Juan Ramón Rallo
En 2015, cada familia española pagará de media 2.000 euros
más en impuestos que cuando el liberal ultraneosalvaje Rajoy llegó a La Moncloa.
El pasado jueves el Gobierno aprobó el Programa
de Estabilidad para el Reino de España, 2015-2018. Los más diversos
parabienes rodearon su presentación, ya que recoge un crecimiento del 3% del PIB
durante los próximos años que muy pocos (tampoco un servidor) habían anticipado.
La favorable coyuntura exterior –tipos de interés en mínimos históricos, bajo
precio del petróleo, depreciación del euro– está confiriendo un impulso que de
momento está permitiendo al Ejecutivo exhibir unas cifras macroeconómicas
aparentemente buenas.
Pero la presunta bondad de estas cifras económicas palidece al lado de la
tenebrosa realidad del expolio fiscal que sigue perpetrando el
PP. A pesar de hallarnos en plena expansión económica –es decir, en una
coyuntura que en 2011 llevó al PP a prometer ser capaz de reducir el déficit sin
disparar los impuestos–, los impuestos no van a bajar en España sino que van a
consolidarse en los niveles más altos de nuestra historia. No crean al PP cuando
intenta engañarnos en campaña electoral: créanlo (aunque tampoco demasiado)
cuando adopta compromisos numéricos con Bruselas.
Así, resulta, que en el propio bienaventurado Programa de Estabilidad
remitido a Bruselas el pasado jueves, el Gobierno reconoce que en 2015 los
españoles pagaremos casi 36.000 millones de euros más que cuando alcanzó el
poder. Sí, 36.000 millones de euros más que en 2011. O por
traducirlo a magnitudes más cercanas: en 2015 cada familia española pagará de
media 2.000 euros más en impuestos que cuando el liberal
ultraneosalvaje Rajoy llegó a La Moncloa.
El siguiente cuadro, que simplemente cuantifica en miles de millones de euros
las propias cifras del Gobierno remitidas a Bruselas (página 37), recoge cuánto han aumentado los ingresos fiscales con respecto a 2011
como consecuencia de los cambios en la normativa tributaria. Se incluye, por
tanto, el impacto de las rebajas fiscales prometidas por el Gobierno para 2015 y
2016.
Impacto recaudatorio de los cambio de la
normativa tributaria con respecto al año 2011
(en millones de euros)
(en millones de euros)
El saldo final es devastador. No sólo porque en 2015 paguemos 36.000 millones
de euros más en impuestos que en 2011, sino porque no existe propósito de
enmienda alguno, ni siquiera con las muy optimistas perspectivas actuales: en
2016 la mordida montoriana caerá hasta los 33.700 millones de euros, pero en
2017 volverá a repuntar hasta los 35.600. Incluso en IRPF, el tributo que más
dice estar mimando el Ejecutivo, los españoles pagaremos 2.500 millones de euros
más que en 2011. Es decir, los planes del Ejecutivo pasan por consolidar
el actual infierno fiscal que él mismo engendró.
Nótese, además, que el grueso de la responsabilidad de esta exacción no
recaerá sobre los virreyes regionales del PP y de otros partidos
socialdemócratas afines: los tributos que el Ejecutivo central controla
directamente (IRPF, Sociedades, Especiales y Seguridad Social) recaudarán en
2015 25.200 millones de euros más que en 2011; cifra que apenas descenderá hasta
los 23.000 millones en 2017.
Como ya reconociera Cospedal, el PP ha trabajado muy duro por saquear
España. Y lo peor es que no parecen tener la más mínima intención en
dejar de hacerlo.
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