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viernes, 29 de abril de 2016

Nozick - Por que los intelectuales se oponen al liberalismo

0004 Nozick - Por que los intelectuales se oponen al liberalismo.pdf by Javier De Ory Arriaga

Anarquia, Estado y Utopia de Robert Nozick

Anarquia, Estado y Utopia de Robert Nozick.pdf by Javier De Ory Arriaga

Reflexiones sobre el origen del Estado de Hans-Hermann Hoppe.

Reflexiones sobre el origen del Estado de Hans-Hermann Hoppe.pdf by Javier De Ory Arriaga

La fachada intelectual para el socialismo




Comparada con la vida en los países de Occidente –donde el sector socializado es considerable– la vida en el socialismo total es miserable. El estándar de vida es tan deplorable que, en 1961, el gobierno de la socialista Alemania Oriental construyó un sistema de muros, alambre de púas, cercas electrificadas, campos minados, dispositivos de tiro automático, torres de vigilancia, perros amaestrados y vigilantes, a lo largo de 900 millas, para evitar que la gente huyera del socialismo.
La evidencia empírica muestra que el socialismo es un fracaso evidente. Y la causa del fracaso socialista es transparente como el cristal: casi no existe propiedad privada de los medios de producción, y casi todos los factores de producción son de propiedad común de la misma manera en que los estadounidenses son dueños del Servicio Postal.
¿Por qué entonces, gente aparentemente seria todavía promueve el socialismo? Y, ¿por qué existen aún millares de científicos sociales que quieren poner más y más factores de producción bajo control social en vez de control privado?
Por una parte, claro, algunos socialistas pueden ser simplemente malévolos. Puede que no tengan nada contra la miseria, especialmente si es solamente la miseria de otros y están a cargo de administrarla mientras viven muy bien, en realidad.
Pero estoy interesado en aquellos que promueven el socialismo porque es supuestamente más “productivo” que el capitalismo. Ellos alegan que la evidencia que demuestra lo contrario, como en Alemania Oriental, está fuera de lugar o probablemente es accidental.
Pero, ¿cómo puede alguien negar que las experiencias de Alemania Oriental o Rusia constituyen una evidencia decisiva contra el socialismo? ¿Cómo puede cierta gente salirse con la suya al divulgar la visión absurda de que la evidencia contra el socialismo es meramente fortuita?
La respuesta radica en la -aparentemente respetable- filosofía empirista. Es el empiricismo lo que escuda al socialismo de su refutación por cuenta de su propio fracaso, y le da al socialismo la credibilidad que aún tiene.
Es por eso que la crítica misesiana del socialismo ataca tanto el socialismo como el empirismo. Ésta explica que existe una necesaria conexión entre el socialismo y los bajos estándares de vida; la experiencia rusa no es accidental; y el esfuerzo del empirista de hacerla parecer un accidente está fundamentado en el error intelectual.
El empirismo está basado en dos presunciones fundamentales: primero, uno no puede saber nada sobre la realidad con certeza de forma a priori; y segundo, una experiencia no puede probar definitivamente que la relación entre dos o más eventos existe o no. Si se utilizan estas dos premisas como el punto de partida, es fácil despreciar las refutaciones empíricas del socialismo.
El socialista empirista no niega los hechos. De hecho admitirá -muy a su pesar- que los estándares de vida son deplorables en Rusia y en Europa del Este (al momento del artículo). Pero alega que esa experiencia no constituye una prueba en contra del socialismo. En vez de eso, dice el empirista, que las condiciones miserables son el resultado de circunstancias olvidadas o no controladas que serán abordadas en el futuro, luego del cual todos verán que el socialismo significa estándares de vida más altos.
De la mano del empirismo, incluso las abrumadoras diferencias entre Alemania Oriental y Alemania Occidental pueden ser explicadas entonces completamente. El empirista dice, por ejemplo, que se debe a la ayuda del Plan Marshall recibida por Alemania Occidental mientras que Alemania Oriental tuvo que pagar reparaciones a la Unión Soviética; o porque la Alemania Oriental incluía las provincias rurales y menos desarrolladas de Alemania; o debido a que la mentalidad esclavista no fue desechada en la región oriental si no hasta más tarde relativamente; etc., etc.
Ni siquiera el experimento más perfectamente controlado puede sacarnos de este predicamento, porque es imposible controlar cada variable que pueda concebirse como influyente en la variable que tratamos de explicar. Ni siquiera conocemos todas las variables que componen el universo, lo que deja todas las preguntas abiertas a experiencias de reciente descubrimiento.
De acuerdo con el empirismo, no existe forma en que se pueda descartar ningún evento como una causa posible de alguna otra cosa. Incluso las cosas más absurdas –dado que hayan acontecido antes en el tiempo- pueden ser causas probables. Por lo tanto el número de excusas no tiene fin.
El socialista empirista puede descartar cualquier cargo que se le levante al socialismo siempre y cuando esté basado solamente en evidencia empírica. Puede alegar que debido a que no podemos saber el resultado de las políticas socialistas en el futuro, debemos probarlas y dejar que la experiencia hable por sí sola. Y no importa que tan malos sean los resultados, el socialista empirista puede rescatarse a si mismo culpando a alguna variable -hasta el momento olvidada- que parezca más o menos plausible. Formulará una nueva hipótesis revisada, y debe supuestamente ponérsela a prueba durante tiempo indefinido.
El empirista dice que la experiencia puede decirle que un esquema de política socialista no alcanzó el objetivo de producir más riqueza. Pero nunca podrá decirle si uno ligeramente distinto producirá mejores resultados. Ni podrá la experiencia decirle que es imposible mejorar la producción de bienes y servicios, o elevar los estándares de vida, a través de cualquier política socialista.
Ahora vemos que tan dogmática es en realidad la filosofía empirista. Muy al contrario de su supuesta apertura y apego a la experiencia, el empirismo es una herramienta intelectual que le inmuniza a uno completamente de la crítica y la experiencia. Es el medio perfecto para la deshonestidad intelectual que permite escudar al socialismo de la deslumbrante verdad de su propio fracaso.
Los aportes económicos de Mises demuestran que el socialismo falla porque viola los principios irrefutables de la Economía –entre ellos la ley de intercambio, la ley de utilidad marginal decreciente, la ley ricardiana de asociación, la ley de controles de precios, y la teoría cuantitativa del dinero- que pueden ser deducidas del axioma de la acción humana mediante la lógica aplicada. Y por lo tanto podemos saber –de antemano y con absoluta certeza- las consecuencias del socialismo dondequiera que se lo aplique.
Si queremos desenmascarar al socialismo, debemos atacar el absurdo error intelectual que representa el empirismo. Y si queremos derrotar al socialismo, debemos consolidar un sólido argumento misesiano basado en la lógica de la acción humana y las irrefutables leyes de la Economía.
Publicado originalmente en The Free Market, Febrero 1988 Volumen VI, Número 2.
Traducido por Juan Fernando Carpio

Robert Michels

ROBERT MICHELS.pdf by Javier De Ory Arriaga

LA CLAVE ¿Hay Democracia En España? Mayo 1992

Miguel Anxo Bastos

Alberto Benegas Lynch

Análisis sobre Latinoamérica - Carlos Alberto Montaner y Alberto Benegas Lynch (h.)


Carlos Alberto Montaner es escritor y periodista, fundador y presidente de la Unión Liberal Cubana y vicepresidente de la International Liberal. Alberto Benegas Lynch (h) es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional (Argentina) y Vicepresidente-Investigador Senior de la Fundación Friedrich A. von Hayek. 

Créditos
Análisis sobre Latinoamérica
Carlos Alberto Montaner, Alberto Benegas Lynch

Programa: Libre Encuentro
Guatemala, 8 de agosto de 2006

Libertad y tecnología: la singularidad tecnológica

La innovación y el mercado como inspiradores del futuro

La desigualdad como pretexto para la voracidad fiscal

INDITEX: GARANTÍA SOCIAL




Inditex es una compañía que despierta odios cuasi viscerales en una parte de la sociedad española. No es casualidad, pues encarna todo cuanto los anticapitalistas odian: se trata de una de las mayores empresas del planeta surgida de la nada en un sector aparentemente caduco —el textil— desde una pequeña población gallega —Arteixo— y de las manos de un señor que abandonó los estudios a los 12 años y que merced a todo ello se ha convertido en el hombre más rico del mundo. Inditex desafía el sentido común económico de quienes creen que son los políticos quienes crean la riqueza: Inditex ni necesitó de grandes infraestructuras públicas que interconectaran Arteixo con el resto de España, ni de fuertes subvenciones estatales a la I+D+i, ni de un torrente de gasto en educación pública para formar y capacitar a Amancio Ortega. No: Inditex apenas requirió de una buena idea de negocio (adaptar inmediatamente el diseño de la ropa a las cambiantes necesidades de los consumidores y abastecer sus tiendas en el menor tiempo posible gracias a una excelente logística) y de la austera reinversión orgánica de los expansivos beneficios que iba cosechando. Buenas ideas más crecimiento vía ahorro interno igual éxito empresarial global.
Mas, acaso por tamaños logros, los reproches anticapitalistas contra Inditex sólo han hecho que arreciar según ha pasado el tiempo. El principal, que la empresa textil explota a miles de ciudadanos en países como Camboya, Bangladesh o Vietnam. Poco importa que sólo un 35% de todas las prendas que comercializa Inditex se produzcan en Asia, que las suministren esencialmente proveedores externos a la propia compañía, y que Inditex fiscalice a más del 90% de esos proveedores a través de auditorías sociales que garantizan la inexistencia de trabajo forzoso o infantil, el respeto a libertad de asociación sindical o unas adecuadas condiciones de higiene y seguridad. La sombra del amaño y de la manipulación siempre pesará sobre Inditex. Y, precisamente por ello, la empresa gallega acaba de suscribir un acuerdo con el sindicato mundial IndustriALL para que sus inspectores formen parte de esas auditorías y controlen directamente las condiciones laborales de sus proveedores. Luz y taquígrafos para demostrar de una vez que la fuente de beneficios de Inditex no reside en la explotación de los trabajadores, sino en el ingenio empresarial para lograr ofrecerle al consumidor justo aquello que desea en un menor tiempo y a un menor coste que sus competidores.

La balanza por cuenta corriente registró un déficit de 2.100 millones hasta febrero


http://www.expansion.com/
Reloj en la fachada de la sede del Banco de España, en la Plaza de...
Reloj en la fachada de la sede del Banco de España, en la Plaza de Cibeles en Madrid.EFE


La balanza por cuenta corriente registró un déficit de 2.100 millones de euros en los dos primeros meses del año, un 12,5% menos que en el mismo periodo de 2015, según datos del Banco de España.
El saldo de la balanza por cuenta corriente, que mide los ingresos y pagos al exterior por intercambio de mercancías, servicios, rentas y transferencias, que se registró hasta febrero se explica por el menor superávit de bienes y servicios y el menor déficit de la balanza de rentas.


En concreto, la balanza de bienes y servicios obtuvo un superávit de 1.600 millones de euros hasta febrero, frente a los 1.900 millones de euros del mismo periodo de 2015, mientras que la balanza de rentas primaria y secundaria registró un déficit de 3.700 millones de euros, en contraste con el saldo negativo de 4.300 millones de euros de los dos primeros meses de 2015.

La banca en la sombra dispara el número de operaciones en España, pero reduce el volumen

POR Inés Abril (http://www.expansion.com/)
DreamstimeExpansión

Unas 24 compañías apelaron el año pasado a la financiación alternativa, un 67% más.

Los bancos no lo han puesto fácil. El escenario de tipos de interés y de caída de márgenes los ha empujado de vuelta al negocio del crédito. Y han regresado con tal intensidad que el Banco de España teme que se hayan pasado de frenada y estén prestando a tipos de interés que no les cubren ni los costes ni las potenciales pérdidas.

Pero incluso con ese grado de competencia, la banca en la sombra consiguió abrirse camino en España el año pasado como financiador alternativo. «Cuando se trata de un préstamo tradicional con una estructura corriente, los fondos de deuda tienen poco que hacer frente a la banca», señalan fuentes financieras. Así que estas compañías están buscando otros nichos de mercado. «Están creciendo mucho en las financiaciones a empresas de mediana capitalización y siempre que hay estructuras más elaboradas, como una recapitalización para pagar dividendo o una adquisición», explica Joaquín Gonzalo, socio de Atlas Montalbán Capital.

El resultado es que 24 compañías apelaron el año pasado a la financiación alternativa para cubrir sus necesidades de recursos y una de ellas (Carbures) lo hizo por partida doble. Eso supone que se cerraron 25 operaciones de préstamo directo (direct lending, en la terminología anglosajona) por parte de la banca en la sombra, frente a 15 en 2014, según un informe realizado por Atlas Montalbán Capital. La subida es del 67%.

Isolux, Telvent, Aliseda o Aktua están entre los nombres que recurrieron el año pasado a fondos de deuda o a bancos como Deutsche Bank o ING, que tienen departamentos especializados en finanzas estructuradas. Del otro lado, nombres como Oquendo, Black Toro Capital y Highbridge, los tres fondos que más financiaciones concedieron, con cinco, cuatro y tres préstamos por cabeza, respectivamente.

Incus Capital, Muzinich, KKR o CVC están también en una lista que suma 17 fondos o firmas de deuda. En 2014 fueron doce las entidades que participaron en España en operaciones de préstamo directo, así que la presencia de la banca en la sombra en territorio nacional también crece por esa vía.

Operaciones más pequeñas

La cara menos positiva es que el volumen que movieron estas operaciones fue el mismo o incluso algo inferior al del 2014. «El año pasado hubo más operaciones, pero fueron de menor tamaño porque algunos fondos están entrando en financiaciones más reducidas, de cinco o diez millones de euros, a las que la banca tradicional o las firmas de préstamo directo de mayor tamaño no estamos yendo», señala Jesús Medina, director de Finanzas Estructuradas de Deutsche Bank.

Tampoco los ingresos son los mismos que eran, porque los fondos han tenido que resignarse a bajar los tipos de interés a los que prestan para competir con la banca y con el entorno creado por las políticas ultralaxas de los bancos centrales. «Los tipos han bajado y la rentabilidad de los activos, también. Con los tipos a cero, los inversores se conforman con rentabilidades más bajas y el coste de la financiación no puede estar desvinculado de las expectativas de retorno», asegura el directivo de Deutsche Bank.

Distintos actores del negocio de banca en la sombra lo certifican. «Los diferenciales que pedimos están por debajo del 10%», afirmó Luis Felipe Castellano, socio de N+1 Private Debt, en unas jornadas sobre el préstamo directo organizadas por Ascri, la patronal del capital riesgo.

Y las tasas de retorno medias están incluso por debajo. Según los cálculos de Deutsche Bank, en la financiación a infraestructuras los tipos están ahora cerca del 3%, cuando hace uno o dos años estaban en el entorno del 6%. En el préstamo directo a otro tipo de empresas, los tipos estaban hace poco en el 12% y ahora se encuentran entre el 6% y el 8%. La rebaja, por tanto, llega al 50%.

«Hay muchas entidades prestando dinero y las necesidades de financiación de la economía española no están subiendo: el crédito nuevo no compensa el crédito que vence», resume Jesús Medina.

Ahora, la esperanza de las firmas de financiación alternativa es que los bancos pisen el freno. «La reciente volatilidad macroeconómica está reduciendo los niveles de aseguramiento de los bancos y potencialmente puede incrementar sus márgenes, así que podría haber más oportunidades para los fondos de deuda», resalta el informe de Atlas Montalbán Capital.

Prosperidad económica y elecciones

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Desde la publicación del libro de Aron Acemoglu y James Robinson, Por qué fracasan los países, se vio cómo la política puede generar riqueza o destruir económicamente un país. Bastan medidas inclusivas para lo primero, y extractivas para lo segundo. Siendo este último caso cuando las decisiones políticas acaparan todo el espacio que debería corresponder a la iniciativa empresarial.


Durante cuatro meses hemos vivido una situación en España en la que se ha dado mucho más lo extractivo que lo inclusivo. Poco o nada se ha hablado de los verdaderos problemas que tiene España y que tienen los españoles. Aparte de vaguedades, no se ha escuchado ninguna propuesta concreta respecto de los problemas que tenemos, ni en el Parlamento ni por parte de los líderes políticos.

Nadie ha hablado de cómo poner una senda que asegure la prosperidad de los que aquí residimos. Nos hemos quedado en mensajes repetitivos que, de un lado, sólo persiguen desalojar al actual inquilino de la Moncloa, y del otro, la estrategia de convertir en necesidad juntar agua y aceite, a sabiendas de que es imposible.

Se podrá argumentar que existen 200 propuestas sobre la mesa, que pasan, en lo esencial, por deshacer todo lo hecho durante los cuatro años anteriores. Se dirá que hay que poner en marcha un Gobierno progresista y reformista sin saber exactamente qué es lo que significa. O se podrá intentar convertir a España en una nación de naciones de corte bolivariano, yendo más allá de lo que perseguía el presidente anterior, que no era sino algo parecido quitando el término bolivariano.

Aún así, nadie habla de los desafíos que tiene España que, en síntesis, son tres: disminuir la frontera que nos separa de los países más ricos, mejorar nuestra posición en la economía global y aumentar el capital humano combatiendo el serio problema del desempleo y el envejecimiento de la población española. Tres aspectos que, de mejorar, irían en la senda de aumentar la prosperidad de los que aquí vivimos.

Ya que de resolver estos tres problemas se podría dar solución a otras dos preguntas que aún están sin respuesta y que nadie dice a las claras cómo lo resolvería: ¿por qué el PIB per cápita español es 20 puntos porcentuales menor que el de los países europeos más ricos? ¿Por qué nuestra productividad por hora trabajada o nuestro desempleo respecto de tales países es una cifra parecida a la anterior?

Unas preguntas que se enlazan con otras: ¿bastaría derogar la actual Ley de Educación para que España mejorara la distancia de casi 30 puntos que le separa de estos países en fracaso escolar? ¿Cómo se resolvería el gap del 50% que tenemos de diferencia en gasto de I+D respecto al PIB con esos mismos países? ¿Derogando la actual reforma laboral se conseguiría mejorar el ineficiente mercado de trabajo español?

Lo que nos retorna al problema del capital humano, algo que necesita importantes mejoras en España, ya que sólo se conseguirá disminuir la distancia con los países a los que aspiramos parecernos si aumenta el capital humano, a la vez que lo hace el capital tecnológico y, por supuesto, la tasa de empleo.

Y es que cuando se compara la tasa de empleo con el índice de calidad institucional (Worldwide Governance Indicators), sorprende el hecho de que España, teniendo un índice similar al de otros países desarrollados, se dispara en desempleo. Y esto ¿por qué? Precisamente por lo que se quiere mantener: una deficiente negociación colectiva que separa los salarios de la productividad, una enorme rigidez salarial, una desfavorable fiscalidad del empleo, unas excesivas indemnizaciones en los despidos, etc.

A lo cual se unen los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) como método para buscar la eficiencia empresarial vía costes, en lugar de hacerlo con aumento de la productividad. Lo que se agrava por el pequeño tamaño de la empresa española comparado con el de las empresas de los países más avanzados. Una circunstancia que limita las capacidades exportadoras de España. Aspectos que no se resolverán mediante una política fiscal más exigente como algunos preconizan.

Se vuelve a la casilla de salida de esta interminable batalla electoral que dura ya demasiado tiempo. Quizás algunos nos querrán convencer de que en cuatro años un nuevo Gobierno de corte progresista o reformista nos pondrá a la altura de Corea del Sur en modelo educativo, en productividad o en empleo. Quizás, por el contrario, tengamos que escuchar los mismos argumentos que hemos oído en los últimos meses, donde todos han perdido la centralidad, incluso el partido que empezó en el centro y se escoró a la izquierda sin saber por qué.

Quizás se vuelva a sacar el arma de la corrupción cuando lo que se espera es que se corte de raíz el problema. O quizás alguien sensato piense que la mayoría de la población no quiere exclusiones de unos y otros, y que espera lo que se supone que han de hacer los políticos: mejorar la prosperidad del país en un mejor reparto de la riqueza para los de ahora y los que vendrán.

El fondo soberano de Noruega pierde más de 9.000 millones de euros en el primer trimestre

http://www.eleconomista.es/
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El Fondo Global de Pensiones del Gobierno de Noruega el mayor fondo soberano con un capital de 7,084 billones de coronas noruegas (767.259 millones de euros) registró pérdidas de 85.000 millones de coronas noruegas (9.206 millones de euros) en el primer trimestre del año, lo que representa una caída de la rentabilidad del 0,6%.



El fondo, que invierte en el exterior los ingresos procedentes del gas y el petróleo y está gestionado por Norges Bank Investment Management (NBIM), entidad adscrita al banco central noruego, acumula así una rentabilidad negativa del 3,03% en el último año, tras sufrir pérdidas en tres de los cuatro últimos trimestres.


En los tres primeros meses de 2016, el mayor fondo soberano mundial tenía un 59,8% de sus recursos invertidos en acciones, un 37% en renta fija y el 3,1% en activos inmobiliarios.
La significativa volatilidad de los mercados y la apreciación de la corona frente a las principales monedas fueron en gran parte responsables de la negativa evolución de la entidad.

Cae la rentabilidad

En concreto, las inversiones en acciones registraron una pérdida de rentabilidad del 2,9%, mientras que las posiciones en bonos reportaron una ganancia del 3,3%. Por su parte, el rendimiento de las inversiones inmobiliarias bajó un 1,3%.


"Los dos primeros meses de 2016 se caracterizaron por la volatilidad y la preocupación por la desaceleración de China, aunque las turbulencias se relajaron considerablemente en marzo", destacó Trond Grande, viceconsejero delegado de NBIM.


Asimismo, en el primer trimestre del año, la entidad sufrió la primera retirada de dinero de su historia por parte del Gobierno, que sacó entre enero y marzo un total de 25.000 millones de coronas (2.708 millones de euros).

Cebrián vs. Escolar


El despido del conocido periodista Ignacio Escolar por parte de la Cadena Ser después de que su periódico, Eldiario.es, contribuyera a divulgar la noticia de que el presidente de Prisa está relacionado con los “papeles de Panamá” (a través de su ex mujer y de la petrolera Star Petroleum) ha vuelto a azuzar la polémica sobre la libertad de prensa. ¿Acaso semejantes prácticas no atentan contra la libertad de expresión y deberían ser reguladas por el Estado?

Como suele suceder con aquellos asuntos que nos desagradan profundamente, la mayoría de análisis tienden a mezclar dos cuestiones que deberían separarse radicalmente: nuestra valoración sobre las decisiones ajenas y nuestra valoración sobre si tenemos derecho a interferir coactivamente en las decisiones ajenas.

En cuanto a lo primero: ¿ha obrado correctamente Juan Luis Cebrián a la hora de despedir a Escolar? No: ni como periodista ni como presidente de una empresa de comunicación. Como periodista, debería ser consciente de que la forma de contrarrestar una información no es silenciarla —de manera, además, completamente estéril en un mundo donde internet y las redes sociales amplifican sobremanera el Efecto Streisand— sino en todo caso proporcionar nueva información que la desmienta. Un grupo de comunicación que hace gala de ejercer un periodismo independiente, imparcial, objetivo y global no puede, en coherencia, cortarle la cabeza a un colaborador por publicar una noticia que afecta a las estrategias de optimización fiscal de su presidente o de su círculo de confianza.
Parece más bien una caprichosa vendetta personal de Cebrián contra Escolar que una decisión estratégica en interés de los accionistas
A su vez, como presidente de ese grupo de comunicación, tampoco parece una decisión demasiado inteligente: su cese parece más bien una caprichosa vendetta personal de Cebrián contra Escolar que una decisión estratégica en interés de los accionistas. El despido de Escolar no sólo priva a la audiencia de la Ser de un contertulio que probablemente contara con bastante tirón entre su espectro ideológico mayoritario, sino que no contribuye en nada a mejorar la imagen de marca del grupo Prisa: en el fondo y en la forma, no se atisba demasiada inteligencia empresarial en la decisión y sí bastante torpeza. Y ésa es la cuestión: Cebrián no es el dueño y señor de Prisa, sino un gestor que debería velar por los intereses de unos accionistas que no parece que se estén promoviendo mediante el cese de Escolar.

Por supuesto, los habrá que efectuarán una valoración totalmente contraria a la anterior y celebrarán la decisión de Prisa: algunos calificarán a Escolar de desleal hacia el medio que lo contrataba; otros se alegrarán de que Escolar pruebe la amarga medicina que él mismo había recetado para otros periodistas o analistas; y aun otros brindarán simplemente por cualquier hecho que perjudique al director de Eldiario.es por pura animadversión personal. Mas, por muy débiles que puedan parecernos tales argumentos —en general, debería resultar obvio que, dejando a un lado nuestras filias y fobias particulares, despedir a un periodista por destapar una información molesta no contribuye a mejorar la calidad del periodismo de un país—, resulta tan legítimo manifestarlos y defenderlos como hacerlo con los (a mi juicio más sensatos) razonamientos opuestos.

Y he ahí donde debemos conectar con la segunda parte del debate que casi siempre aparece entremezclada, a saber, si podemos dar el salto de emitir juicios de valor sobre el comportamiento de terceros a imponerles a esos terceros nuestros juicios de valor. A la postre, que las valoraciones sobre el despido de Escolar sean plurales —desde quienes lo aplauden a quienes lo deploran— sirve para mostrar, como poco, las dificultades operativas que existen a la hora de querer imponerlas regulatoriamente. ¿Bajo qué preferencias deberíamos someter a Prisa? ¿Bajo las de aquellos que se indignan contra el despido de Escolar o bajo las de aquellos que lo jalean?
Los controles estatales son armas de doble filo: del mismo modo que en algunos momentos te pueden beneficiar, en otros te pueden perjudicar gravemente
Quienes defienden algún tipo de control estatal —ya sea parlamentario o con democracia directa— sobre los medios de comunicación suelen hacerlo bajo la hipótesis implícita de que esos controles estatales beneficiarán a la difusión de sus ideas: en este caso, verbigracia, impidiendo que Prisa despida a Escolar para que éste pueda continuar divulgándolas desde la Ser. Pero lo cierto es que los controles estatales son armas de doble filo: del mismo modo que en algunos momentos te pueden beneficiar, en otros te pueden perjudicar gravemente. Por ejemplo, en un país con mayoría electoral de derechas, ¿no correrían los periodistas de izquierdas el riesgo de ser excluidos democráticamente de los medios de comunicación? O, a la inversa, en un país con mayoría electoral de izquierdas, ¿no correrían idéntica suerte los periodistas de derechas? Es decir, con controles estatales/democráticos de los medios de comunicación, ¿no cabría la posibilidad de que las mayorías gobernantes hubiesen impuesto el cese de Escolar incluso antes que Cebrián y que hubiesen vetado su presencia no solo en Prisa sino en cualquier otro medio de comunicación? Por supuesto que sí: de hecho, la gestión que se efectúa de las televisiones públicas —gestión que refleja las contingentes mayorías electorales— nos proporciona indicios bastante inquietantes del sectarismo y del abuso de poder que tendería a preponderar en un medio al albur de una determinada mayoría ideológica.

Frente al arbitrario, centralizado y omnipresente control estatal de los medios de comunicación, el liberalismo siempre ha planteado la razonable alternativa de la libertad de prensa: libertad de prensa entendida como el derecho a expresarte desde cualquier plataforma de comunicación propia sin ningún tipo de coerción externa. Siendo así, la libertad de prensa no podrá garantizar que nadie gestione arbitrariamente su propia plataforma de comunicación: al contrario, la libertad de prensa consistirá en el derecho a gestionarla arbitrariamente sin dar explicaciones ni pedir permiso a nadie (el derecho a decir y a escribir lo que queramos, con o sin razón para ello). En este sentido, determinar qué tipos de mensajes se difunden —o quién los difunde— a través de tu plataforma de comunicación formará parte irrenunciable de esa libertad de prensa: que a mí me obliguen a transmitir mensajes o ideas con las que no concuerdo es una interferencia coactiva equiparable a que me prohíban transmitir los mensajes o ideas con los que sí concuerdo.

Por consiguiente, Prisa tiene todo el derecho del mundo a despedir a Ignacio Escolar, y así debe seguir siendo: que Prisa tenga el derecho a despedir a Ignacio Escolar —o a cualquier otro periodista— es algo bueno en tanto en cuanto es una exteriorización irrenunciable de la libertad de prensa… por mucho que la decisión de despedirlo pueda parecernos mala o incorrecta. Análogamente, Ignacio Escolar tiene todo el derecho del mundo a gestionar Eldiario.es como considere oportuno: puede establecer qué tipos de noticias se publican y cuáles no, a qué tipo de articulistas se contrata y cuáles no y, en definitiva, cuál es y cuál no es su línea editorial. Lo contrario —que cualquiera de nosotros pueda obligar a Ignacio Escolar a que nos incluyera como articulistas en su medio o que, habiéndonos incluido, nos mantenga indefinidamente— constituiría una vulneración de su libertad de prensa.

Justamente, la ventaja de la libertad de prensa reconocida a todas las personas es que, como cualquiera tiene derecho a convertirse en un canal de comunicación (y, en la era de internet, cualquiera tiene los medios para hacerlo), nuestro derecho a expresarnos no depende esencialmente de la arbitrariedad ajena. Si alguien no nos deja expresarnos a través de su plataforma de comunicación, podemos seguir expresándonos en nuestra propia plataforma de comunicación o en alguna de las muchas que preponderarán en una sociedad abierta. Ciertamente, una plataforma de comunicación puede disfrutar de mucha más audiencia que otra, pero las audiencias no son propiedad de nadie y, en tanto se las maltrate en un lado, bien pueden refugiarse en otro donde se les brinde un mejor trato. Sin ir más lejos, Ignacio Escolar es el director de uno de los periódicos digitales más leídos en España: una tendencia que, tras su despido, probablemente termine reforzándose a costa del mayor descrédito de Prisa.
La libertad de prensa no se salvaguarda sometiendo a los medios al control estatal o de las mayorías democráticas
Así pues, la libertad de prensa no se salvaguarda sometiendo a los medios al control estatal o de las mayorías democráticas: se salvaguarda reconociendo a cada ser humano una esfera de autonomía —frental Estado y frente al resto de ciudadanos—para que se exprese como guste desde las plataformas de comunicación que a tal efecto haya constituido. Lo anterior no es incompatible —al contrario, es muy compatible— con que cada uno de nosotros podamos valorar, desde nuestras propias plataformas comunicativas, el uso que de esa libertad de prensa están efectuando otros: de hecho, esa crítica descentralizada constituye en sí misma un control social disperso que, sin vulnerar la libertad de expresión de nadie, sí lo somete a una supervisión pública frente al resto de la sociedad. En definitiva, Prisa puede despedir a Ignacio Escolar y el resto podemos aplaudir, deplorar, premiar o penalizar tal decisión. Y es bueno que así siga siendo: una cosa es el descontento que puede generarnos un comportamiento ajeno y otra es querer restringir la libertad de expresión ajena para imponer coactivamente nuestras preferencias.

¡No a las propuestas de Obama!


La economía global se encuentra en el final de un ciclo. La actual crisis sistémica se está adentrando en una fase de resolución que requiere de un nuevo paradigma, entendido como un nuevo conjunto de instituciones globales, y un nuevo equilibrio de poder entre las fuerzas contendientes, dentro y entre las naciones. Durante ese proceso, jugará un papel vital la recuperación de la rentabilidad de las empresas supervivientes mediante la adquisición de los activos de sus competidores fallidos a precios de ganga -se quedarán atónitos viendo caer empresas que todos consideraban estables-. Pero además será necesaria una actuación institucional diametralmente opuesta a la actual, encaminada a producir un reequilibrio entre el factor trabajo y el factor capital, mediante un aumento claro y contundente de los salarios reales. Por eso, Europa en su conjunto debería negarse a las propuestas y sugerencias de Obama, que simplemente suponen alargar la agonía actual. Pero me temo que no va a ser así. Y nos arrastrarán en su caída.
El sistema ya no da más de sí. Se acabó, punto final
Es evidente a estas alturas que el pensamiento económico dominante, englobado bajo el Consenso de Washington, ha fracasado. Su puesta en práctica ha generado unos tremendos costes sociales, económicos, medioambientales y políticos absolutamente inasumibles en el momento actual, salvo que alguien quiera revivir un nuevo proceso de lucha de clases, al estilo de la trilogía de los “Juegos del Hambre”, con todas sus consecuencias. La desregulación financiera promovida en tiempos de Bill Clinton, unida al fracaso de la supervisión del regulador y a una expansión monetaria tremendamente miope y dañina, intensificaron las consecuencias negativas del intenso proceso de financiarización que las élites pusieron en práctica desde mediados de los 80, al albor de la llegada al poder de los neoconservadores. El sistema ya no da más de sí. Se acabó, punto final.

No al Tratado de Libre Comercio

Barack Obama, en sus viajes por Asia y Europa, desde 2014, se ha dedicado a mendigar y “amenazar” a unos y a otros. Pretende varias cosas. Por un lado, el enésimo intento de las élites extractivas occidentales de mantener sus tasas de ganancia a costa de sus conciudadanos, a través del Tratado de Comercio Transatlántico (TPPI). Por otro lado, como objetivo final no escrito del mismo, la creación de un área monetaria del hemisferio occidental, unificando el euro y el dólar. Se trata de mantener un privilegio que no tiene ningún otro estado planetario: imponer en todas las transacciones comerciales y financieras globales esta nueva moneda. Ello permitiría a Occidente, especialmente a los Estados Unidos, piensan sus promotores, seguir financiando un stock de deuda privada y pública impagable. Finalmente, en un mundo multipolar, Obama reclama un incremento del gasto de defensa en Europa, ya que el imperio no puede sufragar más, ha llegado al límite. Ante todas y cada una de esas propuestas Europa debería alzar su voz de manera rotunda y clara, ¡no!

Los líderes políticos involucrados en la negociación del TPPI se sientan en una misma mesa con representantes de los lobbies industriales y financieros, decidiendo bajo exclusión de la opinión pública, el futuro de la protección de los consumidores y del medio ambiente a ambos lados del Atlántico. Los ciudadanos europeos están al margen de este proceso, que conlleva graves retrocesos democráticos. Las democracias occidentales atraviesan, sin duda, uno de los peores momentos de su historia. La mayoría están atrapadas en un Totalitarismo Invertido “a la Sheldon Wolin”. El TPPI socava garantías constitucionales y la soberanía nacional. Se pretende, en realidad, eliminar los impedimentos comerciales no tarifarios, es decir, que los estándares de producto, las obligaciones relativas a la protección del clima y todas las demás limitaciones comerciales, excepto los aranceles, den mayor facilidad a la compraventa de mercancías y servicios entre la Unión Europea y los Estados Unidos.
El libre comercio, tal como le entienden, es una carrera global que arrastra al factor trabajo al fango
Se ansía eliminar todas las garantías que en Europa se han conseguido de protección del consumidor y del medio ambiente. Entonces, ¿quién se beneficia realmente del libre comercio? Sólo aquellas empresas multinacionales establecidas libremente a lo largo del planeta para buscar la mano de obra más barata. El libre comercio, tal como le entienden, es una carrera global que arrastra al factor trabajo al fango, a la cuasi-esclavitud. ¿Es esto lo que quieren conservadores, socialdemócratas y liberales? Yo, ¡no!

La alternativa, un mundo multipolar

La búsqueda de un nuevo equilibrio global post-crisis requería reforzar e intensificar las agendas y reuniones entre Europa y los países BRIC. Se trataba de buscar una solución multipolar, cooperativa, que tuviera en cuenta nueva realidad geopolítica que englobara a todos. Frente a la actitud defensiva y obstruccionista de Estados Unidos, Europa debería haber promovido reuniones de expertos de países Euro-BRICS en temas tan diversos como el sistema monetario y financiero, relaciones comerciales, energía y materias primas, o seguridad y gobernanza mundial. Los europeos, a partir de nuestro proyecto común, con todas sus contradicciones y profundas diferencias, tenemos mucho que aportar sobre cómo, desde un punto de vista práctico, podemos solucionar conflictos de intereses integrando la heterogeneidad, especialmente ante la cautela de la posición china.
Los intereses de clase y de hegemonía geopolítica intentan retrasar lo inevitable
Las bases en favor de un mundo multipolar eran evidentes tras el estallido de la crisis. Un diálogo directo Euro-BRICS, por ejemplo, abarcaría la mitad de la población mundial, más de 3.500 millones de habitantes, e implicaría indirectamente a cuatro continentes -Asia, América del Sur, África, y Europa-. Reafirmaría, además, la convergencia crítica en muchos temas relativos a la gobernanza mundial y los principales retos globales de las próximas décadas. Sin embargo, Europa y el mundo parecen caminar en otra dirección, donde los intereses de clase y de hegemonía geopolítica intentan prevalecer, retrasando lo inevitable. Por eso, en el ínterin, continuaremos con el caos instalado durante los últimos años.

El empleo resiste

El paro de larga duración se reduce pero sigue en los 2,7 millones de personas

Una oficina de empleo en Madrid. EFE

de diciembre sonaron las trompetas pero no del Apocalipsis, eran de la muralla de Jericó. El empleo cayó en el primer trimestre, como todos los primeros trimestres, pero con menor intensidad que el pasado año. Los españoles somos muy autocríticos pero podemos sentirnos orgullosos. Tras padecer una dictadura fascista durante 40 años, en otros 40 años hemos construido una democracia con un Estado y una burocracia que funciona con normalidad, incluso en un periodo excepcional de ingobernabilidad. Aún así, 4,8 millones de parados, 1,1 billones de deuda pública y 1,8 billones de deuda externa exigen tomar decisiones. Esperemos que la aritmética el 26 de junio sea más favorable para formar un buen Gobierno.

Incluso las horas trabajadas cayeron menos que en el primer trimestre de 2015 y en el 2014. Hay un efecto Semana Santa que este año fue en marzo, pero aún así nuestra economía está resistiendo mejor que el resto de socios europeos el impacto de la crisis de comercio internacional. Hemos tenido ayuda externa.

El BCE puso en marcha por fin el plan de compra de deuda pública que paró el desplome del crédito en España, bajó significativamente los costes de financiación de las empresas y depreció el euro un 25% lo cual abarató nuestras exportaciones sin necesidad de bajar los salarios. El desplome del precio del petróleo también ayudó. Y el resto lo puso Rajoy que siguió los consejos de Syriza y Podemos y aumentó el déficit estructural más de un punto de PIB.

Bajó el IRPF, aumentó 4,5% la partida de salarios, un 13,5% la de gasto corriente y burocracia de la administración central y un 20% la inversión. Las comunidades también se desviaron. Destacan Catalunya donde la prioridad es la independencia y la economía es auxiliar. Y Valencia que infló los ingresos y ocultó gasto en su presupuesto de 2015, como en 2011, por importe de 2,8% del PIB y explica el 100% del déficit. El PP gobernaba Valencia y Rajoy antepuso por enésima vez sus intereses electorales al interés general.

La economía se desacelera y en 2016 la creación de empleo será inferior a la de 2015. El nuevo Gobierno heredará un ajuste fiscal pendiente tras el despilfarro del pasado año que tendrá un impacto negativo. El FMI y el Banco de España estiman 300.000 nuevos empleos en 2017 y los riesgos ponderan a la baja. La calidad del empleo creado deja mucho que desear. El sector servicios creó nueve de cada 10 empleos el último año con la productividad estancada. Mientras no aumente la productividad el empleo y los salarios serán precarios y seguirá aumentando la desigualdad.

El paro de larga duración se reduce pero sigue en 2,7 millones de personas, la mayoría ya sin prestación y en pobreza severa. Y el empleo de menores de 35 años siguió cayendo en el último año y desde la reforma laboral de 2012 se ha destruido casi un millón de empleos de jóvenes. Un balance de legislatura desastroso explica el agujero en el sistema de pensiones de 20.000 millones generado desde 2011