El temor a un estancamiento vuelve a Europa con la débil subasta de liquidez del BCE.
Las esperanzas de que el Banco Central Europeo recurra a las compras de bonos gubernamentales aumentaron el jueves después de que la decepcionante oferta de liquidez barata del BCE generase nuevas dudas sobre los esfuerzos de los políticos para prevenir el estancamiento.
El banco inyectó 129.800 millones de euros en el sistema bancario de la eurozona mediante otra oferta de préstamos a cuatro años, pero el dato sólo cubrió las expectativas más modestas del mercado.
El BCE planea ampliar su balance en un billón de euros a niveles de 2012 con el fin de aumentar la inflación y estimular el crecimiento en la eurozona. Los precios subieron un 0,3% en el año hasta noviembre, lo que hace crecer el temor a que la región pueda entrar en un periodo prolongado de estancamiento similar al de Japón.
Pero el BCE muestra división de opiniones en torno al lanzamiento de un programa de expansión cuantitativa a gran escala. Esta política choca con la fuerte oposición del presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, y de otros miembros del ala dura del consejo de gobierno del Banco.
Consideran que las medidas puestas ya en marcha por el Banco Central, que incluyen la compra de bonos garantizados y valores respaldados por activos y la subasta de liquidez barata a entidades de crédito de la eurozona, bastan para elevar la inflación al objetivo del BCE de por debajo pero cerca del 2%. Pero los analistas creen que la floja acogida de la subasta del jueves ha debilitado su posición.
La probabilidad de un QE a gran escala aumentó a principios de este mes cuando el BCE cambió su lenguaje para decir que “pretendía” y no que “preveía” expandir su balance a tres billones de euros.
La subasta del jueves sugirió que el Banco Central tendrá dificultades para alcanzar ese nivel sin tomar nuevas medidas –especialmente si se tiene en cuenta que se espera que los bancos tengan que devolver cientos de miles de millones de euros de préstamos pendientes del BCE en los próximos meses. “Pensamos que las medidas que el BCE ha anunciado hasta el momento distarán del objetivo … entre 400.000 y 600.000 millones de euros”, advierte Huw Van Steenis, de Morgan Stanley.
Algunos observadores del BCE creen que el banco podría optar por lanzar un amplio paquete de compras de activos, incluidos bonos soberanos, ya en su próxima reunión sobre política monetaria en enero”.
“En comparación a cuando se anunciaron las subastas, las perspectivas de inflación ya han empeorado. Confiamos en que el BCE se esté decantando por el anuncio de [compras de activos] soberanos, y pensamos que hay muchas probabilidades de que esto suceda en enero”, explica Nick Matthews, un economista de Nomura.
Sin embargo, otros creen que las divisiones dentro del consejo refrenarán a los que defienden el QE.
“Lo que temo es que no se llegue a un acuerdo en enero y la actuación tenga que esperar hasta marzo”, señala Alberto Gallo, de Royal Bank of Scotland. “También me preocupa que no haya un acuerdo sobre un paquete sustancial”.
Benoît Cœuré, un miembro del consejo ejecutivo del BCE, aseguraba que la subasta del jueves “entró dentro de los cálculos y expectativas del BCE y del mercado”. No obstante, analistas encuestados por Bloomberg la semana pasada habían previsto que las entidades de crédito de la eurozona solicitarían 170.000 millones de un posible total de 317.000 millones de euros. Aunque otros sondeos habían calculado cantidades más pequeñas, el resultado se situó en el tramo bajo de la mayoría de las previsiones. En la subasta participaron 306 bancos.
La oferta es la segunda de ocho subastas, conocidas como “Operaciones de Refinanciación a Largo Plazo Programadas”, que permiten a los bancos financiarse a tipos ultra bajos si aceptan la condición de dar préstamos a las empresas y los hogares de la región. Las seis subastas restantes tendrán lugar a lo largo de los dos próximos años.
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