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lunes, 4 de mayo de 2015

Digerir Talisman, primer desafío del nuevo presidente ejecutivo de Repsol

Christopher Bjork


Josu Jon Imaz, presidente ejecutivo de Repsol, durante una entrevista en la sede de la compañía en Madrid.               
 
MADRID—Después de asumir completamente los poderes ejecutivos en Repsol SA la semana pasada, el presidente ejecutivo Josu Jon Imaz enfrenta ahora el reto de completar la mayor adquisición emprendida por el gigante petrolero español en años y a la vez implementar los profundos recortes de costos necesarios para sobrevivir al declive actual de los precios.

Imaz, un ex político vasco que escaló hasta la cima de la empresa al exprimir ganancias al negocio de refinación, se convirtió en presidente ejecutivo hace un año. Sin embargo desde entonces Imaz, de 51 años, había estado a la sombra del presidente de la junta Antonio Brufau, quien renunció a sus funciones ejecutivas el jueves después de una turbulenta década al mando de Repsol. Brufau se quedará en la compañía como presidente no ejecutivo.

A finales del año pasado, Brufau orquestó la compra por US$8.300 millones de Talisman Energy Inc.  una empresa canadiense de petróleo y gas natural. La adquisición es para Repsol una oportunidad para restaurar sus ambiciones más de dos años después que Argentina expropiara una gran parte de sus yacimientos.

Se espera que el acuerdo con Talisman se concluya el 8 de mayo. Mientras Imaz toma responsabilidad por ejecutar la integración, los analistas ya comenzaron a cuestionar el precio que Repsol pagó, a medida que los precios del crudo se mantienen bajos. Imaz dijo que aplicará las lecciones que aprendió durante su gestión al frente de las operaciones de refinación de Repsol para exprimirle ahorros al nuevo negocio expandido de exploración y producción de la compañía.

En los últimos años, las firmas petroleras han cerrado en Europa 20 refinerías que arrojaban pérdidas. Repsol tomó otro camino, asignando a Imaz la supervisión de una renovación de sus refinerías en España a un costo de 4.000 millones de euros (US$4.450 millones) para que pudieran operar a costos más bajos.

“Nos acostumbramos a trabajar muy eficientemente, exprimiendo ganancias cuando los márgenes eran muy estrechos”, dijo Imaz a The Wall Street Journal antes de la transferencia de poder. “Ese es el equivalente de operar con los precios del crudo bajos”.

Imaz dijo que la expansión de Repsol ayudará a exprimir el costo de producir crudo en activos en todo el mundo, incluyendo los enormes recursos de esquisto de Talisman en Norteamérica y sus campos de petróleo y gas en el Mar del Norte y el sudeste asiático.

Repsol actualmente gasta un promedio de US$12 en exploración por cada barril que produce. Imaz dice que puede recortar eso a entre US$6 y US$7 el barril al perforar con mayor selectividad en el portafolio expandido de reservas de la empresa.

“Durante las últimas dos décadas, el sector se encontraba en un ambiente en el que agregar barriles y crecer era lo que más importaba”, dijo. “Todos pusimos a la eficiencia en segundo plano”.

Con los precios del crudo muy por debajo de lo que Repsol calculó al momento de comprar Talisman, Imaz está bajo presión para mostrar resultados rápidamente.

El crudo Brent se cotizaba apenas por debajo de US$80 el barril a finales de noviembre cuando Repsol hizo su valuación final de Talisman. Para el momento en el que se anunció la adquisición en diciembre, el petróleo había caído por debajo de US$65 el barril. El viernes, el crudo cerró a US$66,51 el barril.

Para justificar el precio del acuerdo, Repsol dijo que espera que el crudo Brent suba a US$85 el barril este año y a US$99 en el lapso de tres años. La empresa dijo que el acuerdo tiene sentido incluso si los precios se mantienen entre US$70 y US$80 hasta 2017. “Parece que compraron demasiado temprano”, dijo Pascal Menges, en gestor de fondos en Lombard Odier —el fondo no tiene acciones de Repsol.

Imaz dijo que espera una recuperación del precio del crudo. “No sé si va a tomar tres meses o seis, un año o un año y medio”, dijo. “Pero espero que vuelvan a los US$80 por barril”.

De momento, Imaz no tiene planeadas más adquisiciones grandes. Sumando a Talisman, Repsol tiene un tamaño óptimo, dijo. “Nuestra historia de crecimiento ha terminado, por ahora”.

El sustancial negocio de refinamiento de Repsol le da un colchón financiero a Imaz. En el cuarto trimestre, la división de downstream (cómo se le conoce a las operaciones de refinación y distribución) generó una ganancia de US$370 millones, en comparación a los US$4 millones de ganancia que arrojó la división de upstream (las operaciones de exploración y extracción).

Con un doctorado en química y ninguna experiencia en los negocios upstream, Imaz se ha apurado a aprender sobre el negocio de perforación de Repsol, que con la compra de Talisman crecerá significativamente.

En noviembre, en una reunión con uno de los 20 mayores inversionistas institucionales de la empresa, tuvo que apoyarse en otros ejecutivos para responder a preguntas detalladas sobre las actividades de perforación de Repsol, según un gerente de portafolio que estuvo presente. En la tercer reunión de este tipo, meses después, Imaz pudo defenderse solo.

“Podía preguntarle lo que quisiera”, dijo el gerente de portafolio.

Proveniente de una familia de clase media del pueblo de Zumárraga, Guipúzcoa, Imaz llegó a liderar el Partido Nacionalista Vasco, entonces la mayor fuerza política en el fuertemente industrializado País Vasco. Imaz se retiró de la política en 2007 tras enfrentarse a la fracción de su partido que quería un referéndum sobre la independencia de la región respecto de España, algo a lo que él se oponía.

Brufau, que había conocido a Imaz cuando este era ministro de Industria de la región, lo reclutó para Repsol un año más tarde. Imaz comenzó dirigiendo una de las cinco refinerías de Repsol en España, y luego tomó el mando de las cinco plantas de la compañía. En años recientes, grandes accionistas han estado presionando a Brufau para que delegara para de su control sobre la compañía. En medio de la disputa con Argentina sobre la expropiación de YPF, Repsol comenzó a organizar la transición en el poder, incluyendo la separación de los roles de presidente ejecutivo y presidente de la junta. Ante la opción de tres candidatos, la junta de Repsol eligió a Imaz.

En la reunión anual de accionistas, el jueves pasado, Brufau dijo que la compañía necesitaba un líder “juvenil”.

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