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martes, 30 de agosto de 2016

Elogio de la burguesía


sulibrodeirdremccloskey

 

No existe una figura más vituperada en la historia que la del burgués, ni un sistema económico menos valorado que el capitalismo. Sin embargo, los burgueses encabezaron las revoluciones liberales que acabaron con el feudalismo y sus privilegios. Y con la ayuda del capitalismo lograron sacar de la miseria a millones de personas, al tiempo que abolían la esclavitud y favorecían la emancipación de la mujer.
Siglos después, aunque como consumidores nos quedemos extasiados con los avances tecnológicos, el abaratamiento de los productos y el bienestar adquirido, seguimos maldiciendo el “vil metal” y el materialismo, a los que culpamos del devenir del mundo. Con tan pocos amigos, y una vez hecho del anticapitalismo un negocio millonario, es difícil, si no (casi) imposible, encontrar una obra que rescate el término “burgués” del ostracismo al que sus enemigos lo han condenado y devolverle su honor.
Deirdre McCloskey, reputada economista y conocida también por una polémica operación de cambio de sexo, pretende explicar por qué las virtudes, entendidas como hábitos o disposiciones del carácter, nos permiten alcanzar los fines que perseguimos, y cómo, en los lugares donde germina, el capitalismo estimula el desarrollo personal.
La importancia de la ética en el capitalismo fue puesta de manifiesto mucho antes; por ejemplo, por Adam Smith (Teoría de los sentimientos morales) y el famoso Max Weber. Este último señaló que “sólo gracias a cualidades morales ciertas y desarrolladas el empresario obtiene la confianza de sus empleados y clientes”. Por su parte, McCloskey indica que la principal virtud burguesa “es la prudencia de comprar barato y vender caro, pero también la de comerciar en lugar de invadir, la de calcular las consecuencias, la de perseguir el bien con competencia”.
McCloskey entiende que existen seis virtudes más, que completan el perfil de la sociedad comercial. Entre ellas se halla la templanza, que, de acuerdo con la obra, supone ahorrar y acumular pero, sobre todo, “educarse a uno mismo en los negocios y en la vida, escuchar al cliente humildemente y resistir la tentación de engañar”.
Deirdre McCloskey.También la justicia juega un papel esencial: hacer hincapié en la legitimidad de la propiedad privada adquirida honestamente, pero sin olvidar la “valentía para valorar a las personas por lo que pueden hacer más que por lo que son y no mostrar envidia ante el éxito ajeno”. Junto con las anteriores, no podemos dejar de glosar la relevancia del coraje necesario para asumir nuevos proyectos y superar el miedo al cambio, así como el aceptar las nuevas ideas.
Todas estas virtudes imposibilitarían la vida colectiva si no mediasen otras que McCloskey considera generalmente más propias del sexo femenino, como el amor, la fe y la esperanza: amor, para “atender a los amigos, empleados, clientes y, en general, al prójimo, desear el bien a la humanidad”; fe, para “honrar a la comunidad y sostener las tradiciones religiosas, culturales y comerciales”, y esperanza para “infundir al trabajo diario con un propósito al que estamos llamados”.
De ahí que se aprecie que el capitalismo no es unidimensional, sino que prospera en una atmósfera de prudencia, templanza y justicia y abriga cualidades y otras virtudes morales, entre las que destaca el amor.
La palabra dada es una carta de presentación en este tipo de sociedad; la honradez, un valor en alza, así como la simpatía y la benevolencia. ¿Acaso usted no discrimina sus amistades o a su tendero por cómo se dirige a usted? ¿No conoce casos en que empleados bien pagados dejan las empresas en que trabajan porque sus jefes son injustos o acosan a sus compañeras de trabajo?
Como han demostrado casos de corrupción como Enron, en el capitalismo la ética es indispensable, y no sólo cuando hay bonanza económica sino, especialmente, cuando la crisis azota el mercado. Tal y como señala Deirdre, “no puedes dirigir con prudencia y buscando el beneficio una familia, una iglesia, una comunidad, ni, por sorprendente que parezca, una economía capitalista”.
Los ejemplos de empresarios que ejercen esa virtud que algunos llaman “benevolencia” o “caridad” y que McCloskey engloba dentro de la virtud del amor se han disparado en los últimos tiempos, especialmente en el país más capitalista del mundo, los Estados Unidos de América, donde capitalistas como Gates donan cantidades exorbitantes de dinero a la lucha contra el SIDA (287 millones de dólares) y a otros proyectos humanitarios (29.100 millones de dólares).
Los hurras al capitalismo son muchos en esta obra y, en buena medida, acertados. Lamentablemente, algunas digresiones resultan superfluas, cuando no perfectamente prescindibles. Entre éstas, quizá una de las que más llaman la atención es la contraposición entre el seny catalán y el idealismo quijotesco de los castellanos. Si había alguna duda de que esta parte pudiera haberla redactado un nacionalista, desaparece cuando se lee que “Cataluña se tiene a sí misma por una nación de empresarios sensibles a quienes durante siglos los locos aristócratas de Madrid han puesto grilletes”.
Es una lástima que ideas tan peregrinas como absurdas corrompan un libro interesante, el primero de una saga que esperemos acabe traduciéndose al español. Sobre todo, porque sería un contrapunto necesario a la prepotencia de la izquierda, que se ha arrogado el monopolio de la ética. Es más, podríamos profetizar que, tras la lectura de esta obra, quienes no comulguen con la religión progresista probablemente empiecen a llamarse a sí mismos “burgueses”. Porque, como dijo un ilustre burgués, Jovellanos,
el verdadero honor es el que resulta del ejercicio de la virtud y del cumplimiento de los propios deberes.

DEIRDRE McCLOSKEY: THE BOURGEOIS VIRTUES: ETHICS FOR AN AGE OF COMMERCE. UNIVERSITY OF CHICAGO PRESS, 2006; 634 PÁGINAS.

Publicado originalmente en libertad digital.

sábado, 27 de agosto de 2016

Diferencia entre Divisas, Dinero (papel moneda) y Metales preciosos

La Batalla por la Economía Mundial

"La Ley de Say invalida a la Teoría General de Keynes"

El sistema económico Keynesiano - Juan Ramón Rallo

Los errores del Keynesianismo - Juan Carlos Cachanosky

¿Qué son los fondos buitre?

¿Volverán a subir los impuestos?


Daniel Lacalle


“We could take the money home, sit around the family throne, my old dog could chew his bone and for two weeks we could appease the Almighty” Richard Palmer-James, John Wetton

Una semana como la pasada nos puede parecer tranquila, pero se han generado más noticias relevantes de lo que las merecidas vacaciones de muchos pueden sugerir. La llamada a una reunión de la OPEP para tratar el “problema” de los precios del crudo se muestra, como es habitual, más una cuestión de imagen que de verdadero compromiso. La OPEP ha registrado en julio un nivel récord de producción, y entre ellos, Arabia Saudí a máximos. Pero lo que es relevante es que la Agencia Internacional ha vuelto a revisar a la baja las expectativas de demanda de 2017. Nos muestra que la ralentización global es evidente.
Los datos de crecimiento de la eurozona también muestran debilitamiento. Italia vuelve al estancamiento con crecimiento cero, y el crecimiento de la eurozona en el segundo trimestre se situó en un pobre 0,3%, la mitad que en el primer trimestre.
Mientras, en España se mueven las negociaciones para acabar con un bloqueo político que ya resta al crecimiento y la creación de empleo potencial, a pesar de que nuestras cifras son mejores a las de los socios comunitarios.
EL ASALTO INTERVENCIONISTA
La semana arrancaba con el asalto de los intervencionistas a las bajadas de impuestos. Es cuando menos hilarante que los economistas que se llenan la boca de atacar los argumentos contrafactuales sean los primeros en usar esos mismos argumentos con los ingresos fiscales.
LA REALIDAD. BAJAR IMPUESTOS FUNCIONA
Gracias a la recuperación económica y a reducir el esfuerzo fiscal de los españoles, que sufrieron la subida de impuestos y merecían una bajada, la Administración ingresó por tributos un 5,2% más que en 2014 hasta llegar a los 242.265 millones de euros, una cifra que no recaudaban las arcas públicas desde 2007.
En plena burbuja inmobiliaria, con ingresos extraordinarios por ese concepto superiores a los 40.000 millones de euros anuales, se recaudaron 267.610 millones de euros. Es decir, que a pesar de que los beneficios empresariales en España siguen por debajo de los niveles de 2007 y que hemos perdido esos ingresos ficticios de burbuja, recaudamos a nivel récord.
Los intervencionistas dicen que bajaron los ingresos porque se bajaron los impuestos. Aunque el año pasado el Gobierno bajó el Impuesto sobre la Renta y el de Sociedades, se recaudaron por estos conceptos 105.570 millones, un aumento del 4% respecto a 2014. Más que el crecimiento del PIB nominal, más que el aumento de salarios reales y más que la subida de beneficios en España de las empresas no financieras.
En los primeros seis meses de 2016, las empresas del Ibex han registrado una reducción de beneficios del 20%… Y se mesan los cabellos por una caída de la recaudación de menos del 2%.
Decir que no se pueden bajar impuestos porque hay déficit es una falacia. España ha sido deficitaria todos los años desde 1980 menos tres, los de la burbuja inmobiliaria, porque cuando suben los ingresos, se gasta más de lo ingresado, y cuando bajan, también.
EL IMPUESTO DE SOCIEDADES. ATACAR A LAS EMPRESAS
En toda la negociación sobre la investidura, se le ha dado poca relevancia a la propuesta -equivocada donde las haya- de atacar al Impuesto de Sociedades eliminando deducciones. Fíjense qué curioso, España es un país donde los intervencionistas claman contra las deducciones, pero no dicen una palabra sobre las subvenciones (casi 10.000 millones de euros anuales).
¿Y qué se va a conseguir eliminando deducciones del Impuesto de Sociedades?
Argumentan que se recaudarían 4.500 millones más. Por supuesto, un cálculo extra-optimista que asume que nada cambiaría en la inversión y la entrada y creación de empresas. En España, la media de error en el cálculo de ingresos por cambios tributarios es de un 1% del PIB hasta un 1,7%. Casi nada. Para creérselo. Eso sí, de las subvenciones, ni palabra.
¿Por qué se demonizan las deducciones y se calla sobre las subvenciones? Porque las primeras no dan poder al político y las segundas son fuente de favores y prebendas.
Todo esto viene de la falacia de que las grandes empresas no pagan casi impuestos. Si uno hace la media entre empresas en pérdidas y otras en beneficios, la media sale muy baja. Cuando en España metes en ese cálculo a bancos (que acumulan DTAs, activos fiscales diferidos) y empresas con pérdidas en España, la tasa efectiva sale tramposamente baja. La media de tipo efectivo corregido sale un 22%. Pero vamos a ver qué van a “eliminar” cuando dicen que el Impuesto de Sociedades es un “coladero”:
Empecemos por lo que no van a tocar. No van a tocar al sector del automóvil, agrícola, constructor, renovable o industriales subvencionados, cuya tasa efectiva es más baja que la media. Y, por supuesto, no van a tocar a los bancos, ya que eliminar los DTAs mencionados supondría su quiebra en cadena. Con ello el espejismo de los 4.500 millones de supuestos ingresos ya desaparece. Pero la evidencia de los casi 10.000 millones de subvenciones permanece.
Entonces, ¿qué deducciones van a eliminar?
Deducción por I+D+i, que permite desgravar el 17% de los gastos del personal investigador y un 8% de las inversiones realizadas menos la compra de inmuebles.
Deducción por inversión de beneficios en nuevo equipamiento e inmovilizado, que permite deducir entre el 5% y el 10% de la cuota íntegra.
Deducción por gastos de formación profesional, o por creación de empleo para trabajadores con discapacidad, que son mínimas.
Deducciones por creación de empleo indefinido.
Es decir, con la mentalidad de Sheriff de Nottingham de recaudar la siguiente moneda de lo que quede, sus señorías van a cargarse la inversión en investigación y la mejora de la calidad del empleo, pero no el agujero de estudios inútiles y entes deficitarios, que son públicos y sacrosantos.
Nos habíamos olvidado de la deducción por inversiones en producciones cinematográficas y series audiovisuales, que ha conseguido reavivar el moribundo sector audiovisual plagado de subvenciones a películas que nadie ve, y ha conseguido ocho de cada diez éxitos de taquilla.
Pues da igual, se ha decidido que son muy malas y se pondrá, de nuevo, palos al cambio de patrón de crecimiento y la investigación productiva en aras del afán recaudatorio. Seguro que lo solucionan aumentando presupuesto en alguna partida.
El problema de la recaudación en España no es de deducciones, ni de subir impuestos. Es de tener más y mejores empresas que generen mayores beneficios. El problema de España es que la inmensa mayoría de las empresas son pequeñas y medianas, de hecho, la mayoría son microempresas, que sus beneficios son ultra cíclicos y muy frágiles, y que las grandes empresas no han conseguido recuperar su cifra de beneficio en España.

beneficios empresas

España recauda menos por Impuesto de Sociedades con respecto al PIB porque los grandes contribuyentes a ese impuesto llevan años de pobres resultados en nuestro país, y porque nos faltan más empresas y que crezcan mucho más. Solo empezamos a sacar la cabeza.
Cuando tienes una economía cíclica y de pequeñas empresas, y las grandes industrias siguen en proceso de recuperación, no puedes cargar al sistema de costes fijos y echar la culpa a los ingresos. Es la receta para nunca salir del agujero.
Eliminando deducciones no solo no se va a recaudar la cifra antes mencionada de 4.500 millones, que encima ni soluciona el déficit, sino que pone mayores palos aún al cambio de patrón de crecimiento. Tiene un impacto doble de incidencia económica: desincentiva la inversión productiva y con rentabilidad real, y supone perpetuar la ineficiente asignación de recursos a los sectores de baja productividad. En definitiva, eliminar las deducciones para perpetuar las subvenciones simplemente nos lleva a seguir donde estamos desde 1980. Y a echarle la culpa a los ingresos del gasto improductivo.
El riesgo de que los acuerdos de gobierno vuelvan a centrarse en subir impuestos, sea eliminando deducciones o subiendo cuotas, es alto. Lo que no podemos olvidar es que el resultado sería el mismo que en el pasado. Empeorar.

Keiser Report: Fracaso y muerte del neoliberalismo



En este nuevo episodio emitido hoy, Max y Stacy comentan el colapso del periodismo, la muerte del neoliberalismo y la insatisfacción del electorado estadounidense ante sus candidatos presidenciales. En la segunda parte, Max entrevista al economista, Sandeep Jaitly, con el que conversará acerca de las tasas negativas, los bonos corporativos y los planes de Trump de recuperar la norma del oro emitiendo bonos convertibles en este metal.
Keiser report es una mirada a los escándalos detrás de los titulares financieros globales. Sean las colusiones entre Wall Street y el Congreso o la última oleada de delitos bancarios, las falsas estadísticas económicas gubernamentales o maquinaciones bursátiles, nada escapa al ojo de Max Keiser. Ex agente de valores, inventor de una tecnología virtual y cofundador de la bolsa de valores de Hollywood, Keiser ofrece el resumen de lo que pasa verdaderamente en la economía global, con la aportación de la copresentadora Stacy Herbert e invitados de varias partes del mundo.

REVOCATORIO LIBERTICIDA

http://juanramonrallo.com/


El revocatorio es un procedimiento democrático para cesar anticipadamente a un gobernante cuando se estime que ha incumplido el mandato de las urnas. En su forma más participativa, el revocatorio se activa por petición popular a través de la recolección de un determinado número de firmas, por lo que se lo considera un mecanismo para “empoderar” al pueblo frente a la casta política. Acaso por ello, muy pocos Estados reconocen a sus ciudadanos el derecho a destituir a sus mandatarios, si bien algunos —Suiza o EEUU— cuentan con una tradición democrática enormemente asentada. Aún menos Estados —apenas Venezuela, Bolivia y Ecuador— extienden el revocatorio popular a la figura del presidente. En España, Podemos es el único de los grandes partidos que promueve establecerlo en nuestras instituciones. Las ventajas del revocatorio parecen evidentes —monitorizar en todo momento el desempeño de los políticos bajo la amenaza de destituirlos— y sus desventajas, inexistentes. Pero el revocatorio bien puede terminar convirtiéndose en una herramienta no para restringir el poder arbitrario de los mandatarios sobre los ciudadanos, sino para amplificarlo.
En primer lugar, la figura del revocatorio podría servir como excusa para incrementar la duración y las competencias del mandato presidencial: a la postre, si la ciudadanía disfruta del derecho a desplazar en cualquier momento a cualquier cargo público, los riesgos de la concentración de poder parecen difuminarse. La célebre advertencia de Lord Acton contra los autócratas —“el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente— pierde fuerza ante la potestad popular de cesarlos. Por eso, por ejemplo, en Venezuela la figura del presidente concentra tantas atribuciones y cuenta con un mandato extendido de seis años.
En segundo lugar, la activación del revocatorio popular requiere de la recolección de los datos personales y de las firmas de aquellos ciudadanos favorables a su convocatoria: de manera no intencionada, pues, los opositores se destapan como tales ante el público al inscribirse en una lista negra que los autócratas pueden emplear para reprimirlos. “Que cien flores florezcan”, reclamó tramposamente Mao para identificar y aplastar a sus enemigos; asimismo, Nicolás Maduro anunció recientemente la purga de todos aquellos empleados públicos que suscribieron la petición del referéndum revocatorio en su contra. En suma, el revocatorio puede ser un instrumento útil en Estados con gobiernos limitados y con ciudadanías refractarias a la concentración de poder: pero en otras sociedades puede convertirse en un caballo de Troya para erigir despotismos y perseguir a la disidencia.

Automatización y destrucción de puestos de trabajo

JOAQUIN AZPITARTE


El temor a la automatización y a una supuesta pérdida masiva de puestos de trabajo está cada vez más presente entre la opinión pública. Observamos cómo paulatinamente las máquinas se multiplican en detrimento de trabajadores. Constatamos cómo, en las líneas de montaje de automoción, el capital humano ha sido sustituido por robots, cómo en algunas gasolineras ya no es necesario personal de servicio, o cómo las expendedoras de vending son autosuficientes para suministrar bebidas y alimentos. Según los más catastrofistas autores, los robots vienen a sustituirnos y en un futuro más o menos próximo no habrá puestos de trabajo suficientes para toda la población. Según los más optimistas, la pérdida de puestos de trabajo se verá sobradamente compensada con la necesidad de profesiones adaptadas a los nuevos tiempos.
Creo, sin embargo, que es necesario contemplar todo este proceso desde una perspectiva diferente. Y para ello hay que recordar que los puestos de trabajo no son un fin en sí mismo sino que son un medio para la producción de bienes y servicios. Por eso, cabe señalar que, en la medida en que son un medio, pueden ser sustituidos por otros recursos más baratos y eficientes. Esta perspectiva nos permite observar que lo realmente relevante de la revolución tecnológica en la que estamos inmersos no es saber si se van a destruir más o menos puestos de trabajo sino ser conscientes de que la irrupción de la robótica, la informática y las demás tecnologías nos sitúa en un nuevo paradigma en el que cada vez será menos necesario trabajar para obtener unas rentas determinadas.
Echemos un vistazo a la prensa actual. Son cada vez más numerosas las noticias que reflejan la alarma social acerca de la posible pérdida masiva de puestos de trabajo: El País: "La automatización pone en riesgo un 12% de empleos en España", El Periódico: "Los sindicatos europeos alertan de pérdidas masivas de empleos por los robots", El Mundo: "Los robots le quitarán el trabajo a la mitad de los británicos". El Economista: "La 'Cuarta Revolución Industrial' eliminará 7 millones de empleos hasta 2020".
En esta línea son numerosos los analistas que inciden en que las nuevas tecnologías destruirán una ingente cantidad de puestos de trabajo, condenando al paro a millones de personas. "Por cada cinco empleos perdidos para las mujeres, sólo se creará uno para ellas. Mientras que por cada tres empleos perdidos, los hombres obtendrán uno", ha afirmado recientemente Klaus Schwab, director del Foro de Davos. Otros estudiosos aseguran, sin embargo, que unos trabajadores se sustituirán por otros, ya que surgirán tareas que resolverán nuevas necesidades aún por descubrir.
Partes interesadas como la Asociación Española de Robótica (AER) incorporan en su lema los beneficios que para el mercado laboral tiene la robótica: "Robots, Create Jobs!", mientras que los sindicatos se publicitan en el sentido contrario afirmado que "los trabajadores no somos robots".
Y así unos discuten con otros sin percatarse de que el salto cualitativo de la automatización reside en la mayor facilidad que tendrán los particulares para acceder a nuevos medios de producción y con ello a la posibilidad de tener ingresos disminuyendo las horas trabajadas.
Se ha repetido en múltiples estudios y artículos de opinión que puestos de trabajo como los de naturaleza creativa se salvarán de la quema de la nueva era tecnológica gracias a su componente eminentemente humano, sin embargo, siendo esto probablemente cierto, es absolutamente irrelevante ante el hecho de que puedan multiplicarse las posibilidades lucrativas sin necesidad de trabajar. Lo destacado de este cambio evolutivo es que la automatización permitirá (permite ya) obtener importantes ganancias con un menor esfuerzo.
Erik Brynjolfsson y Andrew McAfeewhile, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), sin embargo, insisten en analizar el fenómeno con el paradigma del trabajo: "We do expect that some jobs will disappear, other jobs will be created and some existing jobs will become more valuable". Y persisten en el que creemos que es un error de enfoque según el cual se valora el trabajo como un fin en sí mismo en lugar de como un medio perfectamente sustituible para la obtención de bienes y servicios.
Probablemente la razón de este error de perspectiva tan común nazca de la asunción de una equivocada teoría económica. La preponderancia académica del keynesianismo junto a una intensa propaganda política y sindicalista de corte socialista ha distorsionado nuestra percepción acerca del fin verdadero de la economía, y dificulta que la gente vea con claridad que el objetivo último de la economía no es la creación de puestos de trabajo sino la producción de bienes y servicios. La creación de puestos de trabajo por lo tanto no es buena per se sino que lo es en la medida en que contribuye a la producción con una mayor relación calidad/precio.
Desconocemos si en un futuro más o menos próximo podrá eliminarse la necesidad de trabajar, pero sí podemos asegurar que, si el Estado no lo impide, cada vez menos personas tendrán que hacerlo y que la pérdida de puestos de trabajo no sólo se verá compensada por nuevas oportunidades laborales, sino que cada vez más personas tendrán acceso a medios de producción automatizados.
Confundir el medio con el fin nos conduce a idolatrar males hasta ahora necesarios, como la necesidad de trabajar para sobrevivir. La izquierda ha encumbrado al ídolo equivocado y con ello nos ha conducido al estancamiento, cuando no a la pobreza más absoluta. La productividad es el verdadero objetivo que nos provee de los bienes que necesitamos y/o deseamos. Eximirnos de la necesidad de trabajar es un regalo que el libre mercado y su evolución están en camino de entregarnos.
La automatización reduce costes, mejora la productividad, incrementa los márgenes de beneficio, reduce precios, mejora la calidad de los productos, libera a los trabajadores de tareas repetitivas, minimiza la siniestralidad laboral, facilita el acceso a medios de producción y amplía la independencia y la soberanía individual de las personas. De la misma forma que el agricultor actual, gracias a su tractor, se ve liberado de hacer el 80% del trabajo que realizaba antes y obtiene producciones mucho mayores, los dueños de los tractores autotripulados del futuro se verán liberados del trabajo obteniendo producciones aún mayores con un ínfimo esfuerzo. En este escenario de plena robotización, el agricultor recolectará, limpiará, seleccionará, envasará y distribuirá mecánicamente el producto, con rentas multiplicadas.
La automatización supone la progresiva sustitución de la fuerza del hombre por la de la máquina. De este modo viene a liberarnos del trabajo, no sólo sin menoscabo de las ganancias, sino con un aumento de las mismas.
Por lo tanto la solución al dilema de la posible carencia de trabajo por culpa de las nuevas tecnologías creemos que reside, no sólo en la existencia permanente de necesidades humanas por satisfacer, sino en la facilidad con la que accederemos a la propiedad de nuevos medios de producción. No sabemos si llegará un tiempo de plena automatización pero sí podemos saber que, en caso de presentarse, ese escenario será positivo en la medida en que los trabajadores de hoy serán los propietarios de los medios de producción del mañana. Creemos que ese contexto que tanto preocupa a muchos, no sólo no es menos deseable que el actual, sino que permitiría alcanzar unas cotas de bienestar y prosperidad inimaginables hasta ahora. La automatización total incrementará las rentas de todos gracias al aumento de la productividad y facilitará el acceso de las clases más bajas a la inversión gracias a la enorme diversidad de bienes de equipo futuros. Se acabará así con los duros trabajos repetitivos, se reducirá drásticamente la pobreza, se eliminarán los riesgos laborales, se elevará generalizadamente el nivel de vida de las personas y se ganará en autonomía. Sólo la implacable intervención del Estado poniendo trabas en forma de impuestos y reglamentaciones dificultará la existencia de mercados más abiertos y por lo tanto de mayores y mejores oportunidades empresariales.

La economía en una lección

BBVA Research, al servicio del poder


BBVA Research, al servicio del poder

Le hubiera ido infinitamente mejor a la gran banca si hubieran presionado al Gobierno para cortar este disparate en 2006, pero inexplicablemente no lo hicieron y siguen exactamente igual
Foto: El economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, Rafael Doménech, durante la presentación en rueda de prensa de un informe. (EFE)

El economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, Rafael Doménech, durante la presentación en rueda de prensa de un informe. (EFE)

No tenía intención de escribir hasta septiembre, pero el informe publicado por elBBVA Research sobre el PIB y sus perspectivas supera todos los límites de la decencia, y creo que nuestros lectores aún de vacaciones tienen derecho a saber de lo que un gran banco es capaz para congraciarse con el poder, ayudando como sea a Rajoy a formar Gobierno o a mejorar resultados si finalmente, como parece más probable, se va a unas terceras elecciones, ocultando la brutal degradación de la economía, con una deuda imposible de devolver que arruinará a las generaciones futuras, un sistema de pensiones quebrado que llevará a la miseria a millones de familias o un mercado de trabajo tercermundista donde el conseguir un empleo no garantiza ya el salir de la pobreza.
Pero antes de entrar en la última manipulación de la realidad, proclamando no ya la continuidad sino incluso la mejora de nuestro crecimiento, que es la envidia no solo de Europa sino del mundo entero, parece necesario recordar la historia de este servicio de estudios, siempre al servicio del poder sea cual sea dicho poder. En 2006/2007, cuando la evidencia de la existencia de una burbuja inmobiliaria era clamorosa -exactamente igual que hoy con la burbuja de deuda, infinitamente mas peligrosa-, el BBVA negaría su existencia, afirmando como Solbes que los pisos nunca podrían bajar de precio y que lo único que se produciría sería un “aterrizaje suave”, es decir, una ralentización de las subidas.

El daño que estas disparatadas afirmaciones conscientemente falsas han hecho a millones de familias ha sido inimaginable


Mientras algunos nos desgañitábamos, en los pocos medios a los que teníamos acceso, diciendo a la gente que ni se les ocurriera comprar y que si necesitaban una vivienda, que la alquilaran, y que lo mejor era vender “hoy peor que ayer pero mejor que mañana”, el BBVA y el resto de bancos mentían como bellacos. El daño que estas disparatadas afirmaciones conscientemente falsas han hecho a millones de familias ha sido inimaginable. En cualquier Estado de derecho, un ministro de Economía y un gobernador del Banco de España que, con ayuda de los servicios de estudios a su servicio, hubieran engañado a todo un pueblo habrían sidoprocesados. A mediados de 2007, al estallar la crisis financiera internacional, estos mismos servicios afirmarían como el Gobierno que España, uno de los países mas endeudados del planeta, no resultaría afectada porque teníamos el sistema bancario mas sólido del mundo. Y en 2010, cuando Zapatero anunció la aparición de 'brotes verdes' y el inicio de la superación de la crisis, el BBVA apoyó entusiásticamente tan disparatada tesis.

Las cifras del BBVA no coinciden con nada

¿Y qué tenemos ahora? Pues lo habitual: cifras que no coinciden con nada. Según el BBVA, el PIB creció un 0,8% en el primer trimestre de 2016, un 0,7% en el segundo y, rizando el rizo de la falsedad y de la mentira, afirma sin despeinarse que el PIBcrecerá un 0,9% en el cuarto trimestre. Las dos primeras coinciden prácticamente con las de 2015, con una media de crecimiento trimestral del 0,8%, y la cuestión es; ¿de dónde narices salen? Si las comparamos con los principales indicadores de actividad y de demanda, esto es lo que tenemos.
Indicadores de actividad
Año 2015I semestre 2016Julio 2016
Consumo de energía eléctrica corregido*+1,6%-0,4%-3,1%
Índice de producción industrial+3,4%+2,0%
Consumo aparente de cemento+5,7%-2,3%
Indicador de confianza industrial-0,3%-2,5%-3,1%
Indicadores de demanda
Año 2015I semestre 2016
Ventas de grandes empresas+5,0%+2,5%
Matriculación de automóviles+20,9%+11,0%
Matriculación de vehículos de carga**+35,9%+14,7%
Indicador de confianza del consumidor+0,3%-3,3%
Exportaciones+4,3%+2,4%
* Correlacionado en casi un 90% con el crecimiento del PIB.
** Se corresponde casi matemáticamente con la FBCF.
Estas cifras demuestran mas allá de toda duda razonable que la economía española, en contra de las mentiras del Gobierno y de los bancos a su servicio, ha experimentado una fuerte desaceleración, y el crecimiento real es cerca de la mitad del crecimiento oficial, algo que se confirma de la peor manera posible con el hundimiento de los ingresos tributarios, y la pregunta es: ¿cómo es posible que, ante evidencias incontrovertibles, el BBVA tenga la osadía de engañar tan masivamente a los españoles sobre la situación real de la economía? La explicación hay que buscarla mas lejos. En 2006, cuando los inspectores del Banco de Españaenviaron un carta abierta al gobernador de la entidad y al ministro de Hacienda, advirtiéndoles del desastre económico que se avecinaba si no se cortaban de raíz los disparatados créditos al 'ladrillo' que estaba concediendo el sistema financiero.
En lugar de darse cuenta de lo obvio y alinearse con la postura de los inspectores, la gran banca española se alineó con el Gobierno defendiendo a capa y espada sus puntos de vista, negando la existencia de una burbuja inmobiliaria primero y afirmando que la crisis financiera internacional no nos afectaría después. Desencadenada la crisis, el Gobierno la recompensaría cediéndoles los despojos del sistema de cajas de ahorros con un esquema de protección de costes que les garantizaba que no perderían dinero en ningún caso, algo inimaginable en un Estado de derecho, creando la sociedad Sareb, que les compraría los activos inmobiliarios a precios dobles de los del mercado, asumiendo la pérdida los contribuyentes, permitiéndoles falsear sus balances durante años. Con todo y a pesar de que el rescate bancario nos lleva costado oficialmente a los españoles casi 50.000 millones de euros, a lo que habrá que sumar la pérdidas de Sareb y otras que no paran de crecer, la solvencia de estos bancos dirigidos por insensatos probados pende de un hilo.
La gran banca española se alineó con el Gobierno defendiendo a capa y espada sus puntos de vista, negando la existencia de una burbuja inmobiliaria

Le hubiera ido infinitamente mejor a la gran banca si hubiera presionado al Gobierno para cortar este disparate en 2006, pero inexplicablemente no lo hicieron y siguen exactamente igual, aunque no somos solo los contribuyentes sus víctimas. Más han perdido sus empleados, que se limitaron a cumplir órdenes, por lo que 75.000 han sido despedidos desde 2007 (y continúan) y sus vidas destruidas, mientras que los verdaderos culpables o siguen al frente con sueldos y bonus escandalosos o se han ido a casa con indemnizaciones millonarias, por no hablar de los fondos de pensiones, cuyos costos de 'gestión' son un robo y cuyo valor no cesa de bajar, pero como son unos miserables y mantienen engañada a la gente, igual que nuestros gobernantes, esto les trae completamente sin cuidado.
Los siguientes en la lista de víctimas han sido los accionistas, que han perdido hasta la camisa, pero de esto tienen la culpa ellos por creerse la mentiras de estos tramposos, y seguirán perdiendo dinero por no ser capaces de vender y pasarse a otros activos como ETF, replicando precios de las materias primas, oro y petróleo, algo que les recomendé a principios de año, y que se han revalorizado entre un 50 y un 70% desde entonces, frente a una caída de más del 10% para los grandes bancos del Ibex. La recomendación sigue siendo válida a día de hoy, aunque el recorrido alcista de los primeros ya no es el de enero, mientras que el recorrido bajista de los bancos sigue siendo elevado.

La propuesta del BBVA: 'tax-and-spend policy'

Para el servicio de estudios del BBVA, la política económica correcta es lo que defiende toda la casta política parasitaria y que los anglosajones definen como'tax-and-spend policy': más impuestos y más gasto, excepto sobre ellos mismos,recortes salariales hasta niveles de miseria -la mediana de los nuevos empleos creados está en 600 euros, hoy ser mileurista es ya un grado-, excepto para sus directivos, cuyas remuneraciones millonarias no han parado de crecer durante la crisis a pesar de su desastrosa gestión: 120 de ellos cobraron más un millón de euros durante 2015.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (Reuters)
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (Reuters)
No hace falta que les explique que las 'tax-and-spend policies' son el camino más seguro al desastre, que aquí se mantiene y financia gracias a la mafia. No hay otra palabra más precisa para definir la forma de actuar de la gran familia popular europea, cuyo máximo exponente es 'il capo di tutti capi', el señor Juncker, presidente de la Comisión Europea. Junto con la mafia socialista -se reparten en amor y armonía todos los puestos clave de las instituciones europeas (¿a alguien puede extrañar que los británicos hayan decidido dejar de ser gobernados por estos mafiosos?)-, ha decidido en contra de la opinión del Bundesbank y de todas las instituciones serias no multar al Gobierno de Rajoy y dar dos años más a estosmanirrotos, una señal inequívoca de que las reglas no hace falta cumplirlas y que el despilfarro, la incompetencia y el descontrol tienen premio.
¿Han visto al BBVA explicar que la prima de riesgo solo se mantiene porque está blindada por el BCE, hasta el dislate inaudito de que España paga por el bono a 10 años casi la mitad que los EEUU? ¿Cuándo le han contado una sola vez que ladeuda pública total no es la deuda PDF, un truco contable de Bruselas aplicable solo a aquellos países con déficit superiores al 3%, y que la deuda total es de casi1,4 billones? ¿Cuándo han denunciado la realización de infraestructuras por razones políticas cortoplacistas y completamente inútiles, pagadas con deuda por valor de 200.000 millones de euros? ¿Cuándo les han contado a los españoles o han exigido al Gobierno que antes de subir un solo euro de impuestos a las familias y a la clase trabajadora deben recortarse las duplicidades entre administraciones públicas que suponen un despilfarro anual de 36.000 millones de euros, o cerrado la mitad de las empresas públicas inútiles, que despilfarran 15.000 millones de euros?
O lo que es mas importante: ¿cuándo, en vez de dedicarse a validar las clamorosasfalsedades de las cuentas públicas, van a realizar un análisis pormenorizado del despilfarro que representa el Estado de las autonomías? ¿Cuándo un estudio sobre la presión fiscal en España, cuántos impuestos nuevos pagamos y cuántos antiguos sobre las familias y la clase trabajadora en comparación con el resto de países de la OCDE? ¿Y cuándo van a explicar a los españoles, como hizo tímidamente Ángel Laborda, director de coyuntura de Funcas, cómo se 'calculan' las cifras de PIB, primero por el Banco de España, sin apenas dato alguno que las sustente, luego por el INE, cuadrando a martillazos los datos para hacerlos coincidir con la cifra del Banco de España, y cómo en España, al contrario que en el resto del mundo desarrollado, la contabilidad se empieza por el tejado y no por los cimientos? Y como no van a hacer nada de esto, ¿por qué no tienen al menos ladecencia de callarse y dedicar sus esfuerzos a gestionar el banco, cuya rentabilidad está por los suelos?