Buscar este blog

lunes, 25 de mayo de 2015

Menos de dos 'Big Mac' a la hora o el problema del salario mínimo de EEUU

mcdonalds_bigmac.jpg -
 
#Strikefastfood, o huelga a la comida rápida, reza el hashtag. No, no se trata de una campaña contra la obesidad ni la calidad alimenticia de muchas cadenas de restaurantes a este lado del Atlántico. Este lema, contagiado al mundo de las redes sociales, es una señal más de la lenta revolución que los sindicatos están ejerciendo sobre los gobiernos municipales de las distintas urbes estadounidenses.

La semana pasada, Los Ángeles, la segunda ciudad más grande del país, se sumaba al reducido club de localidades, como Seattle o San Francisco, que elevaba su salario mínimo a 15 dólares (13,6 euros) a la hora. Decisiones que tardarán un par de años en entrar en vigor pero que demuestran que las masivas protestas de muchos empleados en todo el país se hacen escuchar entre sus políticos más cercanos mientras en Washington, el Capitolio mantiene el salario mínimo federal en 7,25 dólares (6,58 euros).
 
Mientras la mayor economía del mundo gana impulso tras el azote de la Gran Recesión, la brecha social se postula como una de las cicatrices que pone de manifiesto el estancamiento de los salarios y el problema estructural de Estados Unidos a la hora de lidiar con su fuerza laboral menos cualificada.
Con los legisladores en la capital poniendo sus miras a las elecciones presidenciales del año que viene, son los gobiernos locales y las propias compañías, como Aetna o Walmart, las que voluntariamente actúan, elevando los salarios mínimos de sus empleados.
 
Índice Big Mac
 
The Economist opera el conocido como Índice Big Mac, la hamburguesa de referencia de McDonalds y su evolución con respecto a los precios en Estados Unidos con el resto del mundo. Según los cálculos realizados por The Guardian, una hora de trabajo con un salario mínimo en España es capaz de comprar 1,2 Big Macs. En Grecia o Portugal este mismo baremo consigue a un empleado 1,1 hamburguesas, mientras que en Luxemburgo serían 2,9 o en Alemania 2,3.
En Estados Unidos, los datos varían según el Estado y la ciudad, ya que los salarios mínimos son también diferentes. Según estimaciones de la firma consultora Digital Third Coast, utilizando un coste medio de 3,99 dólares (alrededor de (3,62 euros) por Big Mac, en algunos Estados como Washington, un empleado que cobre el sueldo mínimo puede comprar 2,3 hamburguesas. En la ciudad de Seattle, dentro de dicho Estado, un individuo puede comprar hasta 3,76 Big Macs con su sueldo mínimo a la hora.
En gran parte del país, un ciudadano que gane el salario mínimo tan sólo puede costear 1,82 hamburguesas por cada 60 minutos que permanezca en su puesto laboral.
 

Subir salarios, controvertido

"Es posible beneficiarse de un incremento en el pago a los empleados (...). El aumento de salarios debe ser el camino a seguir por EEUU", dice Adam S. Posen, presidente del Peterson Institute for International Economics.
 
En las últimas cuatro décadas, gran parte de la desigualdad generada en el país -que, según la OCDE, lidera junto a Israel la brecha social de las economías desarrolladas- ha estado generada por la disminución del valor en el salario mínimo federal. Los aumentos poco frecuentes o inadecuados han creado una diferencia abismal entre los sueldo pagados a los trabajadores menos cualificados y los ofrecidos a un empleado medio.
 
"El salario mínimo federal de 7,25 dólares (6,58 euros) por hora está muy por debajo del máximo histórico alcanzado en 1968, con profundas implicaciones para el nivel de vida de los trabajadores", indica David Cooper, analista del Instituto de Política Económica con sede en Washington. Según sus cálculos, si el salario mínimo federal hubiera mantenido el ritmo de crecimiento registrado hace más de cuatro décadas, el año pasado éste debería haber tocado los 9,54 dólares (8,65 euros), un 32% más que los niveles actuales.
 
Dicho esto, en el Congreso, controlado por los republicanos, y entre muchas compañías, además de patronales, un alza salarial sería nefasta. Según un estudio elaborado por Joseph Sabia, profesor de la Universidad de San Diego, elevar el salario mínimo a 9,5 dólares (8,6 euros) borraría del mapa 1,3 millones de empleos.
 

Distorsiones laborales

 
Para Warren Buffett, ésta no es la mejor solución, pues un incremento de este tipo "crearía grandes distorsiones". Sin embargo, Justin Wolfers y Jan Zilinsky, expertos del Peterson Institute, argumentan que los salarios más altos animan a los trabajadores con sueldos bajos a ser más productivos y leales.
Tomas Hellebrandt, también experto del mismo think tank, estima que si todas las grandes empresas del sector privado fuera de los sectores que utilizan mano de obra poco cualificada de forma intensiva aumentasen los salarios de sus empleados con pagas más bajas hasta los 16 dólares (14,5 euros) a la hora, el salario del 6,2 por ciento de los trabajadores del sector privado de EEUU, valorado en 110 millones de dólares (99,8 millones de euros), aumentaría el 38,6 por ciento. El coste directo para los empresarios sería de 51.000 millones de dólares (46.200 millones de euros), es decir, el 0,3 por ciento del PIB




 

No hay comentarios:

Publicar un comentario