en que el exceso de liquidez se escapa de las economías emergentes. La mejora ha sido evidente, ya que solo hace unos años, una economía rígida y muy cerrada contaba con un déficit comercial y fiscal que duplicaba los actuales. Pero las exportaciones siguen siendo muy pobres y el problema de endeudamiento privado y los desequilibrios estatales no deben olvidarse.
 
Las bajadas de tipos no incentivan la inversión cuando las expectativas de crecimiento se revisan a la baja entre un 8% y un 10% y los desequilibrios permanecen. Tipos más bajos servirán para financiar el desequilibrio comercial y fiscal pero no para relanzar el crecimiento.
 
En el caso indio, el estímulo busca aumentar una inflación imposible de alcanzar en el entorno global actual. La represión financiera -bajar tipos y devaluar- generalizada limita el dudoso impacto positivo. Pero además, dicha represión financiera no lleva a los inversores a acelerar el proceso de utilización de capital. Introduce incertidumbre sobre el crecimiento y lleva al objetivo contrario. Invertir menos.
 
Las bajadas de tipos no incentivan la inversión cuando las expectativas de crecimiento se revisan a la baja entre un 8 y un 10% y los desequilibrios permanecen
 
Los bancos centrales parten de un error central -permítanme el chiste-. Que manipular el precio y la cantidad del dinero va a generar el efecto deseado de incentivar la inversión, y que se va a suplir un efecto tan importante como la ralentización del comercio global y de China con placebo monetario. Aún peor. Se piensa que lo que funcionó brevemente durante épocas extraordinarias va a continuar funcionando siempre. Si bajé los tipos de interés y no ha dado los resultados apetecibles, la solución -obviamente- es bajarlos de nuevo. Porque tenemos margen. Pero olvidamos la señal que damos al inversor. "Algo debe ir muy mal cuando revisan a la baja el PIB y bajan tipos cuatro veces".
 
Me da mucho miedo este entorno de estancamiento secular, las tres B que siempre les comento (bajos tipos, baja inflación, bajo crecimiento). Porque estamos haciendo el problema más grave insistiendo en la represión financiera hasta "que los inversores y ahorradores claudiquen" y gasten e inviertan.
 
Llevamos décadas en las que solo se aplican políticas de demanda, y la saturación es evidente. Como el señor que se toma una botella, luego un vaso, posteriormente medio y dice "cada vez bebo menos y estoy más borracho", tenemos que entender que el efecto multiplicador de las políticas expansivas se convierte en depresor cuando la capacidad de tomar riesgo adicional se ha maximizado.

La naviera japonesa Daiichi Chuo quiebra por la caída de la demanda global

 
daiichi-chuo.jpg
 
La naviera japonesa Daiichi Chuo Kisen se declaró hoy en bancarrota al arrastrar deudas de 108.000 millones de yenes (799 millones de euros/907 millones de dólares), y tras verse dañada por la caída de la demanda de materias primas a nivel global.

La empresa, cuyo mayor accionista es el gigante japonés del transporte marítimo Mitsui OSK Lines, inició hoy el procedimiento jurídico para solicitar protección ante sus acreedores, según anunció la propia compañía.
Daiichi Chuo cubría las principales rutas marítimas entre Australia, Japón, India y China, y contaba con valor de mercado estimado en 96 millones de dólares (85 millones de euros).

Por la caída de la demanda china

La empresa había incurrido en pérdidas netas en los últimos cuatro ejercicios, castigada sobre todo por la caída de la demanda de China de materias primas como el hierro y el carbón.
Se trata de una de las escasas empresas niponas que cotizan en bolsa que se ha declarado en bancarrota en los últimos años, aunque su caso se asemeja al de la también naviera Sanko Steamship, que quebró en 2012 a raíz de la caída de los precios del transporte marítimo.
El regulador de la Bolsa de Tokio suspendió la cotización hoy de las acciones de la compañía tras conocerse su quiebra, lo que no ha evitado que la noticia desencadenase notables pérdidas en el sector del transporte marítimo.
La propia Mitsui OSK Lines llegó a caer un 7,7% tras la pausa de mitad de sesión, mientras que Nippon Yusen retrocedió un 6,5% y Kawasaki Kisen Kaisha, un 3,7%, en una jornada de caídas generalizadas en el parqué tokiota.

El hundimiento de las materias primas es ya una crisis global en toda regla

Las empresas notan un desplome que alcanza el 50% desde el año 2011
 
 
mina oro
Mina de oro en Rusia. Bloomberg
 
Los 15 meses de caída libre de las materias primas se ha convertido ya en una crisis en toda regla. Los inversores están reaccionando a la menor demanda de China y el final de la era de dinero barato de la Reserva Federal, y eso se está notando en los precios: el índice de futuros de las materias primas de Bloomberg ha caído un 50% desde sus máximos de 2011, y 8 de las 10 peores empresas del S&P 500 este año están relacionadas con este sector. La naviera japonesa Daiichi Chuo quiebra: es la última víctima.

Ahora parece que todo se está desmoronando el mismo tiempo. Ayer, Alcoa, el mayor productor de aluminio de EEUU, anunció que se dividiría en dos para afrontar el exceso de producción. La petrolera Royal Dutch Shell confirmó que abandonaba sus exploraciones en el Ártico tras gastarse 7.000 millones de dólares.
 
Y Glencore, el otrora todopoderoso bróker de materias primas, llegó a desplomarse más del 30% en la bolsa de Londres, todo un símbolo de la era que toca a su fin. Precisamente Glencore salió a bolsa en 2011, y desde entonces ha perdido tres cuartas partes de su valor.
"Con China desacelerándose y tanta incertidumbre, los miedos del mercado se han intensificado y la reducción del crecimiento de la demanda en todas las materias primas parece haber lanzado a todo el mundo por el precipicio", señaló Ed Hirs, gestor de un pequeño productor de petróleo y profesor de la Universidad de Houston.
Índice de precios de materias primas. Bloomberg
Los máximos del oro y la plata se tocaron hace cuatro años, el desplome del petróleo desde junio de 2014 se ha intensificado por la decisión de la OPEP de no recortar la producción y los precios del gas natural en EEUU han caído hasta suponer menos de un cuarto de lo que llegaron a ser en 2008.
Además, todo puede estar a punto de ir a peor, según los analistas John LaForge y Warren Pies, de Ned Davis Research. Las materias primas podrían estar en el cuarto año de un "super-ciclo bajista" de 20 años, según su último informe de agosto. Estos analistas investigaron los estallidos de precios de las materias primas desde el siglo XVIII y descubrieron que suelen estar provocados más por factores como el estado de ánimo del mercado que los fundamentales del mismo, explican a Bloomberg en una entrevista.
 
Lo menos malo de todo esto es que la mayor parte del daño se hace en los primeros seis años del ciclo, puntualiza LaForge. "En las materias primas vas a tener un montón de quiebras, muchas empresas van a cerrar. Esto es necesario para reducir la oferta", añade.
 
En el caso de Glencore, su estrategia de reducción de deuda y sus planes para vender su división de agricultura no han servido para frenar la sangría. Investec avisó ayer de que hay muy poco valor para los accionistas de la compañía si persisten los precios bajos de las materias primas.
 
Shell, por su parte, tendrá que asumir unas cargas financieras de unos 3.000 millones de dólares por sus fallidas operaciones en Alaska, un proyecto muy polémico en el que había invertido 7.000 millones. Además, podría sumar a la factura otros 1.100 millones de dólares por diversos compromisos contractuales.
 
Mientras, Alcoa dividirá sus operaciones de manufactura de su negocio tradicional de fundición y refino, que está sufriendo por la competencia que llega desde China. Pero en China la situación no es mucho mejor: los beneficios de las compañías industriales cayeron un 8,8% interanual en agosto.
 
La onda expansiva de la crisis de las materias primas también ha golpeado al mundo empresarial más allá de las compañías propias del sector. La multinacional de maquinaria pesada Caterpillar anunció la semana pasada que reduciría su plantilla un 9%, 10.000 empleos, ante los problemas del sector minero. La química Huntsmann sufrió también su peor caída en cuatro años después de publicar que los bajos precios del titanio iban a afectar a sus beneficios del tercer trimestre.
 
El mundo empresarial nota el hundimiento de los precios, algo que lleva tiempo sintiéndose también en las economías más exportadoras de commodities: desde alumnos aventajados como Noruega, Australia y Canadá, hasta países con muchos problemas como Venezuela o Rusia, o potencias emergentes como Brasil y los grandes productores de petróleo del Oriente Medio como Arabia Saudí, que podría tener este año un déficit del 20%.

India recorta los tipos más de lo esperado por el miedo al contagio de la crisis china

Raghuram Rajan no es un cualquiera. Es uno de los profetas auténticos de la crisis. Por eso, sus decisiones son miradas con atención. Y ahora maniobra por el impacto de la crisis emergente

 
 Foto: El gobernador del Banco de la Reserva de India, Raghuram Rajan
El gobernador del Banco de la Reserva de India, Raghuram Rajan
 
El gobernador del Banco de la Reserva de India (BRI), Raghuram Rajan, tiene claro que los problemas de China y el contagio que pueden provocar en la economía mundial van en serio. Lo demostró primero con palabras, cuando a finales de agosto aconsejó a la Reserva Federal estadounidense que no subiera los tipos de interés ante la incertidumbre imperante. Y lo ha confirmado ahora, ya con hechos, al rebajar los tipos más de lo previsto en la reunión de política monetaria que el banco central indio ha celebrado este martes.
 
Se esperaba un recorte de un cuarto de punto, hasta el 7%, pero la entidad india ha ido un paso más allá y ha abaratado el precio del dinero desde el 7,25% hasta el 6,75%. Se trata del nivel más bajo desde 2011, al que se llega después de que Rajan haya rebajado los tipos en cuatro ocasiones en 2015.
 
Las razones de este último recorte, y de su intensidad, son claras. "Desde agosto, el crecimiento mundial se ha moderado, especialmente en las economías emergentes, el comercio mundial se ha deteriorado más y los riesgos a la baja sobre el crecimiento se han incrementado", reconoce el BRI en su comunicado. El documento prosigue con más problemas de los emergentes, sin ahorrar nombres, puesto que menciona las dificultades de China -subrayando la covulsión derivada de su decisión de devaluar el yuan en agosto-, las recesiones combinadas con alta inflación de Brasil y Rusia y las amenazas que penden igualmente sobre Sudáfrica.
 
En el caso de India, estos movimientos alcanzan un significado especial por varias razones. La primera, por efecto vecindad directo con China. Es decir, sus maniobras se interpretan como un termómetro fiable y cercano de lo que puede estar sufriendo China. Y la segunda, por la autoridad de su gobernador. Rajan fue uno de los profetas auténticos de la crisis, puesto que advirtió de los peligros a los que se enfrentaba el universo financiero en el año 2005, con lo que sus decisiones son tomadas muy en serio por la autoridad que se ha ganado.
 
Además, el recorte de India se suma al nuevo carrusel de rebajas de los tipos al que vuelve a asistir el mundo. En las últimas semanas, varias de las economías más expuestas a los problemas de China, al comercio mundial y a las materias primas han reducido los tipos para paliar los efectos de estas dificultades. Ha sido el caso de países como Noruega, Australia o Canadá.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Grecia y Europa necesitan libertad monetaria

 
 
Con respecto a los problemas financieros de Grecia, se han producido últimamente muchas afirmaciones no científicas, especialmente sobre la cuestión de cómo se podrían resolver estos problemas. En lo que sigue expreso tres de estos errores:
  1. El euro es una moneda demasiado fuerte para Grecia
Este argumento se escucha normalmente junto con una referencia a la menor productividad de Grecia en comparación con los países más al norte de la UE. La lógica que se esconde detrás de eso vendría a decir que el euro no es una moneda apropiada para países con productividades muy diferentes. Esto viene seguido por la recomendación de que Grecia debería abandonar el euro e introducir otra vez el dracma. El banco central griego podría entonces fijar un cambio muy bajo entre el dracma y el euro, lo que haría que los productos griegos fuesen más competitivos.
Se podría llenar un semestre académico completo con los errores que hay detrás de estas consideraciones. Una moneda es un medio de intercambio indirecto. Dos países con diferente productividad pueden utilizar el mismo medio de intercambio, del mismo modo que pueden hacerlo dos personas. Pueden, por ejemplo hacer que los hijos de los vecinos les corten el césped y pagarles con dólares que ellos han ganado en un trabajo altamente calificado y muy bien pagado. Ambos pueden utilizar dólares. No hay ninguna razón por la cual los griegos y los alemanes no puedan utilizar la misma moneda. En la era del patrón oro se definieron monedas nacionales con unas relaciones de cambio con el oro específicas para el oro redimibles en especie; de modo que todos los países utilizaban la misma moneda: el oro.
  1. Con la ayuda de una depreciación de la moneda se recuperarán las exportaciones griegas
La creencia errónea descrita anteriormente está estrechamente relacionada con la opinión de que la depreciación de la moneda ayudaría al tener un efecto estimulante sobre las exportaciones de la economía griega. La idea detrás de esto es hacer que las exportaciones griegas sean más baratas, con ello aumentarían y así se produciría un impulso económico total. Sin embargo, una devaluación de la moneda únicamente desencadenaría, lamentablemente, una transferencia de riqueza dentro de la zona monetaria. A través del “efecto Cantillon” sabemos que los destinatarios iniciales del recién impreso dinero se ven favorecidos, porque pueden comprar bienes a los precios actuales. Los perdedores son los que solo comienzan a disfrutar del dinero nuevo cuando los precios ya han subido, los pensionistas, por ejemplo. Se darán cuanta de que ya no pueden permitirse lo que antes debido a los aumentos de precios, que son una consecuencia inevitable de la expansión monetaria.
En última instancia, los exportadores encontrarán que sus costos están subiendo y fomentarán una nueva devaluación de la divisa para apoyar las exportaciones y evitar pérdidas. Se verán obligados a aumentar los precios en moneda local debido a los mayores costos de producción. Para evitar la pérdida de ingresos, necesitan más y más compradores extranjeros. Porque para no tener que aumentar los precios de exportación para los clientes extranjeros, necesitan más ingresos que compensen los mayores costos de producción. Esta política solamente sirve para ocultar los problemas reales. La moneda no tiene la culpa.
  1. La introducción de una moneda propia coloca al gobierno en una posición buena para evitar recortes poco populares de gastos.
También podría argumentarse que la devaluación de la moneda es una forma de apartar del camino al temido “monstruo de la austeridad”. Los gobiernos buscan hacer creer a la gente que hay suficientes recursos, que pueden tomarse los ricos y después con ellos aliviar cualquier situación de pobreza. Esto presupone que los ricos se han incautado vergonzosamente de los activos del resto de la gente y que solo se necesita redistribuir a la manera socialista para que haya suficiente para todos. Este lema socialista -“Suficiente para todos”, existe ya desde hace mucho tiempo, pero cada día está más pendiente la evidencia de que pueda aliviar la pobreza.
Los griegos (y Europa) necesitan libertad monetaria
Resumiendo, se puede decir que muchos de los comentarios sobre la crisis griega se han ocupado de si Grecia debe abandonar el euro o no, y algunos de ellos hablan sobre problemas estructurales del país, que tienen su origen en décadas socialismo. El gobierno griego ha prestado más dinero que el pueblo griego puede devolver en las actuales circunstancias. Una devaluación de la moneda no hará desaparecer este hecho, por el contrario, podría causar aún más daño.
Es significativo que los griegos muestran en encuesta tras encuesta que – aunque no desean la austeridad – no quieren renunciar al euro. Ellos saben que este paso del gobierno le daría la oportunidad de destruir la poca riqueza que aún queda en el país. Los griegos consideran el euro, a pesar de sus fallos, preferible a la reintroducción del dracma.
La mejor posibilidad para Grecia sería ahora abolir la moneda de curso legal, lo que permitiría a los griegos a operar en aquellas divisas que les parezca más deseable. Tal vez el gobierno griego se vería obligado también a declararse en quiebra con respecto a sus pasivos en euros. Es difícil imaginar el efecto que tendría un rescate más. Y es igualmente difícil imaginar el efecto que tendrá cuando se someta la población griega el yugo de una nueva subida de impuestos.
El propio gobierno griego reaccionó en su día de una forma razonable a la estructura de la UE y la unión monetaria. Tomó prestado mucho dinero a bajos tipos de interés de prestatarios deseosos. Aceptó todos los euros recién impresos que fueron puestos a su disposición tan tentadoramente por esas frágiles organizaciones. No es el único país que ha actuado así. Es tan sólo el primero en el que se aprecian las consecuencias de la deficiente construcción de la UE. Vendrán más, y las consecuencias perjudiciales serán aún más graves. Ahora bien, es importante que Europa finalmente deje de destruir su base de capital en esa prosecución de un sueño socialista que ya se ha convertido en una pesadilla.

Publicado el 3 de agosto de 2015. El artículo original se encuentra aquí.

Abengoa debe 20.265 millones a los bancos, la mitad de todo el rescate financiero

Si la banca salvó la semana pasada a Abengoa de caer en suspensión de pagos, no fue ni más ni menos porque el riesgo que tiene comprometido es de una magnitud que la supera

Foto: PS20, situada en el complejo Solúcar, Sevilla. (Abengoa)

PS20, situada en el complejo Solúcar, Sevilla. (Abengoa)



Cuando un ciudadano le debe 1.000 euros a un banco, esa persona tiene un problema en carne propia. Además de que le aplican una sangrante comisión por impago, corre el riesgo de embargo. Cuando la deuda es de 1.000 millones, el contratiempo es del prestamista y no del cliente al que se le concedió esa cantidad. Si el dinero a devolver asciende a 20.265 millones, como es el caso de Abengoa, el dilema para las entidades financieras alcanza una dimensión sistémica.
Como ocurrió en su día con Sacyr, FCC o ACS, Abengoa se ha convertido en un riesgo sector financiero, motivo por el cual el llamado G6 -HSBC, Santander, Caixabank, Bankia, Popular y Sabadell- acordó la semana pasada respaldar la ampliación de capital de 650 millones en el grupo y la concesión de un crédito de 120 millones a la familia Benjumea, principal accionista de la empresa de ingenieria.
Según documentación interna de los acreedores, la exposición de la banca a la compañía sevillana es de 20.265 millones, de los que 4.300 millones se corresponden a préstamos o líneas de crédito otorgadas por bancos españoles. Una cifra que supone la mitad del rescate financiero, casi multiplicar por tres el pasivo por el que Martinsa Fadesa ha entrado en liquidación o cinco veces el agujero de Pescanova. Pero sobre todo, supera con creces los números oficiales que el grupo andaluz presenta a los inversores y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), ya que sostiene que su deuda neta es de 6.700 millones.
Abengoa debe 20.265 millones a los bancos, la mitad de todo el rescate financiero


La realidad es que, según la citada documentación (ver cuadro adjunto) el dinero comprometido por la banca es el triple. Incluyendo la deuda corporativa, el circulante, los avales y la financiación de proyectos, a Abengoa le han prestado 20.265 millones, de los que la mitad se corresponden a lo que se denomina deuda sin recurso. Es decir, créditos que tienen de garantía cualquier activo -planta solar, fotovoltaica, etc.- y que no van contra el balance de la compañía.
Pero el problema más preocupante de Abengoa es el circulante, el dinero que pasa por la caja y que utiliza en el día a día para atender sus obligaciones. La empresa monitorizada desde ahora por Banco Santander, HSBC y Crédit Agricole tiene 7.631 millones en líneas de financiación, con el banco presidido por Ana Botín como el mayor acreedor. La entidad cántabra le ha prestado 1.558 millones, de los que dos tercios se corresponden al circulante.
El segundo banco con riesgo es HSBC, que tiene comprometidos 660 millones tanto desde su central en Londres como desde su sucursal en Tokio. El siguiente en el 'ranking' de acreedores es el sueco EKN, especializado en importaciones, seguido por Bankia (582 millones), Caixabank (570 millones) y Crédit Agricole (457 millones). Pero entre las entidades pilladas en Abengoa hay también bancos tan exóticos como el qatarí Mashreq o el sudafricano Santam, así como el americano Liberty y el mexicano ACE Finanzas Monterrey.

El riesgo del Estado

Abengoa debuta en el Nasdaq. (EFE)
Abengoa debuta en el Nasdaq. (EFE)

En total, la banca española ha concedido 4.300 millones a Abengoa, que, además de tener atrapados a Santander, Caixabank y Bankia, convenció a entidades como Sabadell (387 millones), Popular (334 millones), Bankinter (210 millones), Mapfre (141 millones), Abanca (89 millones), Unicaja (55 millones) y Kutxabank (50 millones). El único entre los grandes grupos españoles nacionales que nunca se fio de la compañía andaluza es BBVA, que apenas tiene un millón de euros de exposición.
Todo lo contrario que dos organismo públicos. Por una parte, el Instituto de Crédito Oficial (ICO), que tiene 161 millones de euros pendientes de cobro entre deuda corporativa y deuda de proyectos, y Cesce, la aseguradora de crédito de capital público, que también le prestó 49 millones cuya devolución dependerá de que la compañía cumpla el plan de choque impuesto por la banca. Si se suma el crédito de Bankia, participada en un 60,89% por el Estado, el riesgo total de este es de casi 800 millones.

Tres factores esenciales para que suba la bolsa

En bolsa hemos visto la tormenta perfecta, y a día de hoy la gran mayoría de índices se encuentran en territorio negativo (en dólares, que es la moneda en que el 70% de los fondos invierten)

 
Foto: Panel de divisas en Río de Janeiro (Efe)
Panel de divisas en Río de Janeiro (Efe)
 
“Good times, bad times, you know I´ve had my share” Led Zeppelin
 
Es importante reconocer los errores que cometemos como inversores para no repetirlos. En bolsa hemos visto la tormenta perfecta, y a día de hoy la gran mayoría de índices se encuentran en territorio negativo (en dólares, que es la moneda en que el 70% de los fondos invierten).
 
Hay un elemento positivo. Según el índice de sentimiento inversor de Merrill Lynch (Bull and Bear), el sentimiento de inversores es el más negativo desde 2011. Por primera vez desde 1990, tener el dinero en caja ha sido una mejor alternativa que los índices de bonos y acciones.
 
¿Por qué esto es positivo? Porque suele ser una señal de compra. Pero es aún muy débil porque las estimaciones de beneficios se están revisando a la baja. Si un valor cae un 18% y las expectativas de beneficios de 2015 y 2016 caen un porcentaje similar, no es más barato.
 
Adicionalmente, la señal de rebote es débil porque no cuenta con el soporte macro. Con un crecimiento de la economía global que se está revisando a la baja, y las expectativas de inflación cayendo, además de la subida de tipos -inexorable, se retrase o no-, necesitamos más soportes para confirmar una recuperación de los activos de riesgo.
 
Romper una tendencia bajista es difícil cuando los indicadores de burbuja se habían negado, o justificado como un nuevo paradigma. Hemos negado el riesgo político, las revisiones a la baja de estimaciones de la Reserva Federal para la economía de EEUU en 2015 y 2016, el impacto de China y la parada en seco de mercados emergentes.
 
Romper una tendencia bajista es difícil cuando los indicadores de burbuja se habían negado, o justificado como un nuevo paradigma
 
Si a eso le añadimos que vuelve a entrar el nerviosismo con los bancos, como comentamos aquí hace tiempo, es normal que se desinfle la burbuja de unos activos de riesgo caros. Siempre hemos comentado que ha sido un gran error lanzar los cohetes diciendo que la banca está totalmente saneada cuando aún queda un trabajo importante que completar.
 
Dado que esa ilusión eufórica ocurrió con una expansión de múltiplos en renta variable y menor rentabilidad exigida en renta fija -haciendo los valores y activos de riesgo más caros-, el problema es que el sentimiento de los inversores puede ser “exageradamente” negativo, pero el posicionamiento de carteras, muy alcista. Porque se mantiene una alta exposición a beta -al riesgo general de mercado-.
 
Es por eso que, para que las bolsas y activos de riesgo se necesitan tres factores esenciales y ninguno de ellos es “gas de la risa monetario”. Recordemos que las salidas de capital de renta variable se han dado con una expansión monetaria sin precedentes en Europa y Japón, y 28 bancos centrales bajando tipos.
 
- Revisión al alza de estimaciones de beneficios. Es cierto que la media de consenso ha bajado las expectativas de beneficios del Eurostoxx un 15%-17% para 2015 y 2016, pero existen valores donde las estimaciones no se han variado o han mejorado. Para que los índices repunten, sin embargo, necesitamos que el consenso aumente estimaciones. No va a pasar. La media sigue siendo demasiado optimista. Sobre todo para 2016.
 
- Un entorno macroeconómico estable. El mundo no está en recesión. Un crecimiento del 3% será endeble, pero es más que aceptable. Que China y los países emergentes no crecen lo esperado no es una novedad. Siempre lo digo. Los países emergentes no emergen. Son los mismos países que eran emergentes cuando yo estaba en el colegio -sí, hace un montón-. El problema es que hemos justificado expansión de múltiplos por crecimientos exponenciales que no van a llegar.
 
- Desapalancamiento. Con una deuda total del 440% sobre el PIB en los países desarrollados es normal que una revisión del 10% en el crecimiento genere una caída del 30% en las bolsas. Por definición, el apalancamiento parece muy atractivo si todo crece, pero olvidamos el efecto divisor.
Es por ello que, de esos tres elementos, solo podemos contar con uno para repuntar. El desapalancamiento corporativo. Si olvidamos el espejismo de “el año que viene todo sube” y la fe casi sectaria en política monetaria, nuestra cartera va a dar muchas más alegrías si nos fijamos en valores y empresas que están en proceso de reducción de deuda y aumento de caja ante ingresos estancados, sea por desinversiones o por reducción de costes.
 
Sinceramente, es en este entorno en el que se encuentran verdaderas oportunidades. Pero hay que buscarlas. La época de “compra lo peor, que sube mucho” ha acabado. Gracias a Dios.

Sobre los cajones de sastre en la economía

 Sobre los cajones de sastre en la economía (I)



El estudio de la economía es una ciencia. Como he explicado en esta casa, la economía es una ciencia centrada en el comportamiento del ser humano en entornos de escasez, que nos permite por tanto comprenderlo y explicarlo (mucho más que predecirlo, por cierto).
La ciencia económica, además, estudia ese comportamiento humano en tres niveles de agregación: la persona individual, el mercado individual, y un sistema económico al completo (de un país o de un conjunto de países). Estos tres niveles se corresponden con las disciplinas de economía del comportamiento, microeconomía y macroeconomía.

Comportamiento_Economia_Sintetia

El cajón de sastre

Se denomina así, como metáfora, al contenedor en que se almacenan mil cosas, sin orden ni concierto, heterogéneas e inconexas. A un batiburrillo sin sentido ni razón de ser más producto del comportamiento del actor (del sastre) que de un propósito deliberado.
Me parece detectar, en los enfoques académicos de la economía (entiéndase académico como “hecho desde la universidad”) una enorme tendencia a crear cajones de sastre en los que arrojar todo lo que no se ha tenido en cuenta, y además todas las consecuencias de los errores previos.
Cajones de sastre en que se mete alegremente todo lo que se desconoce, o se conceptualiza mal… o simplemente no se puede medir. Cajones de sastre que entiendo no se pueden defender ni siquiera con una pirueta intelectual… aunque se haga igualmente.
En los siguientes posts intentaré explicar cómo, a mi parecer, se han ido generando estos “cajones de sastre” (auténticas cajas negras, además encriptadas), en los que se vuelca el grueso de los errores.

El modelo

Una de las herramientas más comunes, y más potentes, en el estudio de cualquier ciencia es el modelo, que consiste en la agregación de hipótesis contrastadas. Describir la relación entre dos variables o dos conceptos, buscando la dirección de la causalidad, es una hipótesis (sé perfectamente que he cometido un enorme reduccionismo, pero empecemos por aquí). Es decir, describir cómo cambiará una cuando cambie la otra, suponiendo que el resto de variables que también influyen quedasen constantes.
Si es usted “de ciencias”, recuerde a Boyle-Mariotte, Charles y Gay Lussac y Avogadro, visiones parciales del comportamiento de los gases suponiendo otras variables constantes. Recuerde que sus visiones parciales fueron luego unificadas en la Ley de los Gases Ideales enunciada por Clapeyron. Recuerde también que todas ellas –TODAS– incluyen supuestos irreales (partículas puntuales, sin atracción ni repulsión entre ellas y cuyos choques son perfectamente elásticos) en aras de alcanzar una comprensión, siquiera parcial, del comportamiento del objeto de estudio. ¿Es esta una descripción clara y completa del comportamiento de los gases “reales”? No. Y sin embargo es un avance en la comprensión del mismo.
Si es usted “de letras”, olvide este párrafo (o pregunte a un amigo) y sigamos adelante.

Las ciencias naturales

Lo mismo sucede en economía. Se han realizado agregaciones de hipótesis sencillas y contrastadas para intentar describir el comportamiento común de muchas variables. El problema es que la economía es una ciencia humana, su objeto de estudio es el ser humano, cuyo comportamiento varía con el tiempo, la experiencia, su percepción de su situación en cada momento y las expectativas que tenga.
Una determinada cantidad de gas no se calentará de diferente manera la segunda vez, ni la tercera, ni la cuarta… Una determinada cantidad de personas sí se comportará de diferente manera las sucesivas veces que reciban el mismo estímulo económico. Como no me canso de repetir, a diferencia de en la física, la visión válida de la economía es como un sistema dinámico, y por ello es completamente cierto que necesita análisis de segundo, tercer o cuarto orden.

Acumulación de errores y obviar interrelaciones

Al agrupar las relaciones económicas ya comprobadas para construir un modelo mayor, se tiende a cometer un error adicional obviar (o despreciar) las interrelaciones entre las variables.
Con una metáfora (siempre peligrosas en economía), podríamos decir que luz, agua y abono determinan el crecimiento de una planta, y que obviar o despreciar que esos factores se potencian mutuamente no sólo es reduccionista sino un trágico error.
Al acumular variables en un modelo más complejo sucede también que no sabemos ni, en mi lega opinión, podemos saber cómo se comporta la variabilidad de la agregación de variables. Y no, los grados de libertad no son suficientes para controlar este aspecto, como ya demostró el fracaso de la termoeconomía.

El manido equilibrio que no es tal

Hace unos cien años se conceptualizó el precio y la cantidad de un producto como los valores para los que se equilibraban la oferta y la demanda. Los valores en los que, tanto oferentes como demandantes, se ponían de acuerdo y resultaban de aplicación para todos los participantes en ese mercado. Dado que, partiendo de cualquier punto de las curvas de oferta y demanda, se llegaba a esas cantidades, en esta brillante conceptualización se les llamó “de equilibrio”.
No olvidemos que esta conceptualización, si bien ayuda a entender el funcionamiento de un mercado, no refleja fielmente la realidad. Porque ningún producto es perfectamente homogéneo (ni siquiera las commodities), ningún mercado genera un precio único para toda transacción, ningún mercado es estático, ni las preferencias del consumidor estables, ni lo son sus deseos o demandas.
Entender que el precio ha de ser único, que tras cualquier cambio en las circunstancias se volverá inexorablemente a ese “equilibrio” previo; entender el mercado como estático, es un error. Pretender que la realidad se ajuste a esa conceptualización, a ese modelo, es un error.

Matemático, no numérico

Cuando alguien intenta explicar lo anterior, le tienden a responder que la expresión del pensamiento en forma matemática permite objetivizarlo.
Que “una expresión matemática de un desarrollo lógico conlleva a este tipo de elementos que permiten contrastar las ideas”.
Que, “por ello, matematizar un desarrollo lógico pone al modelo en manos de quienes refutan o no, la teoría o hipótesis”.
Estas respuestas, con las que estoy bastante de acuerdo, no contradicen lo anterior. Sucede que, en economía, cuando se dice expresión matemática a menudo se alude a y se entiende “expresión numérica”. Sucede que, en economía, aunque hablemos de ecuaciones a menudo, siendo honestos, sólo podemos conceptualizar inecuaciones.
He dedicado varias entradas en esta casa a explicar que nos gustan los números. Y nos gustan MUCHO. Tendemos a considerar las expresiones numéricas como más puras, más científicas, y no lo son (o no necesariamente lo son).
En economía, a menudo, las relaciones que podemos establecer son direccionales, pero NO dimensionales. Es decir, podemos establecer el sentido de la relación entre dos variables pero NO adjudicarle un valor numérico.
En economía, habitualmente, trabajamos con conceptos con que reúnen en sí muy diversas cuestiones que no tienen ni pueden tener un valor numérico, menos aún como agregado. Ejemplos son “propensión marginal”, “aversión al riesgo”,… o “utilidad”. Esto no hace a la economía menos científica, sólo menos numérica. Lo malo no es matematizar o usar modelos. Es confundir modelo con realidad y en caso de duda preferir al primero.

Hayeck Quote quantitative evidence

Esbozados los problemas y errores de base, la semana que viene veremos cómo generamos esos cajones de sastre.

Sobre los cajones de sastre en la economía (II)

En el articulo anterior esbocé los errores de base que cometemos en economía para acabar generando cajones de sastre. Veamos ahora cómo esos errores evolucionan para generar otros errores aún mayores. Con razón dice el chiste:
“Un economista es alguien que explicará mañana por qué no se cumplen hoy las predicciones que hizo ayer”
En economía, habitualmente, trabajamos con conceptos que reúnen en sí muy diversas cuestiones que no tienen ni pueden tener un valor numérico, menos aún como agregado. Así, cualesquiera sean los motivos que hagan que prefiramos una opción a otra, lo resumimos diciendo que la opción preferida genera más “utilidad”.

Comportamiento_Economia_Sintetia

De esta forma, en una enunciación puramente matemática, decimos que las personas “maximizan su función de utilidad entre horas de trabajo y horas de ocio”… Para después obligar a que no trabaje más de cuarenta horas y asumir que no puede desear trabajar menos de esas cuarenta horas, por cierto.
“Partiendo de premisas incorrectas, el desarrollo puede ser hasta brillante, pero nunca fiable” SimónGRT
Pero la cuestión que quiero resaltar, enlazando con el último post, es que la economía puede formular, y lo hace, sus descubrimientos en forma puramente matemática, que no numérica. Es en esta transición de expresión matemática a numérica donde más errores metodológicos cometemos y donde se generan los cajones de sastre (cajas negras de contenido desconocido, necesarias para “explicar” los resultados de nuestros propios errores).

El fenómeno y el indicador

Uno de los mayores y más comunes errores en economía está en confundir el fenómeno y su indicador. Intentamos “numerizar” los fenómenos económicos (inflación, producción, productividad, etc.) con estimaciones y multiestimaciones de los mismos, gastando ingentes recursos, en un intento de hacerlos más ansibles, más manejables. Y por supuesto, en un intento de hacer previsiones del comportamiento futuro de cada fenómeno en base a las estimaciones previas.
Asociamos uno y otro, fenómeno e indicador, pero no son lo mismo. El indicador intenta reflejar y representar el fenómeno, pero no es el fenómeno. Al indicador, como el valor en la mili, la representatividad “se le supone”, pero a menudo no la tiene, o nunca la tuvo.
¿Que el fenómeno, en sí mismo, es imposible de medir? Al cajón de sastre.
¿Que lo medible es sólo una parte del fenómeno? Al cajón de sastre.
¿Que hay otros fenómenos que actúan en sentido contrario? Al cajón de sastre.
¿Que esos fenómenos tampoco son susceptibles de ser medidos? Al cajón de sastre.
¿Que no sabemos cómo agregar la variabilidad de todos los componentes en la del indicador? Al cajón de sastre.
¿Que siempre hay beneficiados y perjudicados en el discurso público por los resultados de los cálculos? Al cajón de sastre.
¿Que las personas u organismos que calculan el estimador no son seres angelicales sino humanos y están sometidos a incentivos? Al cajón de sastre.
¿Que parte de las consecuencias suponen impedir la existencia o aparición de otros hechos económicos? Al cajón de sastre.
¿Que…?

Cajon_De_Sastre_Simon_Sintetia

La confusión entre fenómeno e indicador, siendo el indicador una estimación de alguno de los efectos del fenómeno, ha crecido hasta hacerse mayoritaria, mainstream. Hemos llegado a tal confusión, que si piden a un economista, brillante y bien formado, la definición de un fenómeno económico, muy probablemente responderá con la forma habitual de estimarlo… Pero el problema es más amplio.

Mala conceptualización

Uno de los errores recurrentes en neurobiología es la búsqueda de LA parte del cerebro humano en que residen esta o aquella capacidad, una u otra emoción. Desde mi posición de lego considero también un error hacerlo a partir de las carencias que genera a una persona lesiones en este u otro punto del cerebro. Y el error añadido, mucho más grave, es divulgar al público una versión simplificada de los resultados de un estudio, confundiéndolos con conclusiones, como ocurre por ejemplo con la amígdala y el miedo.
Exactamente lo mismo nos sucede en economía, en la que aceptamos y arrastramos una mala conceptualización que nos provoca una visión distorsionada de la realidad. Esa mala conceptualización no necesariamente está basada en la confusión con un (mal) indicador, sino también puede ser causada por el ciclo tabú-eufemismo que oscurece el verdadero significado de un concepto. Un ejemplo es la palabra “capitalismo”, con que nos referimos a la economía de libre mercado. O a la economía con cierta libertad de mercado, pero sometida a enormes impuestos y regulaciones. Al estilo de los smokesellers, vamos desplazando la palabra cada vez más lejos del concepto al que en origen aludía, alternando ambas acepciones en el discurso según convenga.
La mala conceptualización también puede ser deliberada, como sucede cuando creamos un concepto ad hoc que parece aludir a una cuestión pero en realidad alude a otra muy diferente. Es lo que vemos en el concepto de “pobreza relativa” o el de “riesgo de pobreza o exclusión”, que no miden pobreza sino desigualdad o magnifican lo que supuestamente quieren contemplar.
“En suma, el error básico del modelo de Piketty es confundir el retorno del capital con la revalorización del capital” Juan Ramón Rallo
O no ser deliberada pero sí existente y farragosa, como entiendo que sucede con la “paradoja de Easterlin”, en la que se olvida cómo hacemos las valoraciones los seres humanos (por comparación y otorgando un orden de preferencia), y se mezclan conceptos (felicidad, satisfacción, utilidad,…) como si fueran intercambiables.

Lo que no se puede medir, o medir por encima de todo.

Simultáneamente, nos encontramos con que la pretensión de medir todo, de hacerlo numérico, si cabe bajo la distorsionada lente de un mal indicador, excluye parte de las consecuencias de un hecho o concepto… Porque la pretensión de medir todo excluye necesariamente lo que, como consecuencia, nunca existirá, y que por tanto no puede ser objeto de tratamiento estadístico. Ciento sesenta años después de que Bastiat describiera “la falacia de la ventana rota”, la exigencia de medir o estimar nos lleva a meter mil consecuencias en el cajón de sastre.

bart medir

Esta es, en mi opinión, la debilidad fundamental de la economía cuantitativa, que ni las técnicas matemáticas o estadísticas más avanzadas ni el uso de herramientas informáticas cada vez más potentes (como el machine learning) podrán solucionar. Quizá se le pueda aplicar el muy conocido chiste de aquel que pierde las llaves junto al coche y las busca al pie de la farola porque es ahí donde hay luz. Y parece que los macroeconomistas no son capaces de superar este encuadre.
No sólo hablo de macroeconomía. Medir por encima de todo es un error común a todos los niveles de agregación. Ocurre, por ejemplo, al comparar empresas por cifra de negocios o volumen de facturación, cuando las empresas viven de generar margen; al comparar empresas por número de empleados o sedes, cuando viven de servir a sus clientes. Los primeros son más fáciles de medir, sí, pero inútiles al propósito de la comparación. Ocurre al comparar los precios de, aparentemente, el mismo producto, que sin embargo reflejan servicios muy distintos asociados al mismo producto. Ocurre al definir los límites de un mercado sin tener en cuenta que estos siempre son permeables. Ocurre cuando se olvida que los consumidores se benefician tanto de la existencia de competencia efectiva como de competencia potencial. Y parece que los microeconomistas no son capaces (tampoco ellos) de superar este encuadre.
“Todo coste añadido externamente acaba repercutiéndose. Creo que por eso el que tiene que pagar un impuesto se llama “sujeto pasivo”, porque pasa el coste a otros siempre que puede.” SimónGRT
No solo ocurre en estas disciplinas de la economía. Por ejemplo y de un modo similar, en financiera se analizan los dividendos corrientes olvidando que estos son sólo una forma de dividendos y que los dividendos son tan sólo una forma de retribución al accionista… Pero eso sí, son más fáciles de medir.

Creando el indicador ad hoc. La correlación del indicador sintético.

La creación de indicadores sintéticos merece un capítulo aparte. Primero porque intentan “numerizar” agregando variables continuas, discretas, y dicotómicas imposibles de dimensionar.
Segundo porque resultan terriblemente manipulables a través de la forma de construcción (y no digo necesariamente manipulados, sí intrínsecamente manipulables.
Tercero porque, en consecuencia, toda correlación con un índice sintético es más una correlación con la forma de construcción del índice que con el fenómeno que intenta sintetizar.
Cuarto porque, por supuesto, si el índice sintético alcanza cierta relevancia en el discurso público u organizacional genera comportamientos estratégicos para mejorar la imagen que se muestra en el índice, no el fenómeno que intenta representar.
Quinto porque, necesariamente, un índice sintético tratará igual a los desiguales reduciendo así la comprensión sobre el fenómeno global.
“Lanzarse a comprobar causalidad entre dos constructos que poco o nada tienen que ver con los fenómenos que pretenden reflejar: #SmokeSellers” SimonGRT
Sexto porque, al intentar reflejar fenómenos en los que está implicada la causalidad, que funciona como los eslabones de una cadena, un índice sintético tiende a tratarlos no como son sino como ponderaciones en el fenómeno (y sí, estoy hablando de Bayes).
Y el motivo séptimo y final es que, frente a los índices sintéticos siempre es preferible observar las preferencias reveladas (el comportamiento real frente al discurso). Vean por ejemplo este paper enfrentando un los resultados de un “índice de felicidad” con los flujos migratorios, verdadero indicador de la deseabilidad de un lugar de residencia.

Descubridores de igualdades y comparadores de realidades con ideales

La ciencia económica está profusamente poblada de “descubridores de igualdades” matemáticas y contables… Y de brujos que hacen trucos que, matemáticamente correctos, perfectamente pueden devenir conceptualmente falsos. Así, se transforma una igualdad a su inversa (de X a 1/X), y se presenta como descubrimiento. O se transforma de una propensión a su complementaria (de X% a 1-X%), y se plantea como base de toda una nueva teoría. Incluso se presenta una equivalencia lógica para centrarse en la equivalencia en vez de en el fenómeno de estudio (“un bono seguro deja de ser seguro si quien lo emite pierde credibilidad”, y nos centramos en la credibilidad perdida y no en el bono, que ya no es seguro).
De nuevo estos trucos, confrontados con la realidad, generan discrepancias… que acaban en el cajón de sastre. Pero el más genial de los trucos de brujo es comparar la realidad con una situación ideal, para acusar de fallar… ¡a la realidad!
“El truco del cantamañanas es responder generalidades cuando se preguntan detalles y cuestionar trivialidades cuando se preguntan principios.” Ricardo Galli parafraseando a Nate Silver
Así, alimentamos el cajón de sastre hablando de información asimétrica (siempre presente en toda interacción humana), externalidades negativas (cuando ninguna acción humana queda aislada), discriminación de precios (como si el producto fuera siempre homogéneo, algo que no ocurre ni con las commodities), poder de mercado (asumiéndolo como consecuencia del tamaño relativo y no de las alternativas viables), o competencia imperfecta (como si la perfección existiese en la realidad). Todo ello olvidando u obviando intencionadamente (apliquemos Hanlon) preguntarse por qué la realidad es así.
La semana que viene seguiremos alimentando el cajón de sastre, ya repleto, con más errores… e incentivos perversos.

Sobre los cajones de sastre en la economía (y III)



Durante los dos últimos reabajos he intentado enunciar los principales errores en la teoría económica al uso que, a mi juicio, conducen a necesitar estos cajones de sastre. Auténticas cajas negras de conocido desconocido y denominación equívoca. Y digo necesitar porque a menudo se crean para “cuadrar” los resultados previstos por esa teoría… con la realidad.

Comportamiento_Economia_Sintetia

Todos estos errores conceptuales, metodológicos y técnicos, desde la mala definición de los fenómenos económicos hasta la pretensión (siempre desmentida) de capacidad predictiva de los modelos, llevan a olvidar que la más importante capacidad de la ciencia económica es su potencia explicativa. En palabras de Miguel Anxo Bastos:
“El pasado no puede predecir el futuro. Sólo la teoría, la buena teoría, puede prever el futuro”
Un ejemplo reciente de este acúmulo lo tenemos en las resoluciones de la CNMC, y su forma de calcular las sanciones que impone. Su importe se calcula siempre como un porcentaje, de hasta el 10%, de la cifra de negocios de la empresa sancionada en el año inmediatamente anterior a la imposición de la multa. Y se hace así porque se asume, ya desde la ley correspondiente, una relación directa entre esta cifra de negocios y los “beneficios ilícitos” logrados con la conducta sancionada.
Hay tres formas, y sólo tres, de generar rentabilidad en una empresa: margen, rotación y descalce. Pero esta ley, internamente, sólo contempla la posibilidad del margen. Comparen ese tope máximo del 10% con el 0,47% que genera Carrefour, el 2,1% de Eroski, o el 2,81% de la exitosa Mercadona. ¿Qué creen que supondría una sanción equivalente a los beneficios de 20 años de actividad? Efectivamente, el cierre inmediato.

Publish or Perish, y findings

Además de los otros problemas que genera el sistema universitario, los académicos en todo el mundo están sometidos a presión para generar rápida y constantemente trabajos de investigación (publish), para impulsar o siquiera sostener (perish) su carrera profesional. No es un problema nuevo. La misma expresión, y con el mismo significado, está recogida en papers… desde tan pronto como 1942. La relativa seguridad que les proporciona su posición funcionarial no abstrae del publish or perish a los académicos de la universidad pública; no es extraño que se vuelvan hiperactivos doce o dieciocho meses antes del fin de un quinquenio investigador, disponiendo a voluntad de los doctorandos del departamento (becarios a todos los efectos) y dejando de lado sus tareas docentes. De esta “fiebre investigadora” de último momento depende su evolución profesional… y su remuneración.
Una ley básica en toda ciencia humana, en su expresión económica, es que los actores responden a los incentivos. Parafraseándome a mí mismo cuando conversé con Lilian Fernández sobre función pública, diré que
No podemos creernos que, por el hecho de haber accedido a la tarima y el encerado, los académicos se conviertan en ángeles; del mismo modo no podemos pretender que se conviertan en mártires
En este sentido, no es extraño el caso de una “revista científica” especializada en un área de la ciencia y una zona geográfica… en la que sólo hay una facultad de la especialidad, que además ejerce de editora de la revista.
Pero hay otro incentivo perverso en la investigación científica académica: para verse publicado fuera de los medios controlados por la propia academia, hay una exigencia más o menos explícita de que cada artículo suponga descubrimientos, encuentre cosas (findings). Cualquier resultado en un paper que no sea un “finding” es menos probable que sea publicado; es tenido como “pobre” o, peor aún, tomado como irrelevante. Por este motivo es muy escaso el paper publicado con resultados “negativos”… Sin “findings”. Es muy escasa la investigación que replique una anterior, y en consecuencia también la investigación cuyo resultado contradiga o muestre discrepancias con una anterior.

paper sincero

El resultado probable de todo este marco de incentivos es, por supuesto, que se publique lo que sea y de cualquier manera. Que cada académico se concentre en un área cada vez más reducida del conocimiento, en la que encontrará menos “competencia”, aunque sean publicaciones progresivamente más irrelevantes. Que a menudo publique una y otra vez refritos, “acualizaciones”, y revisiones de las mismas investigaciones que hicieron en su momento. Que no es ni mucho menos extraño el que los autores dificulten activamente la replicación de sus investigaciones. El supuesto mecanismo de la revisión entre iguales (peer review) parece no funcionar en la realidad y, salvo unos pocos casos de mucha repercusión mediática, no hay una revisión sistemática de las publicaciones científicas en economía.

Matematicismo

Ya expliqué las semanas anteriores los problemas que resultan de la extraña exigencia de hacer de la economía una disciplina exclusivamente numérica. Pues bien, entendamos que el incentivo perverso del “Publish or Perish” es mucho más realizable, se puede cumplir con él mucho mejor, cuantas más piruetas matemáticas se den.
“El cálculo diferencial no tiene sentido en economía. Las acciones humanas toman en consideración realidades discretas” Jesús Huerta de Soto
El último peso pesado en denunciar estas piruetas matemáticas, logrando un buen tsunami académico, es Paul Romer (le llamo peso pesado porque, literalmente, es matemático antes que economista). En concreto, y entre otras cuestiones, denuncia que se utilicen las matemáticas “como una herramienta retórica en vez de como una herramienta para entender el mundo” (en palabras de Noah Smith), llamando a esto “matematicismo” (mathiness). Si quieren conocer con más profundidad las denuncias de Romer lean a Samuel Bentolilla en Nadaesgratis (obviando el horrible silogismo con que comienza el post).
La actitud habitual de matematicismo en los académicos se percibe claramente cuando se centran más en el uso de instrumentos matemáticos que en las labores previas de conceptualización, creación o selección de indicadores, etc. Vean un ejemplo extremo de lo anterior:
“The work [of economics] will be done by data scientists, computer modelers, and historians of various stripes.” Brad DeLong, economista de Berkeley
Visto lo visto hasta el momento no es de extrañar que, en palabras de Antonio Cabrales en Nadaesgratis, “la teoría económica no llega hoy a una quinta parte de las publicaciones de las mejores revistas”. Y no precisamente porque la teoría económica esté firmemente establecida y sea indiscutible, sino porque los incentivos impulsan a los investigadores por un camino muy diferente.

understand narrative

Gabriel Doménech, con quien he tenido cordiales discusiones, habla sin mencionarlo del matematicismo en el análisis económico del derecho:
“Es posible, por ello, que no detecten los problemas más importantes que la realidad [jurídica] plantea, que vean problemas donde en verdad no los hay, que descubran mediterráneos o que incurran en errores y malinterpretaciones de bulto.”
Mientras tanto, en otras ciencias humanas se lograr realizar investigaciones intelectualmente deliciosas precisamente porque se centran en la potencia explicativa de la teoría en vez de en la exigencia numérica.
Mientras tanto, con un colmillo ciertamente afilado, se concede el Premio Ig-Nobel de economía en 2.002… por utilizar números imaginarios.

La agenda política e ideológica en las ciencias sociales

Este es el elefante en la habitación (el traje nuevo del emperador) de todas las ciencias. Si ya es difícil salirse del propio encuadre intelectual, hacerlo del ideológico requiere de una honestidad intelectual a prueba de bomba.
Lo es, desde luego, porque los sesgos de confirmación y de consenso son dos características intrínsecas, y evolutivas, de la psicología humana, magnificados en este ámbito.
Lo es porque el control de la financiación a la investigación científica condiciona qué nociones, ideas y desarrollos van a ser objeto de atención.
Lo es porque la dependencia de la financiación pública hace que absolutas aberraciones se vean respaldadas desde la academia.
Lo es porque las amenazas desde la política a los científicos que no sigan la senda “adecuada” son creíbles (casi siempre).
Lo es porque, como bien dice María Blanco, “la diferencia entre la academia y las redes sociales es que la academia es usada para asesorar a los políticos y las redes sociales no”
Lo es porque en este ámbito, como en todos, se produce una autoselección progresiva que destruye la diversidad y por tanto la calidad del trabajo intelectual. En este ámbito en que las dinámicas de relaciones laborales se parecen más a las de un cártel de la droga que a las de un mercado de ideas.
“The usual way to protect a scientific discussion from the factionalism of academic politics is to exclude people who opt out of the norms of science. The challenge lies in knowing how to identify them” Paul Romer
censor-matic, copyright stephen harper

Como consecuencia de todo lo anterior, la universidad se convierte (especialmente en España) en uniformidad. Entiendo que hemos visto suficientes motivos ya para no aceptar acríticamente cualquier noción porque sea mayoritaria o preponderante en “la academia”.

Trasplantadores, modeladores, y otros

Como ya he explicado en esta casa, la economía (entre las ciencias humanas) es especialmente proclive a generar trasplantadores que asignan a un grado de agregación de interacciones (empresa, mercado, economía al completo) las dinámicas inherentes a otro grado de agregación. Como bien dice Nassim Taleb,
“no hay manera de entender ni predecir “científicamente” a una colonia de hormigas estudiando cada una de las hormigas”
Se hace, creo yo, porque dominando una de esas dinámicas a que aludía es más sencillo “asumir” que se reproducen en otros niveles de agregación… que a comenzar el estudio de nuevo desde cero. Es el mismo motivo, el coste psicológico, que tenemos para aferrarnos a las creencias, prácticas, costumbres… o decisiones pasadas.
Lo mismo sucede cuando nos aferramos a un experimento mental, llámese modelo o de cualquier otra forma, en el que necesariamente asumimos condiciones irreales, para luego trasplantarlo a la realidad… y emitir propuestas y recomendaciones contraproducentes. No es cuestión de ir cambiando de modelo o ir mejorando los modelos… es cuestión de ir asumiendo el alcance y capacidad de esa herramienta.
“Si sucesivas calibraciones no reducen el error, el modelo no es un modelo. Hace tiempo que dejamos de calibrar la velocidad de la luz.” Nassim Taleb
Todos los economistas intentan vislumbrar el futuro Unos mirando (los datos o estimaciones disponibles de) el pasado con espejo de aumento y otros mirando al futuro con cara de miopes. La diferencia entre ellos estriba en que unos intentan prever y otros… predecir. Si quiere saber cuál es la diferencia entre prever y predecir, lea el prospecto de un medicamento; encontrará una previsión, no una predicción.

Ejemplos de cajones de sastre

Vamos por fin a enumerar unos pocos cajones de sastre habituales en la economía y su divulgación. No voy a explicar en profundidad por qué considero cajón de sastre a cada uno de ellos, que llevamos ya tres posts y esto se alarga…

think outside the box

El EBE, excedente bruto de explotación, del que ya habló Daniel Nagore en esta casa. Consiste en restar a la cifra de negocios de la empresa, las compras y los costes laborales… y ya está. Es el resultado de una resta sin conceptualización unívoca posible. Un cajón de sastre que incluye costes financieros, amortizaciones, endeudamiento/desapalancamiento, adquisiciones no sujetas a IVA (patentes, marcas, fondo de comercio), rentas inmobiliarias imputadas, etc. Conceptualmente ¿para qué sirve? Siendo honesto, para nada. Siendo deshonesto, para asimilarlo a la retribución del capital y quejarse de que los trabajadores cobran poco (mientras las empresas o quiebran o se desendeudan para intentar sobrevivir).
El output gap, un constructo autodefinido lleno de inansibles, creado sobre otro constructo (PIB potencial), calculado en base a dos factores (¿por qué no de 23?) mal conceptualizados y estimados, siendo ambos lógicamente débiles, que a su vez está encaramado en una multiestimación (PIB) que recoge “casi todos los errores de la historia del pensamiento económico en una sola cifra”, y a su vez ignora alegremente la estadística misma (¿cuál sería su distribución de probabilidad?).
El PIB potencial se puede definir así: “cómo sería el PIB si el PIB no fuera como es sino como les sale a los que calculan el PIB potencial”. Se parece mucho a la definición de economía como “lo que hacen los economistas”. El problema NO es que algo no pueda ser medido, sino la debilidad del desarrollo que lleva al concepto mismo.
La NAIRU, la tasa de paro a partir de la cuál se genera inflación, otro concepto de difícil catalogación que parte de una falsa dicotomía (trade-off) entre tasa de paro e inflación, que a su vez parte de una falsa relación entre crecimiento e inflación, que a su vez parte de nuevo de una errónea identificación entre inflación e IPC, que a su vez parte de la misma mala definición de inflación.
-Hay dos escuelas de pensamiento a ese respecto –respondió Rincewind -. Algunos dicen que es peligroso y otros que es MUY peligroso.
Cita de uno de los libros del Mundodisco
La curva de Philips, que dibuja esa a mi entender falsa dicotomía entre paro e inflación, entrando en el terreno del pensamiento circular o de las concepciones autoexplicativas. Burdamente explicado, yo calculo una curva partiendo de la NAIRU; si el dato se mueve cerca de la curva, es correcta, y si el dato se mueve alejándose de la curva, dicha curva es correcta pero se ha movido.
El paro estructural, la tasa de paro mínima en una economía constante y consistentemente superior a la tasa de paro friccional. Aunque no parezca que sepamos por qué existe, sí lo sabemos pero no parecemos tener ningún interés en que deje de serlo.
Ejemplo palmario, el “Capital Humano”, habitualmente mal estimado como “nivel formativo”. Se dice “la generación más preparada de la historia” cuando se alude a “la generación más titulada de la historia”. Si, de repente, tuviéramos un millón de master en macramé, tendríamos mayor nivel formativo pero… ¿tendríamos más capital humano? En absoluto. Para perfilar “capital humano”, además de nivel formativo y su adecuación al mercado de trabajo, harían falta ética del trabajo, flexibilidad, adaptabilidad, escasez relativa de todo lo anterior, etc. Medir todo esto es inasumible, porque no hay forma humana de matematizarlo y numeralizarlo. El concepto es válido y correcto, pero la mala estimación lo desvirtúa… Y claro, luego tenemos que recurrir a otros cajones de sastre como los “factores culturales”.
El cajón de sastre culturalista, el mantra de “para ser Alemania hacen falta alemanes”, o “para ser Dinamarca hacen falta daneses”, desmentido una y otra vez cuando se analiza honestamente cada ámbito. El marco de incentivos explica el comportamiento medio mucho mejor que el cajón de sastre culturalista, pero este último es mucho más consolador, porque exonera a los generadores de esos incentivos (la normativa, por ejemplo) y proporciona coartada a los ingenieros sociales que pretenden cambiar la realidad por decreto. Si lo recuerdan, apretar las riendas con fuerza, preferir “hacer algo a no hacer nada”, puede resultar rentable a la propia psicología y sólo a corto plazo, pero es contraproducente a largo.
Hay ejemplos mil: Fallos de mercado, shock asimétrico, competencia imperfecta, el egoísmo como base de la economía, llamar pobreza a la desigualdad… O (casi) todos juntos en un mismo texto. ¿Se atreven a detectar y enunciar algunos?

P.D.: Mi profundo agradecimiento a los Usual Suspects, por las conversaciones con ellos sin las cuales habría sido imposible desarrollar esta serie.

Sobre el Autor:
Agrégale en LinkedIn
Síguele en Twitter