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lunes, 2 de marzo de 2015

Guía de inversión en derivados

 
 
 
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Cuando un particular se acerca a la inversión en renta variable lo hace inevitablemente a través de la compra-venta de acciones. La inversión en acciones nos permite obtener beneficios a través de los dividendos o cuando los valores que tenemos en cartera suben. Sin embargo hay otros productos que nos permiten obtener beneficios tanto cuando la bolsa sube como cuando baja, esos productos son los derivados.
La inversión en derivados es siempre a corto plazo y requiere una constante vigilancia de la evolución de nuestra cartera, por eso no es recomendable para la inmensa mayoría de los inversores particulares. Sin embargo ofrece unas posibilidades de beneficios (cuidado, también de pérdidas) mucho mayor por lo que puede resultar atractiva para aquellos que quieran asumir mayores riesgos. Si bien hay una gran cantidad de productos derivados, los más comunes son los futuros y las opciones.

¿En qué consisten los futuros?

Un futuro, o contrato de futuros, es una compra o venta de un activo con entrega aplazada, esa entrega se produce en la fecha de vencimiento estipulada. El activo puede ser una acción, un índice, divisa, materia prima, etc. lo que nos permite el mercado es traspasar ese contrato antes del vencimiento y obtener una plusvalía o minusvalía en función de la cotización o del precio del bien.
Los futuros se negocian en mercados oficialmente organizados, igual que las acciones.

Características de la inversión en futuros

Como hemos dicho, los futuros tienen una fecha de vencimiento, en función del activo y del mercado en que cotizen ese vencimiento puede ser mensual (como es el caso del Ibex-35 cuyo vencimiento es cada tercer viernes del mes) o trimestral. Al efectuar una compra o venta de un futuro se exige un depósito de garantía, que se deposíta en la Cámara de Compensación y Liquidación del Mercado de Futuros (el MEFF es España) y la Cámara se encarga diariamente de ajustar los beneficios o pérdidas que se obtienen.
La inversión en futuros permite vender contratos que no hayamos comprado previamente. Cuando un inversor se quiere posicionar al alza en un valor compra futuros sobre el mismo, los compra previamente para venderlos más adelante más caros y así obtener un beneficio. Sin embargo si su previsión es que el valor baje, lo que se hace es vender futuros sobre el mismo al precio de ese momento para comprarlos más baratos una vez que esa caida se confirma, vendiendo a un precio y comprando más barato es como se manifiesta el beneficio.
Además hay que tener en cuenta que ese beneficio (o pérdida) que se obtiene en la compra-venta se multiplica por el apalancamiento del mismo. El apalancamiento es el factor por el que se multiplica la diferencia entre el valor de compra y de venta de cada operación, en el caso del Ibex-35 el factor es 10 por lo que por cada punto de diferencia que marca el índice, el beneficio o pérdida es de 10 euros por cada contrato de futuros que tengamos.

La operativa en la inversión en futuros

La operativa en la inversión en futuros se inicia eligiendo el activo en el que vamos a invertir, hay que tener en cuenta que cada activo tiene asociada una garantía y un apalancamiento diferente y por lo que debemos tener en cuenta esto a la hora de decidirnos por uno u otro. Después debemos determinar sobre qué vencimiento de futuros de ese activo vamos a operar. Normalmente se escoge el de vencimiento más cercano ya que es el que mayor volumen de operaciones soporta.
Una vez que hemos tomado la posición (larga si es alcista o corta en el caso de ser bajista) podemos liquidar la misma en cualquier momento teniendo en cuenta que las compras y ventas se compensan entre sí, por lo que no podemos estar, al mismo tiempo, cortos y largos en el mismo tipo de contrato con idéntico vencimiento, algo que, como ya veremos posteriormente, sí podemos hacer en las opciones.
Una vez terminada la sesión, el Regulador llevará a cabo la liquidación de los beneficios o pérdidas obtenidos ese día y los abonará o cargará en la cuenta asociada a nuestra inversión. Si mantenemos la posición en el momento del vencimiento, el contrato se extingue y el Regulador cerrará esa posición liquidando los contratos.

¿En qué consisten las opciones?

Una opción es el derecho de compra o venta de un activo en una fecha futura a un precio prefijado. Hay que tenr en cuenta que lo que adquirimos es un derecho de compra o venta y no una obligación, si llegada la fecha de vencimiento no nos interesa ejercer esa opción, podemos renunciar a ella, perdiendo en este caso la prima pagada.
A las opciones de compra se les llama calls y a las opciones de venta se les llama puts. Los calls representan posiciones alcistas y los puts bajistas y, como en el caso de los futuros, se pueden comprar para luego venderlos y venderlos para comprarlos posteriormente. Al igual que en el caso de los futuros estos productos tienen un gran apalancamiento y una fecha de vencimiento y como en el caso anterior pueden comprarse y venderse opciones sobre acciones, índices, materias primas, divisas, etc.

Características de la inversión en opciones

Una opción se puede comprar con distintos precios de ejercicio. Como ya hemos dicho al comprar o vender una opción adquirimos el derecho a comprar o vender ese activo en una fecha determinada, pero también a un precio determinado, eso es lo que se denomina precio de ejercicio. Por ejemplo si compramos una opción sobre el IBEX-35 a 10.500 el 20 de junio, podremos comprar en esa fecha el Ibex-35 a ese precio independientemente de la cotización ese día.
Realmente lo que se negocia es la prima de la opción, la prima es lo que nosotros pagamos por esa opción y su valor fluctua en función de lo favorable del precio de ejercicio de la opción según se acerca la fecha de vencimiento. Lo que se liquida es el beneficio o la pérdida resultante de la diferencia entre la prima que pagamos y la que nos pagan cuando vendemos o cuando se llega al vencimiento.
Al igual que en el caso de los futuros, cuando se venden opciones, el regulador exije al vendedor el depósito de una garantía que se calcula en función del tamaño del contrato. En la valoración de las opcines intervienen dos componentes: el valor temporal y el valor intrinseco. El valor intrínseco es el beneficio que se obtendría si el inversos ejercitase en ese momento la opción que posee y el valor temporal es la diferencia entre la prima de la opción y el valor intrínseco.
Según estas últimas definiciones se suele hablar de opciones en dinero cuando las opciones tienen un valor intrínseco positivo, es decir que si ejecutásemos la opción en ese momento obtendríamos un beneficio; opciones a dinero cuando el precio de ejecución coincide con el del vencimiento; y opciones fuera de dinero que son aquellas con valor intrínseco negativo, es decir que su valor de ejecución está por debajo del de vencimiento, por lo que si la ejecutasemos en ese momento perderíamos dinero.

La operativa de inversión en opciones

Una operativa muy típica y básica en opciones es utilizar estos instrumentos como cobertura. Si tenemos en cartera una determinada acción, podemos comprar puts de esa acción con el objetivo de que, si la acción cae, compensar las pérdidas que sufrimos en el valor con el beneficio de los puts, mientras que si la acción sube ganaremos con la revalorización de esos títulos y sólo perderemos la prima pagada por esos puts.
Sin embargo la operativa en opciones ofrece muchas más posibilidades, aquí no hay limitación en cuanto a posicionarnos alcistas y bajistas sobre un mismo valor comprado calls y puts del mismo vencimiento por lo que hay múltiples posibilidades de llevar a cabo distintas estrategias de inversión.

Estrategias básicas

A diferencia de la inversión en futuros, que tiene unas posibilidades más limitadas, las opciones nos permiten una variedad de estrategias enorme. Las dos estrategias básicas son la compra de calls, si esperamos un alza en el precio del subyacente, o la compra de puts si pensamos que la cotización del mismo va a bajar.
Pero ¿qué podemos hacer si esperamos un movimiento violento del mercado pero no sabemos en qué sentido se va a producir? Imaginemos que una empresa va a publicar resultados y que éstos pueden influir en su cotización, pero no sabemos si los resultados van a ser positivos, y el valor subirá, o negativos, que supondrá una gran caida en la cotización.
En este caso podemos optar por una estrategia llamada straddle que supone comprar una call y una put sobre ese valor con el mismo precio objetivo y el mismo vencimiento. De esta manera podremos obtener el beneficio que nos otorgue la opción que se asocie al movimiento correcto, call si el valor sube o put si baja, y sólo perderemos la prima pagada por la opción contraria al movimiento. No olvidemos que este sistema sólo funciona con movimientos violentos del mercado, ya que el beneficio de la opción acertada ha de compensar la pérdida de la prima pagada por la opción errónea.

Multiples estrategias

Pero, además de las que ya hemos comentado, la operativa en opciones nos permite otras muchas estrategias ya que podemos combinar compras o ventas de calls y/o puts “jugando” con el precio objetivo, con el vencimiento, etc.
Estas combinaciones nos permite operar tanto en mercados alcistas como en bajistas o, incluso, en mercados indecisos con alta o con baja volatilidad. Esto que añade un mayor atractivo a la inversión en opciones frente a la tradicional compra-venta de acciones.
La inversión en derivados ofrece múltiples alternativas a aquellos que quieran destinar parte de su capital a este tipo de productos. Esas múltiples alternativas requieren un profundo estudio de las mismas y un mayor conocimiento del mercado para poder alcanzar mejores resultados.
En Actibva | Guía de inversión en derivados: Warrants vs CFD’s

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