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sábado, 24 de enero de 2015


El peligroso juego político en la manipulación del precio del petróleo


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El petróleo ha llegado a los 45 dólares el barril y no hay atisbos de que revierta la tendencia en el corto plazo. El peligroso juego político de Arabia Saudita tiene a los productores petroleros en ascuas. Rusia, Irán, Venezuela, Noruega, Nigeria y Canadá dependen de sus exportaciones de petróleo para estabilizar su presupuesto. Por eso el derrumbe del precio de su motor comercial los tiene al borde de la bancarrota. Para Venezuela el petróleo constituye el 96 por ciento de sus ingresos de exportación y con cada dólar de descenso el país pierde 800 millones de dólares. Venezuela se tambalea con una inflación que supera el 60 por ciento y con escasez de alimentos básicos. Para Rusia los ingresos del petróleo y el gas representan las tres cuartas partes de su factura de exportación; mientras que para Nigeria el petróleo representa el 90 por ciento de sus exportaciones. Irán lucha por hacer que su dependencia del petróleo llegue en el corto plazo al 30 por ciento en lugar del 50 por ciento actual.

El descenso del petróleo tiene múltiples aristas y ramificaciones pero lo que ya nadie descarta es la mano de Washington y Arabia Saudita en el desplome del precio oro negro. El príncipe saudí Alwaleed bin Talal aseguró el pasado fin de semana que "Nunca más volverá el petróleo a los 100 dólares", manifestando su clara intención de hacer que el petróleo baje aún más, a los 30 e incluso a los 20 dólares como apuestan los mercados de futuros. Arabia Saudita está segura de ser un ganador, al menos en el corto y mediano plazo, dado que tiene las mayores reservas y los menores costos de producción mundial. Además, desde 1945 el gobierno de Riad es el brazo armado de Estados Unidos en la política mundial del petróleo, recurso energético que durante todo el siglo 20 fue un arma geopolítica.
Arabia Saudí representa el 10 por ciento de la producción mundial de petróleo y ha sido el gran regulador del precio desde el estallido de la crisis del petróleo en 1973. Su sola decisión de subir o bajar la producción influye en el precio y por eso la decisión de mantener la producción no ha podido tomarse sin el consentimiento de Estados Unidos, dado que Estados Unidos es un claro perdedor con el precio del petróleo a 45 dólares. Sin embargo Estados Unidos busca estrangular económicamente a Rusia, Venezuela e Irán, en una repetición de lo que hizo con Arabia Saudita en 1985 cuando arrastró al colapso a la Unión Soviética al hundir el precio del petróleo a 10 dólares. Lo que vivimos ahora, 30 años más tarde, es una repetición de ese escenario con la salvedad de que Rusia esta vez está más fortalecida que Estados Unidos: su deuda pública es del 12 por ciento del PIB mientras la de Estados Unidos supera el 100 por ciento del PIB.
El discurso de Arabia Saudita es que quiere recuperar el mercado del petróleo que perdió por el ingreso de otros competidores y que no reducirá su producción aunque el precio siga descendiendo. Si consideramos que Arabia Saudi produce el petróleo a un costo de 20 dólares el barril y que es el petróleo más barato del mundo, podemos entender lo que espera al resto de los productores que, como Rusia, producen a 30 o 35 dólares el barril... Este es el punto en el cual también pierde Estados Unidos: la producción de petróleo via Shale-Oil y responsable de gran parte de la generación de empleo y del crecimiento en ese país tiene un costo de 50 dólares el barril. ¿Puede Washington echar por tierra el camino que ha sido su principal fuente de recuperación? Aquí entra la manipulación financiera.

Desregulación y manipulación financiera

En julio de 2013 y cuando el petróleo Brent y WTI se disputaban los 115 dólares el barril, aseguramos que ese precio estaba fuertemente manipulado y anticipamos un pronto descenso a 80 e incluso a 60 dólares el barril. Año y medio tardó en cumplirse nuestro pronóstico y hay que apuntar ahora que el descenso en el precio va para largo porque estamos asistiendo a la explosión de una burbuja financiera que infló los precios gracias a las bajas tasas de interés de los bancos centrales y el siempre delirante optimismo de quienes invocan la esperada "recuperación". Esto es porque las finanzas y la macroeconomía están estrechamente interconectadas, aunque la teoría económica indique que el dinero es completamente neutral. Si la desregulación financiera provocada en el mundo desde fines de los años 80 ha permitido el más obsceno y corrosivo nivel de manipulación de los mercados, ¿qué podemos esperar de la salud de la macroeconomía cuando ésta depende justamente del juego limpio de los participantes del mercado?
Lo que estamos presenciando es el estallido de la burbuja especulativa con el petróleo (y también de otras materias primas como el cobre y el acero), resultado de la prolongación de la crisis. La burbuja del petróleo viene desde fines del siglo pasado dado que se convirtió en uno de los deportes favoritos del mundo financiero. Hacia el año 2005 el intercambio financiero en el mercado del petróleorepresentaba 3 veces el mercado físico y la crisis financiera que estalló en 2008 lejos de revertir esta tendencia la acentuó: el año 2013 los intercambios financieros por el petróleo eran más de 8 veces los intercambios reales.
Existen miles de instrumentos financieros (o "derivados") que apoyaron estratégicamente la especulación con el petróleo. Paquetes por cientos de miles de millones de dólares que, bajo la garantía del petróleo, generaron una montaña de compromisos financieros que hoy, bajo la inclemencia de la crisis, se derrumba como un castillo de naipes.
El aumento en el precio del petróleo hasta los 147 dólares el barril en julio de 2008 fue visto como una gran oportunidad para muchos inversionistas que apostaron por duplicar las perforaciones en busca del oro negro. Este nuevo El Dorado, permitió a Estados Unidos más que duplicar su producción de petróleo y pasar de los 4,3 millones de barriles diarios de 2008 a los 9,4 millones de barriles diarios en diciembre pasado, cifra que no se producía desde 1982. Rusia, Irán, Nigeria y Noruega también aumentaron la producción para satisfacer la demanda creciente de China.
Sin embargo, el crecimiento de China se detuvo y Europa entró de nuevo en un camino a ninguna parte por lo que la demanda de petróleo se desplomó. Se calcula que cada día se producen un exceso de oferta de 3 a 4 millones de barriles. La recuperación no ha llegado y la especulación con el petróleo tiene una arista aún más compleja. Muchas empresas se están declarando en insolvencia y cerrarán la producción. La consultora petrolera noruega Rystad Energy advierte de proyectos de perforación por valor de más de 150 mil millones de dólares serán detenidos en los próximos meses y que 800 proyectos de producción de petróleo por más de 500 mil millones de dólares podrían aplazarse.
Si el petróleo permanece en los niveles actuales o desciende aún más se puede desatar el efecto boomerang: como muchos proyectos están siendo aplazados o abandonados, la falta real de nuevas inversiones puede hacer que hacia fines de la década se produzca una seria escasez de petróleo que lleve a un aumento extremo de los precios y lo disparen sobre los 150 dólares el barril. Ese será el momento para recordarle la palabra al príncipe saudí "Nunca más volverá el petróleo a los 100 dólares". Habrá que ver qué dice, y si Washington lo autoriza.

El paquete de estímulo más grande de todos los tiempos puede hacer fracasar al euro

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Es el mayor paquete de estímulo que se ha visto a lo largo y ancho de esta crisis financiera iniciada en 2008: 1,1 billones de euros (€ 1100000000000) equivalentes a compras por 60 mil millones de euros al mes hasta septiembre de 2016, 10 mil millones de euros más de lo que anticipamos previamente. Esto indica que el plan de Mario Draghi superó todas las expectativas y los inversionistas que gustan de las apuestas especulativas han comenzado a frotarse las manos. Sin embargo, las fuertes restricciones impuestas por Alemania pueden hacer quedar en nada el plan de estímulo y llevar al colapso a la moneda única.

Con esta masiva inundación de dinero barato el BCE busca combatir las presiones deflacionarias de la zona euro dado que la inflación entró de lleno en zona negativa. Mientras los precios de las materias primas siguen en descenso, las tasas de interés continúan en mínimos históricos y la economía aún no alcanza los niveles de producción del año 2007, la deflación continúa rampante sin que nada ni nadie ponga atención en ella. La deflación es un peligro monstruoso que hasta ahora se ha minimizado por la ceguera de la troika. Por eso el plan de Mario Draghi tiene un sustrato que lo hace necesario. Pero tal no sirva de nada.
Al contrario de lo que pueda pensarse, no existe un cambio real de política en esta QE europea. La austeridad y los ajustes presupuestarios continúan reinando, en directa contradicción con la flexibilización cuantitativa. Es decir que una vez más se busca favorecer al sistema financiero y a los especuladores, y no a la economía productiva. Esta es la razón de la subida con fuerza de los índices bursátiles: el Dow Jones, el Ibex, el DAX y todos los otros se dispararon tras el anuncio de Draghi.

Incubando la disolución del euro

Es la letra chica del plan la que enturbia las cosas. Este plan tiene serias restricciones y la principal es que las compras de bonos serán realizadas por los bancos centrales de cada país y serán los bancos centrales de cada país los que asumirán el riesgo. Este plan no tiene nada de solidario dado que Alemania logró imponer sus términos. Por tanto, lejos de fortalecer la unión europea y dar signos solidarios, el nuevo plan marca las diferencias y restaura el orden de los países y las nacionalidades. Curiosamente, restaura a los bancos centrales de cada país, que habían desaparecido por completo de la escena tras la creación de la moneda única.
Esto indica que el nuevo dinero creado por el BCE no podrá utiizarse para las políticas públicas de apoyo a la economía dado que los gobiernos no tendrán derecho a endeudamiento. "Sería un grave error ver en este plan de flexibilización cuantitativa incentivos para aplicar políticas fiscales expansivas. Los gobiernos deben hacer las reformas estructurales necesarias y llevarlas a cabo", advirtió Mario Draghi, de acuerdo al guión diseñado por Angela Merkel..
Así que esta QE del BCE no cambiará nada. La austeridad se ha impuesto por decreto y siempre será necesaria excepto para los bancos e instituciones financieras. Alemania ha ganado y no hay ningún intento de moverse hacia una mutualización de la deuda que permita a toda Europa repartirse los costos de la crisis. Esto introduce el peligro de aumentar las divisiones nacionales y socavar el principio de que el BCE actúa en interés de toda la zona euro en su conjunto. El plan de QE en la forma en que está diseñado no establece la consolidación de la moneda única en el largo plazo. Más bien pone en carpeta los principios de su disolución.

¿Qué son los Credit Default Swaps?



Los Credit Default Swaps o Swaps de incumplimiento crediticio, son los instrumentos más modernos de Wall Street y constituyen, en su forma más simple, un contrato bilateral entre un comprador y un vendedor de protección. En este contrato el comprador se compromete a realizar una serie de pagos en el tiempo (primas) y el vendedor se compromete a cubrir parte o el total del crédito asegurado en caso de que éste no sea cancelado. Los CDS se utilizan en el aseguramiento de grandes corporaciones, en el aseguramiento de paquetes de referencia crediticia (CDO) o en el aseguramiento de los bonos de deuda soberana, y se dieron a conocer tras el estallido de la crisis subprime. Su monto mínimo de operación es de 10 millones de dólares. Pueden ser a 1 año, 2, 3, 5 años o 10 años. Pero también se aplican a plazos más cortos. Los CDS, o Swaps de incumplimiento crediticio, es el tema que abordamos hoy en nuestros Conceptos de Economía.
A la luz de lo expresado, la relación con los seguros se hace evidente, pero hay diferencias importantes. En primer lugar, frente a los seguros, existe en forma tangible el bien asegurado(una casa, un auto, una persona). En el caso de la cobertura de los CDS, no existe nada tangible, excepto los papeles. De ahí que esta importante innovación financiera sea considerada una forma de apuesta, como en el hipódromo, dado que aquí el apostador no es dueño del caballo, ni de la pista, sólo del boleto. Otra característica importante que se debe zanjar, es que los roles de comprador y el vendedor pueden ser intercambiables. El vendedor de CDS (usualmente un banco) transa el CDS con un inversionista (que es quien pone el monto inicial, los 10 millones de dólares mínimos). Pero el banco también puede tomar el rol de inversionista y asegurar la operación con otro banco. De esta forma se produce una clonación de aseguramientos donde no existe nada tangible, solo papeles. Y esta clonación puede ser infinita.
Los contratos de CDS han sido comparados con los seguros porque el comprador paga una prima y a cambio recibe una suma de dinero si el evento de impago especificado en el contrato se produce. Sin embargo, existen diferencias importantes con los seguros de las cuales las más relevantes son que el vendedor no requiere ningún tipo de regulación, y que no está obligado a mantener ningún tipo de reserva para pagar a los compradores. Además, mientras el contrato de un seguro ofrece una indemnización por las pérdidas efectivamente producidas por el titular de la póliza(incendio, robo, accidente de tránsito), los CDS establecen un pago similar a los titulares, sin que exista ninguna pérdida real para ellos. Cabe hacer notar que el monto mínimo de cada operación es de 10 millones de dólares.
Estas características de los CDS son las que permiten a los inversores asegurar el riesgo de sus operaciones. Pero también especular sobre la calidad crediticia de la entidad o del paquete de títulos. Es decir, se apuesta por una ventanilla comprando paquetes de inversiones, obligaciones de deuda colateralizada (CDO) o paquetes de deuda soberana, y por la otra ventanilla se adquieren los segurosCDS en caso de que la operación fracase (default). Esto fue así con las hipotecas subprime, como las de Fannie Mae y Freddie Mac, donde los grandes bancos, junto a comprar los paquetes de valores con respaldo hipotecario (Mortgage Backed Security, MBS), u obligaciones de deuda colateralizada (CDO), los aseguraban con CDS. De esta forma ganaban por la vía normal (el pago de intereses) y también ganaban por la vía de impago (el cobro del CDS, o seguro de incumplimiento) cuando el negocio fracasaba. Por esta razón los CDS, si bien existen desde 1990, sólo se dieron a conocer tras el colapso de las hipotecas subprime, el año 2008.

Junto a estos paquetes de grandes inversiones como los Mortgage Backed Security, otra parte de las operaciones se hace con los bonos de deuda de los países. El inversionista compra bonos de deuda por los que puede recibir 50 puntos base (o el 0,5% de interés anual), pero además los asegura víaCDS, en caso de que el país caiga en un impago, default, de deuda. Como puede verse, en las inversiones vía CDS el inversionista siempre gana porque está doblemente asegurado. Pero con ello, eleva el costo del seguro de impago al presionar al alza esta forma de crédito. Por eso, gran parte de los incrementos en la tasa de interés de los rendimientos de deuda soberana de Grecia o Portugal, son producto de la especulación que ejercen los inversionistas al adquirir las permutas de incumplimiento crediticio (CDS). Esta presión por asegurarse del riesgo de impago, presiona al alza el costo de la colocación de bonos, como puede apreciarse en la gráfica superior, que refleja la tensión de los últimos meses, especialmente en Grecia.
Los CDS se emplean desde 1990 y fueron establecidos como un aseguramiento para las grandes corporaciones petroleras tras el derrame del Exxon Valdez, en 1989. Su facilidad de empleo y la inexistencia de regulación lo convirtieron en el más popular de los instrumentos en el mercados de derivados. Sin embargo, durante la primera década, permanecieron practicamente desconocidos, y el volumen de operaciones no alcanzaba los 200.000 millones de dólares anuales. Hacia fines de los años 90, se manejaban en estos instrumentos montos cercanos a los 500.000 millones de dólares. El despegue de los CDS, como muestra la gráfica de The New York Times, se produce el año 2003, en una forma tan acelerada que al año 2007 alcanzó la suma de 45.500.000.000.000 dólares (US$45,5 billones, casi todo el PIB mundial), superando con creces las alternativas tradicionales. El año 2008 alcanzaron su nivel máximo: 65 billones de dólares (trillones en Estados Unidos), 1,35 veces la producción económica mundial.
Estos derivados de incumplimiento crediticio, constituyen un mercado grande pero oscuro, y es lo que se ha dado en llamar el “mercado en las sombras”. Se les culpa de la desaceleración económica por apostar a profundizar la crisis tras el estallido de la crisis subprime de julio de 2007. Pero lo más relevante, es que los CDS se alejan de los conceptos tradicionales de “cobertura de riesgo”, al precipitar y acelerar el colapso. Además, producto de su caracter desregulado y su total falta de transparencia, se han mantenido en una caja negra imposible de cuantificar. Son usados por un puñado de inversionistas y han duplicado año a año su volumen desde 2003. El monto mínimo de cada operación ( o apuesta) es de 10 millones de dólares y la gran mayoría de especialistas ignora su funcionamiento. El problema más grave con los CDS, es el enorme volumen que han tomado y que es mayor a toda la economía mundial, lo que plantea enormes riesgos sistémicos y provoca gran volatilidad en el mercado al hacerlo depender de un auténtico casino. Para muchos, estos instrumentos son la génesis de los “activos tóxicos” y las armas de destrucción masiva, dado que son un verdadero monstruo creado, a lo Frankenstein, y que se tornó imposible de controlar.
Esta es la razón por la que muchas autoridades han comenzado a exigir su regulación. Y es parte de la reforma financiera que se busca para Wall Street. Hasta el momento, no hay nada resuelto frente a los CDS. Sólo que sus inversionistas han sido los grandes beneficiados de la crisis.
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Suiza decide volver a un cambio real con el euro porque 

el BCE comprará deuda

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El mercado se encontró ayer con la decisión del Banco Nacional Suizo (SNB, por sus siglas en inglés) de eliminar su tipo de cambio máximo frente al euro, que estaba en 1,20 francos desde 2011, con el fin de frenar la apreciación que la divisa helvética estaba sufriendo en ese momento. La bolsa de Suiza retomó hoy las caídas y los bonos ofrecen rentabilidad negativa.

Además, la institución cobrará a las entidades financieras un 0,75% por depositar su dinero en el Banco Central helvético frente al 0,25% que pedía a mediados del mes de diciembre.
Después de estar intervenido durante casi cuatro años, el franco suizo se revalorizó ayer un 15%, hasta los 0,963 euros, aunque durante la sesión llegó a dispararse aproximadamente un 18%. O lo que es lo mismo, el euro se depreció hasta los 1,018 francos suizos. De momento, este escenario ya se ha cobrado su primera víctima: un broker británico de divisas se ha declarado insolvente. 

Mientras, el índice de referencia de la bolsa suiza se desplomó un 8,67% en la sesión, sufriendo la segunda mayor caída de su historia después de la de 1989, cuando retrocedió un 10,5% en una jornada. Por su parte, la rentabilidad del bono a 10 años suizo cayó hasta el 0,76%.

A la espera del BCE


Sin embargo, las principales referencias de Europa vivieron una reacción distinta. Aunque a priori el anuncio del Banco Nacional Suizo pilló desprevenido al mercado, las bolsas europeas cerraron con subidas, lo que los expertos vaticinan como una confirmación de que la semana que viene el Banco Central Europeo (BCE) anunciará compras de deuda.

En ese sentido, desde Goldman Sachs apuntaban ayer a que "la decisión debe verse en el contexto de la reunión del BCE del próximo jueves, donde se espera el anuncio de un programa de flexibilización cuantitativa". Una opinión que también comparte Miguel Ángel Bernal, profesor del IEB, que asegura que "con este movimiento, el SNB se ha anticipado al posible cambio de política de BCE la semana que viene, y ha abandonado el vínculo con el euro. Si este hiciera un QE, obligaría a Suiza a seguir interviniendo para que el franco no superara el tope máximo".

Por su parte, Dirk Aufderheide, estratega jefe de divisas de Deutsche AWM, añade que "la política monetaria expansiva del BCE estaba haciendo esta medida cada vez más difícil de sostener, creando enormes riesgos de precios para las reservas de divisas de Suiza". 

Cuatro años 'en la trinchera'


Con la decisión del SNB se habló de guerra de divisas, aunque no es nada nuevo. El 27 de septiembre de 2010, unos días después del segundo aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, el ministro de Finanzas de Brasil, Guido Mantega, advirtió que el mundo se encontraba "en una guerra de divisas internacional".

El sistema de flotación libre de las divisas se enfrentaba a un monstruo desconocido, el de la lucha por conseguir devaluaciones competitivas en el contexto de la mayor crisis mundial desde los años treinta. Los señores del dinero (los banqueros centrales) empezaron a trazar su estrategia para conseguir inflación, explotar la débil demanda internacional y rebajar los tipos de interés de un mercado al borde del colapso.

Empezó así una guerra de divisas mundial que ayer se cobró su última víctima: Suiza no pudo mantener más su intervención de la moneda y tuvo que sacar la bandera blanca para pedir una tregua que los mercados no dieron.



Récord: Asegurar cada millón en deuda de Venezuela ya 

cuesta 640.000 dólares


  • El seguro de riesgo de impago se dispara cerca de 1.000 puntos
  • El segundo CDS más 'drástico' es el de Ucrania, más de 2.500 puntos


  • La economía de Venezuela parece ir cuesta abajo y sin frenos. En un país cuyos ingresos por las exportaciones proceden en más de un 90% del petróleo, la caída del precio de la materia prima está poniendo en serios apuros al Estado que preside Nicolás Maduro. Es más, Maduro ha estado dos semanas de gira por varios países petroleros para encontrar financiación (ha regresado hoy a Venezuela).

    Esta drástica situación ha llevado al seguro de riesgo de impago (CDS) de Venezuela a superar los 6.000 puntos por primera vez en la historia. Nada más y nada menos que cerca de 1.000 puntos escala hoy hasta la cota de los 6.400 puntos. Esto significa que para asegurar cada millón en deuda venezolana los inversores exigen 640.00 dólares, o lo que es lo mismo, no confían en que el país pueda pagar sus deudas. Se trata del CDS más elevado de lejos, ya que el segundo país que más desconfianza genera es Ucrania, cuyo CDS supera los 2.500 puntos.

    Tal es la gravedad de este contexto que muchos son los ciudadanos venezolanos que tienen verdaderas dificultades para abastecerse de productos básicos. Según Datanálisis uno de cada cuatro productos básicos escasea en Venezuela. De ahí que se formen colas kilométricas para entrar en los supermercados a la par que aumentan las protestas de la población y el nerviosismo.



    La guerra de divisas continúa: los señores del dinero 

    mueven a su antojo un mercado impredecible

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  • Los bancos centrales siempre ponen excusas para manipular sus divisas
  • Si quieren mover su moneda, los inversores no pueden contradecirles
  • La volatilidad se apodera de un mercado que no sabe qué puede pasar mañana


  • franco suizo


    Una política monetaria para gobernarlos a todos. El mayor mercado mundial, donde se mueven miles de millones de euros todos los días, está controlado por una pequeña elite mundial. Los señores del dinero, los líderes de los grandes bancos centrales, mueven a su voluntad las divisas generando fuertes movimientos en un supuesto mercado de flotación libre.
    El último en hacerlo ha sido el Banco Nacional de Suiza, que ha decidido acabar con el anclaje de su moneda con el euro y llevar los tipos de los depósitos al -0,75%. El resultado ha sido inmediato: el franco suizo ha llegado a subir un 30% frente al euro al conocerse la decisión para luego estabilizarse con subidas del entorno del 15%. 

    Ante esta situación, ¿quién puede decir públicamente que envidia el control de China del tipo de cambio con las herramientas monetarias que están empleando las distintas entidades para manejar su tipo de cambio? Los gobernadores de los bancos centrales siempre escudan sus decisiones de política monetaria en necesidades del país de controlar la inflación, el crédito, la economía, los tipos de interés del mercado o incluso el paro. Muchas excusas que en ocasiones ocultan la verdadera intención de manipular la cotización de sus divisas.

    Un mapa de guerra que no cambia en 2015


    El 27 de septiembre de 2010, unos días después del segundo aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, el ministro de Finanzas de Brasil, Guido Mantega, advirtió que el mundo se encontraba "en medio de una guerra de divisas internacional". El sistema de flotación libre de las divisas se enfrentaba a un monstruo desconocido, el de la lucha por conseguir devaluaciones competitivas en el contexto de la mayor crisis mundial desde los años treinta. Los señores del dinero empezaron a trazar su estrategia para conseguir inflación, explotar la débil demanda internacional y rebajar los tipos de interés de un mercado con pánico al colapso.

    La receta para todos estos males era la misma, devaluar la divisa para reanimar la economía y los precios y disminuir el coste del crédito. Por el contrario, los países emergentes con una inflación que ponía en riesgo su estabilidad económica, no pudieron poner en marcha sus herramientas monetarias y fueron las víctimas de esta guerra de divisas.

    En 2014, el panorama mundial cambió muy poco y en este inicio de 2015, tras la intervención de Suiza y a la espera de una 'bomba' en forma de QE por parte del BCE, la situación no tiene visos de cambiar. A corto plazo, los analistas ya ven posibles movimiento en Dinamarca, quien mantiene también su divisa ligada al euro. 

    No ha sido extraño escuchar a los líderes políticos (no monetarios, que se contienen más sus intervenciones) pedir una devaluación competitiva de las divisas. Desde Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, hasta Shinzo Abe, primer ministro de Japón, han pedido a sus bancos centrales que rebajen la cotización de sus divisas. David Bloom, jefe de divisas de HSBC advierte que "todo el mundo está intentando debilitar su divisa, pero solo se puede conseguir contra países que tengan inflación".

    El Banco Central Europeo (BCE) tiene el ejemplo perfecto. El presidente de la entidad, Mario Draghi, advirtió en el habitual tono indirecto de los banqueros centrales, que la apreciación de la divisa de los primeros meses del año era un problema, sí, pero en tanto en cuanto supone una corriente deflacionista y dificulta su objetivo de control de precios. Desde entonces han aplicado una batería de estímulos monetarios nunca antes vistos en la eurozona, ¿ha tenido éxito al fomentar la caída del euro?

    En realidad, muy relativo. Sí es cierto que en el último medio año la divisa común ha caído más de un 10% frente al dólar, pero frente al resto de grandes divisas mundiales su comportamiento es plano o incluso se ha apreciado: un 5,5% frente a la corona noruega, más de un 2% frente a la corona sueca y más de un 1% contra el real brasileño. "Esta guerra va a ser todavía más intensa después de la victoria de Shinzo Abe en las elecciones de Japón, donde la gente ha decidido redoblar la apuesta por Abenomics", advierte Javier Santacruz, investigador asociado a la Universidad de Essex.

    Inversores a merced de los bancos centrales


    La divisa se ha convertido en el tesoro de los bancos centrales y la emplean para mejorar la situación económica del país. Éste es un escenario muy complicado para los inversores, ya que el análisis fundamental de las fortalezas y debilidades de una divisa puede estar totalmente equivocado en función de las políticas monetarias que estén adoptando en las diferentes regiones del mundo. Los diferenciales de tipos de interés, la balanza de pagos, la dirección de la economía,... ya no son los únicos factores que importan en este mercado.
    "Esperamos una paulatina debilidad del euro y el yen fomentada por las políticas expansivas de sus bancos centrales", explica Rosa Duce, Economista Jefe de Deutsche Bank. Sin embargo, estas palabras podrían ponerse en la boca de casi cualquier experto del mercado de divisas, ya que son conscientes de que si los grandes bancos centrales quieren mover su divisa, nadie puede contradecir a los señores del dinero.

    Así, Japón está realizando inyecciones millonarias de liquidez cada mes para debilitar su divisa y generar inflación y Colombia también ha realizado intervenciones en el último año. También hay manipulación del mercado por el otro lado: países como Brasil y especialmente Rusia, han empezado a gastar sus reservas y a subir los tipos para frenar la fuerte depreciación de sus monedas. En los últimos meses, Rusia ha utilizado el 20% de sus reservas de divisas, recortado el tipo de interés de los repos para divisas extranjeras y subido los tipos de interés al 17% para frenar la debacle de su divisa. Sin embargo, sus acciones tienen un impacto limitado.

    Expertos del mercado reconocen que "el análisis fundamental o el técnico no son herramientas útiles para saber cómo se está comportando el mercado o, cuanto menos, para saber qué hará en las próximas sesiones". Una situación de incertidumbre que se une -y que influye- en los fuertes movimientos que está viviendo el mercado de divisas en las últimas sesiones.

    La volatilidad ha repuntado con fuerza en los cruces de las grandes divisas mundiales, aunque, en opinión de Enrique Díaz-Álvarez, analista de Ebury, "responde a movimientos de hedge funds y especuladores". En el caso del dólar, EEUU está tolerando un avance de su divisa ya que ha sido el gran aliado del país para mantener los tipos de interés del mercado en niveles muy bajos gracias a la entrada de inversores internacionales.




    Draghi rompe las cadenas de Alemania y riega Europa 

    con un billón de euros

  • Multiplica sus estímulos con bonos soberanos y corporativos
  • El 20% del riesgo será compartido


  • Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), llegó a la cita histórica de el jueves al borde del abismo. Por delante, el precipicio de la deflación; por detrás, la tormenta de la crisis económica y su amenaza de prolongarse en el tiempo y de seguir empujando hacia el acantilado. Por si fuese poco, el banquero central italiano estaba oprimido por las cadenas de la ortodoxia monetaria alemana que le atenazaban. En este escenario y ante otro momento clave de la historia del euro, Super Mario volvió a sacar su capa y a volar sobre el peligro. Las diez claves del nuevo programa.

    Draghi se quitó el jueves los grilletes del temor germano a la inflación con una reunión al más puro estilo Reseva Federal. Ya liberado de todas sus  ataduras, Super Mario salió con la mejor de sus sonrisas ante los medios de comunicación mundiales. En este orden, felicitó el año a todos los presentes, a Lituania por su entrada en el euro y, para rematar, anunció un programa de compra de activos de 1,14 billones de euros. Es la receta del BCE para volver a recuperar las tasas de inflación que pide su mandato, "cerca, pero por debajo del 2%".


    Al más puro estilo 'Fed'


    Después de medio año de preparación, Draghi pudo presentar el esperado QE a la europea, un programa con el que realizará compras de 60.000 millones de euros al mes y con el que repartirá entre bonos soberanos, corporativos y los anteriores programas, ahora "expandidos", de bonos de titulización de activos (ABS, por sus siglas en inglés) y cédulas hipotecarias.

    Draghi no quiso determinar la proporción que representará cada uno de ellos, ya que "es complicado, dependerá de cada caso concreto", pero sí quiso poner dos fechas en el calendario: empezará las compras en marzo y se prolongarán "al menos" hasta septiembre de 2016. Los estímulos monetarios impulsan la recuperación y la vuelta del crédito.
    Este calendario puede ser revisado si las expectativas de inflación se consolidan en el objetivo de la entidad pero, en principio, estará en vigor 19 meses, lo que supone un total de 1,14 billones de euros. Al cambio, más de 1,3 billones de dólares, casi el mismo montante que el famoso QE3 estadounidense, y esto "como mínimo". Si a alguien le quedaba alguna duda de que el BCE no iba a tener arrestos para seguir los pasos de la Reserva Federal, el jueves las despejó todas.

    Un riesgo maquillado


    Una de las claves que apuntaban los analistas era quién se haría cargo del riesgo de impago, más si se tiene en cuenta que algunos países están en bono basura. La posición de Alemania estaba clara: no quería mutualizar riesgos, ya que esto eliminaría incentivos para que los distintos Gobiernos nacionales ajustasen sus cuentas públicas. La decisión alcanzada por los miembros del Consejo de Gobierno fue la de repartir estos riesgos: un 20% en manos del BCE y un 80% en los bancos centrales nacionales. El primer bloque se reparte en dos modelos de compras, un 8% que serán adquisiciones directas por parte del BCE y el 12% restante con compras de los bancos centrales nacionales de activos de "agencias europeas", explicó la institución sin dar más detalles. Algunos expertos consideran que una buena parte de este montante podría ir a comprar deuda del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que será uno de los grandes financiadores del Plan Juncker de inversiones. El segundo bloque, el que teóricamente no mutualiza riesgos, se realizará con compras directas de los bancos centrales nacionales en el mercado. ¿Cómo las financiarán? Como todas, con activos del sistema de pagos entre los bancos centrales, el Target2, donde anotarán este pasivo (activo para sus socios europeos).

    ¿Qué pasa si hay un impago? Este default será cubierto con el capital de los propios bancos centrales nacionales que, según Draghi, "tienen suficientes recursos para asumir pérdidas". Sin embargo, ante un impago masivo, como puede ser el de un país, se verán desbordados. En este caso, el maquillaje del riesgo compartido desaparece, ya que los bancos centrales podrían no asumir esas pérdidas con su capital. En definitiva, si no pueden devolver el dinero a los socios europeos que hayan aportado este dinero (principalmente Alemania). ¡Sorpresa! El riesgo se volverá compartido. Por este motivo, el propio Draghi advirtió el jueves que "este debate de los riesgos es fútil", ya que, al final, si el banco central nacional no devuelve el dinero a sus contrapartes, éstas asumirán las pérdidas.

    El BCE no quiere monopolizar el mercado


    El BCE anunció también que pondrá limitaciones a sus compras para no copar los distintos mercados y expulsar a otros inversores. Esto significa que pondrá un tope al tamaño de sus compras bajo dos criterios. En primer lugar, adquirirá bonos hasta un máximo de un 33% del saldo vivo de cada emisor. Trasladado al caso español, nunca comprará más de un tercio de los bonos emitidos por el Tesoro. También limitará su participación en cada emisión concreta, hasta el 25%. Por ejemplo, si el Tesoro decide subastar 4.000 millones de euros, el BCE podría comprar, como máximo (y siempre en el mercado secundario), 1.000 millones de este bono.

    También determinó el periodo de vencimientos que incorporá a este programa: bonos de entre 2 y 30 años. De este modo, la entidad podrá intervenir en cualquier tramo de la curva de rentabilidades, lo que otorga al BCE la flexibilidad suficiente para adaptar sus compras a las necesidades de cada momento.

    Además, advirtió que, aunque las rentabilidades de los bonos de algunos países caigan a tasas negativas, no será impedimento para que siga realizando sus compras. Esto es, incorporará a su balance bonos, aunque estén en negativo

    Inyecciones de liquidez con menores intereses


    La compra de activos no fue la única decisión adoptada el jueves por el Banco Central Europeo. La entidad también decidió mejorar las condiciones de las inyecciones de liquidez a la banca a través del programa de subastas de largo plazo condicionadas, programa conocido como TLTRO. En concreto, decidió rebajar los tipos de interés aplicados a estos préstamos, a los que hasta ahora aplicaba un diferencial de 10 puntos básicos sobre el tipo de interés oficial y que, a partir de la próxima subasta, no tendrán este sobrecoste. Esto es, se aplicará el precio del dinero, un interés del 0,05%.

    Bajo el programa TLTRO realizará seis subastas más en el próximo año y medio (todas al final de cada trimestre) y las entidades podrán pedir al BCE tanto dinero como el montante en el que hayan aumentado su crédito al sector privado. Con esta medida quieren que la falta de liquidez no sea un impedimento para que los bancos vuelvan a conceder créditos.

    Las nuevas mayorías


    La reunión del jueves fue novedosa en muchos aspectos. En primer lugar, este año ha comenzado el nuevo calendario con reuniones cada seis semanas (por eso no se hizo reunión en el primer jueves de mes, como era la tradición), y los derechos de voto empezaron a rotar por países: el jueves no pudieron formar parte de las decisiones los presidentes de los bancos centrales de España, Grecia, Irlanda y Estonia. Sin embargo, la novedad más importante es que la entidad empezará a publicar las actas de cada reunión. Por este motivo, Draghi bromeó el jueves con la prensa: "Ya no podré volver a decir que ha habido mayoría, tendré que ser más específico". El jueves empezó a serlo. En primer lugar, el Consejo de Gobierno fue "unánime al acordar que el programa de compra de activos se ajusta a la legalidad de la política monetaria". Con este acuerdo, la entidad se asegura que ningún país llevará este programa ante los tribunales, como ya ocurrió con el anterior programa de bonos soberanos, el famoso OMT.

    En la votación, hubo una "amplia mayoría" que decidió que el momento era el adecuado para implantar este programa. Esto significa que solo unos pocos miembros del Consejo de Gobierno votaron en contra o se abstuvieron. Además, hubo "una buena discusión y se aprobó por consenso el reparto de los riesgos".

    Lo que sea necesario para conseguir inflación


    Inversores, políticos, ciudadanos, expertos... Todos los grupos sociales lanzan sus demandas al BCE, sin embargo, Draghi volvió a recordar el jueves cuál es su papel. La entidad tiene un único objetivo al que tiene que responder por encima de todos los demás: "Mantener las expectativas de inflación cerca pero por debajo del 2% en el medio plazo". Por este motivo, Super Mario advirtió que la entidad no podía retrasarse más en aprobar un paquete de estímulos contundente que fuese el contrapeso a la caída de los precios por el deterioro del petróleo. Si bien Draghi lleva meses advirtiendo que "las expectativas de inflación están firmemente ancladas en el objetivo", la realidad es que el IPC acumula 17 meses sin alcanzar el 1,5%. Al mismo tiempo, la entidad reconoce que tardará en alcanzar este 2%: "La inflación se recuperará gradualmente hacia finales de 2015 y 2016", advirtió el jueves Mario Draghi



    Escuela Austriaca de Economía : Héctor Ñaupari Belupú 11 de octubre de 2014 | Universidad Francisco Marroquín

    Claves para analizar el precio del petróleo. Informe Wertefinder

    En retrospectiva el año pasado puede a primera vista parecer como un año bursátil fácil ya que los índices S&P y el DAX lo acabaron casi en máximos históricos. No obstante, la buena evolución del conjunto del año oculta los vaivenes que los índices sufrieron a lo largo del año. El mes pasado Renta 4 Wertefinder perdió un 1,31% que lleva el rendimiento para el año 2014 al 5,77 %. Aunque vendimos ya en octubre la Royal Dutch Shell el fondo quedó afectado por el desplome del precio del petróleo. 
     

    Informe de mercado - Diciembre de 2014

    • El PMI chino de diciembre baja del 50,3 al 50,1, nivel más bajo en 2014. 
    • Indicadores del consumo en EE.UU. fuertes. 
    • PMIs en Europa mixtos con Italia y Francia en la cola. 
    • El precio del petróleo con tendencia bajista debido a la sobreoferta. 
    • El número de los pozos petrolíferos en EE.UU. acusa una leve bajada 
    • Existencias del crudo en EE.UU. muy por encima de la media de los últimos 5 años 
    • La producción del petróleo en EE.UU. y Rusia se mantiene a máximos históricos
     

    Y no es de extrañar esta volatilidad porque valores claves como el precio del petróleo, tipos de interés y algunas monedas extranjeras sufrieron también grandes altibajos. Probablemente poca gente habría pronosticado que el precio del petróleo iba a bajar por debajo de los 50 dólares o que los tipos a 10 años de Alemania iban a bajar al 0,50 %, para no mencionar los tipos negativos para otros plazos. Detrás de estos extremos se encuentra el extremo del crecimiento entre las economías en EE.UU. y Europa. En ambos casos las razones para el comportamiento de la economía en los respectivos bloques son bastante claras: En EE.UU. actúan como factores positivos la evolución de la población y el desarrollo de las nuevas técnicas de producción del petróleo. En Europa actúan como factores negativos el decrecimiento de la población (y su envejecimiento) y la falta de reformas estructurales, reformas que los gobiernos debían haber tomado de cara a estas tendencias. Como señalé en mi informe anterior del mes de noviembre hay otro factor que pone Europa en desventaja con EE.UU.: Se trata del mayor precio de los precios de electricidad en Europa que pone Europa en una posición desventajosa en comparación con EE.UU. 
     
    Dada la importancia del petróleo en este informe quisiera también dar al lector una serie de datos junto con los fuentes que son fundamentales para el seguimiento del petróleo. 
     

    Análisis macro-económico

     

    EE.UU. 

     
    En EE.UU. los datos económicos siguen fuertes y confirman el buen entorno. El motor de crecimiento durante los últimos años ha sido principalmente la buena marcha de los sectores de los automóviles y de la vivienda (ellos asimismo impulsados por la población). A ellos se ha unido el sector energético, impulsado por los nuevos métodos del „fracking“. En la medida que estos sectores han creado nuevos puestos de trabajo se ha beneficiado igualmente el consumo privado. Recientemente el desplome del petróleo ha jugado un papel importante para el consumo. Está claro que en un país donde el coche es tan relevante para el transporte la bajada de la gasolina deja en los manos de los consumidores una cantidad importante adicional. También es sabido que el americano tiene una propensidad baja al ahorro (actualmente el 4,4%) y que de esta manera el ahorro energético se traslada al consumo. Se estima un ahorro anual del orden de 200.000 millones de dólares. Ya ahora se nota el impacto en el mercado laboral y los índices de confianza del consumidor. 
     
    Menos claro es el comportamiento de las empresas ante el ahorro energético y el impacto en las inversiones. No obstante, en lo que se trata de las empresas del sector energético se estima una reducción fuerte de las inversiones. Las inversiones de 76 empresas relacionadas con la producción alcanzaron el año pasado según Bloomberg 184.900 millones de dólares y se prevé una reducción muy fuerte. Ya ahora Continental Resources, uno de los líderes del fracking, ha anunciado que va a reducir sus inversiones de 4.600 millones a 2.700 millones. 
     
    En resumen, la economía americana se sigue beneficiando de los múltiples efectos del incremento de la población, la revolución del „fracking“ y de los bajos precios energéticos. No obstante, en la medida que las compañías reduzcan sus inversiones pueden sufrir las inversiones y el empleo. No creo que va a ser un efecto muy significativo, pero puede reducir el afán de la Fed de subir los tipos anticipadamente o más rápidamente. 
     

    Europa 

     
    Las palabras de Draghi sobre un QE europeo hacen pensar que la economía europea se encuentra en mal estado. Creo que la realidad es otra y hay que matizar entre los distintos países: Algunos países siendo fuerte (Alemania) o recuperándose (España y Irlanda) y otros quedando atrás (Francia y Italia). No obstante, aunque la dinámica ha mejorado un poco, los niveles de producción, las deudas estatales o las tasas de desempleo siguen siendo decepcionantes en casi todas las economías. Además, cualquier signo de recuperación, especialmente en Irlanda y en España, está en peligro de extinguirse debido a los riesgos de Italia y Francia de volver a una recesión. No obstante, creo que la bajada del petróleo, unido a la fortaleza del dólar y los tipos ultra-bajos reactivan el consumo y de esta manera mejora el entorno económico también en los países más débiles. La reactivación del consumo será la condición previa para que las empresas reactiven sus inversiones. 
     
    Porque al final las inversiones son la clave para el consumo futuro. Es precisamente esta falta de las inversiones que está a la raíz de muchos problemas económicos (abajo repito el gráfico del informe del mes pasado que ilustra el desfase entre la inversión y el ahorro de la EU). 
     
    El superávit del ahorro supone una exportación de capital y algunos analistas critican que las inversiones que resultan de la inversión de este superávit no siempre son eficientes.
    Inversión y ahorro en la Unión Europea. Wertefinder
     
    En estos días Grecia ha vuelto al orden del día por el riesgo de que un nuevo gobierno puede pedir otra quita en la deuda. Creo que lo más probable no es una quita (que seria muy difícil explicar a los ciudadanos europeos) sino posiblemente otra pequeña re-estructuración (en el caso que gane el partido Syriza). 
     

    China

     
    Los datos económicos continúan a apuntar hacia una deceleración del crecimiento. Esta evaluación se basa en los datos del sector de la construcción y el reciente PMI. 
     
    En los 70 ciudades donde se publican mensualmente la evolución de precios, 67 ciudades acusaron otra vez una bajada. El PMI del mes de diciembre continuó igualmente su bajada, descendiendo del 50,3 al 50,1 y alcanzando así su nivel más bajo en el 2014. A pesar del empeoramiento del entorno económico la bolsa china alcanza casi cada día nuevos máximos. Entre otras cosas, una de las causas es la espera de nuevas medidas del gobierno para soportar el mercado de construcción. Más importante para China y casi todos los países asiáticos será la bajada del precio del petróleo ya que son importadores netos de crudo. 
     

    Petróleo 

     
    Como señalé arriba en este apartado quisiera dar más información sobre los indicadores del petróleo que permiten al lector/inversor hacer su propio análisis. 
     
    A corto plazo no es de esperar un cambio de la tendencia bajista ya que el superávit de la oferta sobre la demanda persiste y ni por parte de la demanda ni por parte de la oferta se puede esperar un gran cambio. 
     
    Muchos analistas esperan que tarde o temprano los pozos del „fracking“ no sean rentables y que por ello esperan una reducción de la producción americana. Para observar el comportamiento de la producción y de la oferta analizamos por consiguiente los siguientes datos: 
    • La producción en EE.UU. (datos semanales publicados cada miércoles; enlace: http://www.eia.gov/petroleum/weekly/ ) 
    • Las existencias del petróleo en EE.UU. (mismo enlace como arriba) 
    • El número de pozos operativos en EE.UU. (datos semanales publicados por Baker Hughes cada viernes; enlace http://phx.corporateir.net/phoenix.zhtml?c=79687&p=irol-reportsother) 
    • La posición corta de los productores de petróleo en EE.UU. para cubrir el precio del petróleo (publicados cada viernes por la CFTC con datos del martes anterior; enlace: http://www.cftc.gov/dea/options/petroleum_lof.htm, allí pasar al Code-067651 expuesto en la derecha) 
    • El número de permisos para nuevos pozos en Texas (datos mensuales; enlace: http://www.rrc.state.tx.us/oil-gas/research-and-statistics/well-information/month-ly-drilling-completion-and-plugging-summaries/)
     
    Aparte de estos datos que son fácilmente accesibles algunos inversores observan la curva de los futuros del crudo (por ejemplo el grado de contango). Datos sobre la producción en Rusia se publican por la prensa pero están también disponibles a través de la siguiente página de forma non-gratuita (http://www.riatec.ru/en/catalog/operative_data/section.php?SECTION_ID=117). 
     
    Estos datos suelen mover el mercado (aparte de comentarios de instituciones oficiales) y por ello ilustro abajo la evolución de algunos de estos variables. 
     
    El gráfico abajo pone de relieve que el número de pozos operativos en EE.UU. está claramente bajando, desde un máximo de 1609 pozos en octubre a 1482 pozos el 2 de enero de 2015. En parte este descenso refleja un efecto de fin de año pero está claro que el desplome del crudo se está notando. No obstante, la producción del crudo está todavía en máximos y necesitamos para un relanzamiento del precio un descenso del número de pozos Y una disminución de la producción de cada pozo. Que yo sepa no disponemos de los datos sobre los nuevos permisos de pozos en todo el país. No obstante, el estado de Texas suministra estos datos y de ellos también se desprende una bajada (véase enlace arriba).
    Pozos operativos en EEUU. Wertefinder
     
    Los analistas comentan que la producción de los pozos del fracking pierden una gran parte de su producción durante el primer año. De ser así es posible que la producción puede caer rápidamente cuando coincide el descenso de la rentabilidad de los pozos con el número de pozos operativos. Por otro lado, es de suponer que cada empresa a corto plazo maximiza su producción y así se prolonga la producción. En este sentido es útil observar el comportamiento de los productores en cuanto a la cobertura del precio del petróleo. Para ello analizamos la evolución de las posiciones cortas del grupo de productores (véase el gráfico abajo). Se observa que este grupo sigue aumentando sus posiciones y así es de pensar que ellos no esperan una bajada de los precios. 
     
    Por otro lado el aumento de sus posiciones indica también que se encuentran en una posición confortable porque gozan de una ganancia sin realizar. Supone también que pueden continuar su producción sin sufrir grandes pérdidas.
     
    Posición corta de los productores (futuros y opciones). WerteFinder
     
    El lado de la demanda es más difícil a analizar pero las existencias de crudo en EE.UU. dan una buena idea sobre el grado de sobreoferta (recomiendo al lector de acceder a la página web señalada arriba). 
     

    Estrategia del fondo

     
    El mes pasado mantuvimos la estrategia básicamente inalterada, aumentando la cuota variable levemente del 54% al 57% a finales del mes de diciembre. 
     
    Aunque el dólar ya ha subido fuertemente mantenemos la posición sin cambios igual que la inversión en otras divisas fuera de la zona del euro. En vez de invertir en obligaciones con tipos muy bajos o elevados niveles de riesgo de crédito preferimos por lo tanto lainversión en bonos de alta calidad denominados en otras monedas, siempre manteniendo un alto grado de diversificación. 
     
    Aunque pensamos que la tendencia bajista del precio del petróleo continue a corto plazo mantenemos las posiciones en aquellos valores que han sufrido porque creemos que últimamente corrigen otra vez al alza una vez que el crudo ha tocado fondo (o se observa que los resultados empresariales no quedaron tan dañados por el desplome del petróleo). 
     

    Evolución del fondo

     
    La mala performance del mes se explica así sobre todo por el mal comportamiento de los activos que tenían algún vínculo con el precio del petróleo (tanto acciones como obligaciones y monedas). Sufrieron incluso acciones que no están directamente muy expuestas al precio del petróleo de forma negativa pero que se consideraban expuestas al petróleo (como por ejemplo la BASF, Hutchison Whampoa y algunas compañías americanas). Entre las monedas sufrieron el rublo, el peso mejicano y la corona noruega. En el caso del rublo el vínculo es obvio pero en el caso de Méjico no existe esta correlación directa a pesar de que se trata de un exportador del crudo.
     
    Entre las acciones individuales destaca la bajada de la suiza Roche que experimentó a lo largo del mes una pérdida del 10 % (y explica así un 0,43 % de la performance). La razón ha sido la decepción de los resultados de prueba de dos productos clave. Entre las acciones que se beneficiaron del desplome del crudo se encuentra la empresa noruega Yara que subió fuertemente. Los costes de Yara dependen mucho del precio del gas y cualquier bajada impacta en sus beneficios. La empresa se beneficia también del fuerte dólar. Del lado positivo destaca la fuerte apreciación del dólar. 
     

    Perspectivas

     
    Si las condiciones previas para el entorno económico mundial son tan buenas por qué han bajado las bolsas a principios de año? Creo que hay que ver la razón en las dudas de una reactivación del crecimiento mundial. Por ello cualquier bajada del precio del petróleo está mal interpretado por las bolsas porque se ve como un indicador de la demanda (cuando realmente es la oferta que puja al precio a la baja). 
     
    En este sentido el mal PMI chino se ha acogido también de forma negativa porque confirma los temores de una demanda débil. Además, parece que los mercados solo descuentan los obvios efectos negativos del desplome del petróleo (sobre todo el sector energético en EE.UU.). 
     
    Por el otro lado, los efectos positivos menos obvios sobre el consumo y sobre las economías de muchos países asiáticos se descartan porque los datos duros no lo confirman todavía (a pesar de EE.UU.). En este contexto cualquier incertidumbre como la posible salida de Grecia del euro afecta a los mercados de forma negativa. 
     
    Las perspectivas para las bolsas son buenas pero creo que necesitamos la confirmación por datos de los beneficios empresariales y datos económicos de la zona euro y los países asiáticos (sobre todo China) para que las buenas condiciones se trasladen a un nuevo auge de las bolsas. Posiblemente esta evolución coincide con una estabilización del precio del petróleo. 
     
    Bad Homburg, 7 de enero de 2015 
     
    Jürgen Brückner
     
    Chief Investment Officer 
     
    WerteFinder Vermögensverwaltung GmbH